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lunes, 23 febrero 2026
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Retornar a sus hogares es un infierno

JD Sequera | LA PRENSA.- El sufrimiento de los barquisimetanos por lle­gar rápido a sus casas después de su día de tra­bajo no para, y es que las largas horas de espera por un carro pirata o las maratónicas caminatas sacan canas verdes a los guaros.

Caminar hasta un para­da para ver si pasa un transporte, esperar de pie o sentado por una cola durante horas; o poner su vida en peligro e irse en un camión conocidos como rutachivos, son al­gunas de las penurias que vienen atravesando los guaros desde el lunes, cuando arrancó el paro de transporte.

Onésima Colmenares, doméstica de oficio, esta­ba ya cansada por estar de pie esperando por un Transbarca hacia la vía El Manzano y aseguró sen­tirse a veces tentada en agarrar un pirata o hasta en un camión volteo.“Uno espera mucho aquí en la cola porque pa­ra El Manzano hay una sola unidad de Transbar­ca”, expresó.

Después de hacer un re­corrido por la ciudad en horas de la tarde de ayer, La Prensa verificó que en efecto había muy pocas unidades trabajando, lo que generó largas colas de usuarios en las para­das o grupos de personas caminando.Debido a esta poca afluencia, guaros deci­dieron utilizar los ruta­chivos como medio de transporte.

De manera aproximada, en cada ca­mión iban entre 10 y 12 personas, en su mayoría hombres.“Hace rato pasó un ca­mión volteo; algunos se montaron, pero ando con mi mamá ella no puede
montarse allí”, mantuvo Rafael Yépez, quien dijo haber durado este martes cinco horas esperando por una unidad que lo llevara a Palavecino.

Irse a pedal también fue otra opción que se sigue utilizando. La docente Keila Uzcátegui contó que a su mamá le tocó ca­minar desde la calle 42 entre carreras 18 y 19 hasta La Carucieña.

 

 

 

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