Desde la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos y Alimentos (Sviaa), sostienen que tanto productores agrícolas como industriales venezolanos deben adoptar la Big Data y la Inteligencia Artificial (IA), para predecir escenarios, mejorar procesos de producción, manejar con eficiencia las estrategias y conseguir nuevos mercados.
«La Big Data es un gran volumen de datos que utilizándolos en el sector agrícola o industrial se pueden desarrollar patrones de predicción y así manejar mejor los recursos disponibles y la toma de decisiones». Así lo indicó Carlos Indriago, secretario general de Sviaa. En el caso de Venezuela, donde hay grandes expectativas por un cambio en la economía y por un incremento de la producción petrolera por el posible ingreso de capitales extranjeros, sostiene que el sector privado debe estar preparado con el avance tecnológico del mundo para competir con empresas internacionales.
«Utilizar estos algoritmos o aplicaciones, permiten que productores, industrias, comercializadores y consumidores tengan una visión 360 grados de lo que tienen», mencionó. En el caso de los trabajadores del campo, información como patrones de siembra, pronósticos del clima, productividad, tipo de rubros, cantidad de insumos, semillas, densidad de siembra, cantidad de agua, factores de riesgos como plagas, permite generar sistemas informáticos de predicción que dan recomendaciones», explicó.


Agrónomos destacan la importancia de la Big Data
En las industrias, la Big Data puede determinar la obsolescencia tecnológica, las fallas en los equipos, la mejor fecha para las paradas de mantenimiento, generar patrones de control de calidad, de producción, consumo, características de almacenamiento en temperaturas adecuadas para los productos, y hasta crear nuevas líneas de producción, según tendencias del mercado.
Desde la Sviaa han determinado que sólo las grandes industrias y aquellas que exportan en el país, implementan la Big Data. En pequeñas y medianas industrias no suelen aplicar este tipo de tecnología. «Por la misma situación económica, las empresas producen en función de la capacidad adquisitiva del venezolano», acotó.
Sostiene que si Venezuela se abre a una economía de mercados, donde la producción de productos y servicios está determinada por la oferta y la demanda con la menor intervención del Estado, el sector privado debe competir con las mismas exigencias de calidad que empresas extranjeras.


«En el caso de las agroindustrias venezolanas, deben crear productos de mayor calidad, con mejores presentaciones, más diversificados, con características muy particulares como, por ejemplo, productos para personas celíacas, aquellas que tienen intolerancia permanente al gluten, o personas diabéticas, o consumidores con cierto padecimiento metabólico y fisiológico. Todo eso va a generar un nuevo mercado que va a tener que ser analizado en detalle, para que las empresas puedan hacer las inversiones sin correr un riesgo económico en el futuro», recomendó el representante gremial.


