La cartera económica prometió a los inversores acotar las exigencias y plazos para entrar fondos al país, pero la entidad monetaria quiere evitar problemas sobre el tipo de cambio
Un nuevo foco de diferencias se abrió en las últimas semanas entre el Banco Central y el Ministerio de Economía en torno de la estrategia de ingreso de capitales al país.
En el último road show, el equipo del Ministerio de Hacienda y Finanzas, al tratar de incentivar la entrada de inversiones, recibió varios cuestionamientos por parte de ejecutivos extranjeros por las «excesivas regulaciones» para abrir cuentas y operar en la plaza local. Ante este pedido, los funcionarios prometieron trabajar para acotar los plazos y las exigencias.
«Actualmente un extranjero puede tardar meses en abrir una cuenta y la intención es que esos plazos se normalicen para equipararlos a los que existen en cualquier país», explicó a LA NACION una calificada fuente oficial. «Es demasiado complicado el proceso», admitió el funcionario.
Sin embargo, en el Banco Central la visión es diferente: la semana pasada, el presidente de la entidad, Federico Sturzenegger, afirmó en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas que «no hay ningún interés en que vengan» capitales de corto plazo que puedan alterar la estrategia cambiaria. «No está en la estrategia del banco favorecer la entrada de hot money», expresaron a LA NACION desde el organismo monetario.
«Hay algunas operaciones, como las inmobiliarias, que se pueden hacer sin ningún problema y, por otro lado, las restricciones no son solo financieras, sino también por la prevención del lavado de dinero», explicaron.
Lo cierto es que, entre otras cuestiones, una preocupación relevante es el valor del tipo de cambio, ya que, como lo señalaron varios analistas, con una inflación del 35-40 por ciento, se observa nuevamente un escenario de posible atraso cambiario.
Marina Dal Poggetto, directora del estudio Bein, señaló en este sentido que «de hecho no es inteligente que haya posiciones del exterior en Lebacs», a través de Euroclear. «Ya están entrando capitales, por la vía del contado con liqui», agregó.
«La presión del tipo de cambio es a la baja y, cuando la inflación se estabilice y bajen las tasa de interés, puede darse el escenario de enero con un dólar debajo de $ 13 y tasas en el 30 por ciento», explicó.
El ex gerente general del Banco Central, Matías Kulfas, dijo a este diario que «hay una tentación alta de atrasar el tipo de cambio para contener la inflación», como ocurrió en la gestión del ministro de Economía Axel Kicillof.
«Es un juego peligroso entre dólar y tasas: la prudencia aconseja tener tasa alta y dólar planchado, con el riesgo de fomentar el atraso cambiario, porque con una inflación del 40%, la devaluación del 50% se licúa bastante, aunque se puede compensar con otros mecanismos», afirmó.

