Aunque desde la década de los 90 es considerada por la colectividad como una «ciudad dormitorio», porque la mayoría de sus habitantes trabajaban en Barquisimeto y sólo iban al municipio Palavecino de noche para pernoctar. Los datos históricos evidencian que la ciudad de Cabudare, que comenzó a erigirse hace 208 años, ha tenido desde sus orígenes vocación comercial.
En este territorio se asentaron las principales haciendas de caña de azúcar, cacao, cría de ganado y las casas comerciales importantes que movieron la economía de Lara desde el siglo XVI hasta inicios del XX. Y era el principal paso del estado para conectar con los llanos occidentales y la capital del país.
«Cabudare no tiene una fecha fundacional como tal», explicó la profesora Yolanda Aris, cronista oficial del municipio Palavecino. La efeméride de su aniversario es en realidad para recordar que el 27 de enero de 1818 se reunieron representantes del clero, los hacendados más poderosos y autoridades españolas para definir que Cabudare debía ser una parroquia eclesiástica, con poder político, administrativo y social por la cantidad de habitantes que ya había para la época.


La orden se ejecutó 39 años después de la decisión que había tomado el obispo catalán Mariano Martí, quien dirigió la Diócesis de Caracas y recorrió Venezuela entre 1771 y 1784, y visitó gran parte del país para levantar un inventario, documentando datos demográficos, geográficos, actividades comerciales y realizó un censo poblacional y de espacios. Y cuando visitó a Barquisimeto, centró su mirada sobre Cabudare, porque se dio cuenta que sus habitantes tenían que trasladarse hasta Santa Rosa para escuchar misa.
«Es evidente que para 1779 existía el sitio de Cabudare. Estaba ubicado a media legua del Cerrito de Santa Rosa; a unos dos kilómetros y medio, aproximadamente, de acuerdo a los señalamientos que hace el obispo Martí…Hasta hoy, 20 de febrero de 1779, tengo ya confirmadas más de seis mil trescientas sesenta personas y los que vendrán después». Así lo refiere Aris, doctora en educación, en una investigación publicada en línea, titulada: Dos Siglos de la Ciudad de Cabudare: De Parroquia Eclesiástica a Metrópolis 1818-2018.
Eso quiere decir que en el siglo XVIII, Cabudare no era considerada un pueblo, la llamaban «sitio», que en la colonia era el equivalente a un asentamiento. Es a partir de 1818 que las autoridades logran un acuerdo y definen dónde iba a estar ubicada la iglesia San Juan Bautista que se terminó de construir en 1834, dónde iba a estar la plaza mayor de Cabudare, el cementerio, la avenida principal (hoy avenida Libertador), en dónde se iban a organizar las principales viviendas y las sedes del poder político, dónde iba a estar una escuela para instruir a los niños, y es así como se comienza a demarcar los límites territoriales de lo que hoy es la parroquia Cabudare.


Desarrollo económico de Cabudare
Los primeros pobladores hispanos de Cabudare eran latifundistas, principalmente de caña de azúcar, cacao y cría de ganado como cerdos, mulas, caballos y ganado bovino. También sembraban algunas hortalizas. Quienes establecieron sus haciendas en los alrededores del Valle del Turbio, y sus trabajadores construyeron sus casas en sitios aledaños, según indicó José Luis Sotillo, cronista de la parroquia Agua Viva.
El principal hacendado de la zona era el alférez real, Juan José Alvarado de la Parra, propietario de la Hacienda Las Mercedes, donde está el templo Santa Bárbara, que se ubica en lo que actualmente es el Hotel Boutique Las Mercedes.
Como Cabudare no tenía una iglesia católica en sus inicios, sus pobladores iban a la iglesia Santa Bárbara a escuchar la misa. Pero esa capilla fue destruida por el terremoto de 1812, y Alvarado de la Parra, la levantó de nuevo años después.
Según contó José Luis Sotillo, cronista de Agua Viva, la iglesia Santa Bárbara es el único vestigio colonial que queda de los inicios de Cabudare.
Además de la Hacienda Las Mercedes, estaban la Hacienda La Mata y Tarabana, en esta última establecida en el Valle del Turbio, se instaló el primer trapiche de caña de Lara en 1920, que luego fue reemplazado en 1956 por el Central Azucarero Río Turbio, «que fue el eje de movilidad de caña de la región Centroccidental», apuntó Sotillo.


