Osman Rojas | LA PRENSA .- Lara es tierra esotérica. Los acontecimientos que han salido a la luz pública esta semana confirman la teoría de diversos maestros de la magia negra que aseguran que la región está dominada por el espiritismo.
Cinco niños en tratamiento psicológico por haber pactado, supuestamente con el demonio, en el municipio Morán, cuatro altares satánicos destruidos por oficiales de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Sarare y tres muertes de menores bajo investigación por haber jugado “La Ballena Azul”, es el balance que han dejado los ritos satánicos en los últimos cuatro meses.
“Esta tierra siempre ha sido receptiva con la magia negra. Basta con recorrer los negocios de El Manteco y ver cómo lo único que venden son los comercios de brujería. Ni en Yaracuy, ni en Portuguesa se mueve el espiritismo como aquí”, confesó alias “Rojo”, un hombre que ha consagrado su vida a la brujería.
El informante dice que las montañas larenses son escogidas por santeros de otros estados para realizar pactos con Satanás. “Es muy común encontrar altares que se encuentran abandonados porque fueron usados para un ritual específico. Lara es una tierra que se presta para la santería y eso no lo pueden negar ni los padres, ni los pastores evangélicos”, dice con orgullo.
Martín Salas, sociólogo de la Universidad Andrés Bello, comparte la opinión del hechicero y dijo que en líneas generales el país está dominado por la brujería y la santería.
Lo que en otras sociedades es malo, para nosotros es bueno. Cuando uno estudia los patrones de conducta de otros países con relación a la brujería, uno ve que el tema se trata con mucho miedo y hasta repulsión. Hay países que aíslan a los practicantes de la magia negra por considerarlos malos o diabólicos, pero en Venezuela no pasa eso. Aquí ver a un brujo o santero es algo común”, dice Salas.
El especialista explica que la brujería en Venezuela está tan arraigada que la sociedad lo ve como algo bueno. “Cuántas veces no hemos escuchado que hay un brujo que trabaja con cosas buenas y se dedica a curar gente. Hemos distorsionado tanto el concepto de brujo que los hechiceros aquí son médicos capaces de curar el cáncer”.
Para Salas el tener un Gobierno promotor de las tradiciones indígenas es un factor determinante para explicar el auge de la magia negra.
“Ponerle el ojo a los actos de santería puede ser considerado un insulto para gran parte de la población y por eso los gobernantes prefieren ser políticamente correctos y lavarse las manos. Además hemos escuchado en reiteradas ocasiones cómo el presidente Nicolás Maduro se confiesa creyente de ánimas y espíritus”, dice.
Salas comenta que esto no es nuevo pues desde el gobierno de Rafael Caldera Venezuela ha estado ligada a la santería. A la sede del Consejo de Protección del Niño, Niña y Adolescente de Iribarren (Cpnai) llegan mensualmente tres casos de niños relacionados con actos de brujería.
Fuentes consultadas por La Prensa aseguran que, aunque no son los niños los que practican actos satánicos de forma directa, padres o representantes obligan a los infantes a presenciar rituales que, en la mayoría de casos, generan un trastorno psicológico.

