El presidente global de AES dijo que la firma invertirá US$ 300 millones en la Argentina y quiere potenciar el negocio de servicios
No es la primera vez que Andrés Gluski visita el país. Pero sin duda en esta ocasión respira un aire distinto en el ambiente de negocios. «Las nuevas medidas son muy positivas, sobre todo la liberación del cepo cambiario y la posibilidad del giro de dividendos. Ese fue el síntoma de que las cosas estaban cambiando en la Argentina», admite el presidente y CEO de la energética AES en un mano a mano con LA NACION, en el que compartió su visión sobre la industria local y el futuro de las energías renovables.
El ejecutivo de origen venezolano, aunque hoy tiene residencia permanente en Washington, es doctor en Economía, obtuvo su PHD en la Universidad de Virginia, trabaja desde 2001 en la compañía y asumió la presidencia en 2011. AES es una de las firmas estadounidenses que integra la lista Fortune 500 y tiene 36 gigavatios de energía instalados en 144 plantas del mundo, el equivalente a la cantidad de gigavatios que tiene la Argentina. De ese total, 8 gigavatios corresponden a energías renovables.
AES cerró 2015 con una facturación de US$ 285 millones en el país, y de US$ 15.000 millones en su operación global, en 17 países. Emplea a 18.000 personas, de las cuales 4500 trabajan en las 10 plantas de generación de energía que la empresa tiene en el país. Esos predios concentran el 12% de la potencia instalada. La compañía está en el país desde 1993, la segunda sede que inauguró fuera de Estados Unidos, y desde entonces se invirtieron US$ 4000 millones.
Entrevista
-¿Cómo ve a la industria energética local?
-En la Argentina existe una gran infraestructura y muchos recursos. Un intercambio de recursos y know how de tecnología con Estados Unidos en este momento sería ideal. Creo que la Argentina podría aprovechar transferencias tecnológicas para crecer y alcanzar el autoabastecimiento.
-¿En cuánto tiempo el país podría ser energéticamente eficiente y no depender de importaciones?
-La Argentina debería ser autosustentable en 10 años, pero el proceso de desarrollo requiere mucho dinero en inversiones. Vaca Muerta es un ejemplo de los recursos que este país tiene en materia energética. AES no se dedica a la exploración, sólo a la generación de energía eléctrica.
-¿Qué planes de inversión tiene la empresa en el país?
-Pensamos invertir hasta US$ 300 millones para mantener nuestras plantas. El objetivo es un crecimiento sustentable y eficiente, como por ejemplo el cierre del ciclo combinado para generar y reducir las emisiones. Aprovechar el propio CO2 de cada máquina y convertirlo en más energía. Hoy, el 2% de lo que generamos es renovable; nuestra meta es llegar al 8% en 2017.
-¿Cuáles son los mayores recursos que tiene el país para generar energías verdes?
-La eólica y la solar son las dos formas de energía renovable que tienen mayor potencial en la Argentina. El mundo va hacia ese tipo de energías. Un tercio de lo que produce AES por año es renovable, otro tercio es gas y el restante, carbón. Fuimos líderes en la generación de energías eólica y solar en los 90, pero vendimos esas unidades de negocio porque nos ofrecieron precios excelentes.
-¿La caída del precio internacional del petróleo hizo caer el valor de las energías renovables?
-Sí, cayeron un 30%, principalmente en las generadas por paneles solares. El costo de generar energía eólica también es menor porque el valor de las turbinas se deprecia a medida que se crean nuevas, más eficientes. Pero todo este tipo de energía suplantará a las convencionales en el futuro. Hay que invertir en su generación y esperar que los precios se acomoden.
-¿Qué opina de las decisiones político-económicas que está tomando el gobierno actual?
-Las nuevas medidas son muy positivas, sobre todo la liberación del cepo cambiario y la posibilidad del giro de dividendos. Para nosotros ese fue el síntoma de que las cosas estaban cambiando en la Argentina. Ninguna compañía quiere invertir en un país en el que le quitan la posibilidad de llevarse sus ganancias o lo que inicialmente puso para operar. Y en segunda medida, la salida del default es un paso clave para que la Argentina tenga nuevamente acceso a los mercados de capitales. Es importante conseguir créditos a tasas más bajas para poder crecer.