¿Por qué su nombre?
La doctora Yolanda Aris, cronista oficial del municipio Palavecino, explicó que el origen del nombre Cabudare tiene tres versiones. Algunos datos revelan que el nombre deriva del río Cabudare, que es la quebrada La Mata.
También Cabudare pudo haberse llamado el principal cacique de la zona, y la tercera versión es que puede ser un vocablo indígena que significa «Árbol Grande».
Población indígena
Sotillo indicó que los pobladores prehispánicos fueron de la etnia caquetía que habitaban el Valle del Turbio hacia 1578. En la serranía de la montaña Terepaima estaban los ajaguas o achaguas y también los cuiba.


Desarrollo lento
El desarrollo de Cabudare fue lento porque las autoridades de Barquisimeto y Yaritagua trataron de impedir su establecimiento como parroquia, ya que temían que les restara territorio y comercio, considerando que Cabudare era el principal paso hacia los llanos.
Aris señala que, además, Cabudare estaba rodeado de haciendas y no tenía mucho espacio para crecer y sufrió epidemias que diezmaron su población.
Para crecer, los hacendados empezaron a donar o ceder terrenos, por ejemplo, para la construcción de la iglesia San Juan Bautista, don Antonio Tocoronte decidió donar ese espacio.
«El 1 de mayo de 1844 cuando se decreta la creación del Cantón Cabudare, que es una categoría de división político territorial y administrativa que equivale, hoy en día, a la creación de un municipio con su concejo municipal y un jefe político o alcalde». Así está establecido en el documento en línea titulado: Dos Siglos de la Ciudad de Cabudare: De Parroquia Eclesiástica a Metrópolis 1818-2018.
En 1960, tras la caída de la dictadura de Marco Pérez Jiménez, se crea en Venezuela la Reforma Agraria, y es en esa época que Palavecino comienza su mayor crecimiento.
«Algunas de las haciendas fueron expropiadas o vendidas para desarrollar la agricultura. Pero el Concejo Municipal pidió al Instituto Agrario Nacional (IAN), que las tierras donde había mayor población se donaran para el desarrollo urbanístico», expresó Aris.
A finales de los 70, 80 y 90 comenzaron a crearse urbanizaciones. Entre las primeras se encuentra la urbanización La Hacienda y la Chucho Briceño.


Gran crecimiento
«Palavecino fue considerado el sector con mayor crecimiento en América Latina, por la cantidad de urbanizaciones que se construyeron», rememoró. Como las viviendas eran más económicas que en Barquisimeto, buena parte de los que compraron inmuebles eran personas de clase media y la gran mayoría profesionales.
«El municipio tiene una intelectualidad poco estudiada. Aquí vivió el historiador y doctor Rafael Silva Uzcátegui, cuyas investigaciones fueron recopiladas en la Enciclopedia Larense, escribió sobre el tamunangue, la Divina Pastora», comentó Carlos Giménez, historiador.
Además, ha tenido importantes industrias, como la Embotelladora Marbel (Coca-Cola), instalada en 1944, la Fábrica de Bebidas «La Mata», fundada en 1943, empresa Jugonasa. En la medida que esas empresas se fueron instalando, demandaron servicios y se desarrolló la vialidad, servicio de agua potable, electricidad, gas y transporte masivo.
En 1989 se estableció la Universidad Fermín Toro, hace 35 años la Universidad Yacambú, y los decanatos de Agronomía y Veterinaria de la UCLA, ampliándose la oferta de servicios en el municipio.


