Evana Materán | LA PRENSA.- El negocio de la avicultura perdió sus alas. En los galpones de las granjas ni se ven ni escuchan pollos porque no hay. Los productores tienen un año sin poder criarlos pues la materia prima para la alimentación de los animales y las medicinas que requieren para su desarrollo están escasas.
En Lara este trabajo está paralizado en un 80%.“No hay producción de pollo de engorde y gallinas ponedoras”, aseguró José Meléndez, presidente de la Asociación de Productores Avícolas del estado Lara. Añadió que los granjeros deben invertir más de 68 mil 500 bolívares para criar a un pollo, lo que se traduce en una gran inversión, pues en un galpón se pueden almacenar un aproximado de 42 mil pollos.
Al presupuesto se le suma un millón de bolívares que se requieren para pagar los gastos de medicinas y agua por cisternas.
Según Ricardo León, un granjero del sector “Las Lajitas” al oeste de la ciudad, sólo 27 granjas están funcionando en todo el estado. Quienes logran arrancar una producción es porque consiguen los recursos para mantenerse operativos pero en menos cantidades.
Hay granjas que funcionan como prestadoras del servicio de crianza, es decir, que el gobierno coloca los pollos bebés, alimentos y medicinas mientras que el granjero aporta las instalaciones, pero las ganancias son insuficientes para ellos.
A pesar del esfuerzo por mantenerse logran producir dos millones de pollos. La angustiante realidad de los productores se ve reflejada también en Pavia abajo y el Caserío Las Vegas. La Prensa realizó un recorrido por ocho granjas y en una sola había pollos. En una de las granjas de Ingrid Garrido y su esposo están paralizados desde febrero, “es un sacrificio criar al menos mil pollos”, lamentó.
Las carencias en el sector han llevado a los productores a desarmar la estructura de los galpones porque se están deteriorando y han optado por venderlos por piezas, así como los equipos de crianza. Los granjeros también han tenido que emigrar a otros oficios o negocios. Hay productores que intentan mantener sus puertas abiertas y se ven obligados a despedir a los trabajadores, se quedan con uno para que desempeñe labores de mantenimiento.
La falta de producción termina afectando también a los encargados de los mataderos de pollo. Una empresa en la zona norte de Barquisimeto no está funcionando con toda su capacidad porque los productores no les llevan animales y ellos ni siquiera pueden comprarlos directamente a la granja para revenderlos.
“Estuvimos paralizados por tres meses, en noviembre se reactivó el servicio de beneficio y llegaban 10 camiones semanal pero se nos dañó la bomba y así no podemos trabajar”, explicó Rafael Arriechi, administrador del matadero.
Recordó con lamento que hace cuatro años podían matar a los animales y llevar el pollo a las comunidades para venderlo a precio regulado, ahora eso no existe porque les resulta muy costoso comprar un camión.
A su juicio la responsabilidad de la escasez del pollo también recae en empresas mayoristas como Avícola La Guasima y Grupo Souto, ubicadas en Valencia. Asegura que hay un monopolio en estas distribuidoras porque son las que tienen gallinas, pollos y alimentos pero no a precios accesibles para el minorista.

