viernes, 29 agosto 2025
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Bulos: propagación de información falsa que deja a personas vulnerables

La propagación de información falsa no es nueva, pero en la actualidad los bulos se han multiplicado por el gran alcance que el contenido tiene en las redes sociales.

La desinformación siempre ha existido. Desde los primeros bulos sobre el descubrimiento de vida y civilización en la luna en 1835, en el periódico The Sun de Nueva York, hasta los actuales deepfakes y audios manipulados. La diferencia es la velocidad con la que la información falsa se propaga actualmente por las plataformas digitales.

Para ese año, el periódico neoyorquino inició una serie de artículos en los que aseguraba que un astrónomo había descubierto vida en la luna, describían todo y capturaban la imaginación del público. Esto muestra que la desinformación ha estado presente desde hace al menos dos siglos y los fabricantes de bulos informativos (noticia falsa difundida con algún fin), se aprovechan de la vulnerabilidad de algunos ciudadanos.

Raymont Orta Martínez, abogado y director del Instituto Venezolano de Derecho Tecnológico (INDEVET), explicó que en la actualidad las redes sociales dan prioridad al contenido que tiene mayor interacción, bien sea a favor o en contra, eso amplifica la difusión de la información errónea.

Bulos: propagación de información falsa que deja a personas vulnerables

«Al final, a los de las redes sociales les interesa más la propagación del contenido que sea, que haya mayor interacción, más enganche y más poder de ellos para vender sus productos, bien sea de publicidad o comercialización», dijo Orta.

Bulos se aprovechan de las personas

En ocasiones se crean los bulos que, según las investigaciones del grupo «Cazadores de Fake News», pueden ser políticos, ideológicos o económicos. Algunos también señalan que pueden difundirse simplemente para tratar de captar la atención y generar clics en páginas web.

En las plataformas digitales no sólo se ven noticias falsas, también desinformación, como de las dietas para bajar de peso. Se observan personas recomendando dietas «mágicas», siendo uno de los mayores problemas en materia de nutrición, que en varias oportunidades médicos y nutricionistas han advertido. Muchas personas caen en el «negocio del engaño», porque no saben detectar la falta de credibilidad del mensaje.

Pero no sólo el bulo es de la alimentación, también en temas de salud, como de las vacunas, una de esas las de cáncer, se generan contenidos audiovisuales a través de las redes en los que resaltan que existe la cura contra esta enfermedad, pero que no se ha dado a conocer «porque a los médicos no les conviene».

A esto se suma una amenaza más sofisticada, el deepfake, tecnología basada en Inteligencia Artificial que crea imágenes, videos o voces que parecen auténticas, aunque no lo son. Orta, quien también es perito en informática forense, explicó que esto es creado por tecnología digital, que no es real, pero que se ve como tal, tanto la fisionomía de las personas, como su voz.

«Muchas veces he caído en esos videos de TikTok. Recientemente, vi uno que decía que las vacunas que le colocan a los niños era la causante de que existan algunos pequeños con espectro autista», comentó Sandra Rodríguez, madre de una adolescente.

El usuario debe saber identificar

El objetivo de los bulos es desinformar, engañar y manipular a los usuarios, también para desprestigiar o enaltecer a determinadas personas o instituciones, con el fin de obtener un beneficio económico.

Para Radamés Graterol, politólogo y experto en Big Data e Inteligencia Artificial, los bulos siempre han existido, pero las personas deben tratar de verificar si la información que están leyendo o viendo es verdadera.

«Lo primero es dudar, quién lo publica, hay otra fuente que lo confirme, suena demasiado bueno o alarmante para ser verdad. Esa pausa permite romper con la cadena de desinformación», comentó Graterol.

Bulos: propagación de información falsa que deja a personas vulnerables

Graterol indicó que en la web existen grupos de profesionales en la comunicación que trabajan en red de fact-checking. Además, sostuvo que es importante usar buscadores para contrastar datos, aunque no se tenga una formación profesional.

Agregó que se debe desconfiar de lo que se envíe a través de WhatsApp, destacó que aunque provenga de un familiar o alguien cercano, eso no garantiza veracidad.

Los ciudadanos pueden blindarse del «negocio del engaño» si contrastan bien la información, si es el caso noticioso es a través de medios de comunicación, con larga trayectoria y si es en el caso de salud, pues deben buscar médicos que hablen sobre estos temas.

Adrián González, director de Cazadores de Fake News, en una reciente entrevista para un medio internacional, advirtió que uno de los principales riesgos de la desinformación es la confusión entre declaraciones y hechos.

«Lo único que puede hacer el lector, o las personas que están en redes sociales, es tratar de ceñirse a hechos. Una cosa es una declaración que se ha dado en algún momento y otra es que eso vaya a ocurrir», señaló el experto al analizar el impacto de las noticias falsas.

González también resaltó la importancia de no quedarse sólo con un titular llamativo, pues muchas veces no tiene que ver con el cuerpo de la noticia. «Es importante saber la diferencia entre un hecho y una opinión».

Bulos: propagación de información falsa que deja a personas vulnerables

El engaño en redes juega con las emociones

El engaño a través de informaciones falsas no es solo un fenómeno tecnológico sino también un juego en contra de las emociones de los ciudadanos. Psicólogos consultados coincidieron en que las personas no procesan la información de manera racional y que este sesgo emocional es aprovechado por quienes difunden bulos en internet.

Bárbara Cerón, psicóloga, advirtió que la incertidumbre y la euforia son catalizadores de la viralización de contenidos falsos.

«El compartir temas falsos puede ser una manera de buscar aprobación o ser tomando en cuenta dentro de un grupo social», dijo Cerón.

Gerardo Sánchez, presidente del Colegio de Psicólogos en Lara, sostuvo que es importante educar a las personas en pensamiento crítico, donde cada uno debe cuestionar aquello en lo que más cree, para que esto se convierta en una motivación para indagar y evitar ser presa de la desinformación.

Bulos: propagación de información falsa que deja a personas vulnerables

Vacíos legales dificultan frenar la desinformación

Raymont Orta Martínez, abogado y rector del Instituto Venezolano de Derecho Tecnológico, resaltó que la legislación actual no cubre todos los riesgos de la Inteligencia Artificial (IA) y la propagación de noticias falsas.

«Tenemos mucha protección con la Ley especial contra delitos informáticos, donde está el delito de falsificación electrónica, el cual abarca todo tipo de mensajes, audios, videos y todo formato electrónico. Pero en Venezuela existe un vacío legal que solo ha sido cubierto por la constitución que data de más de una década», dijo Orta.

El abogado sostuvo que en países nórdicos, por ejemplo, ya se está protegiendo el rostro, la voz y el cuerpo como derechos de autor para que no puedan ser plagiados y utilizados por la IA y que podría ser una idea para que sea incorporada en la legislación venezolana.

Los algoritmos y Fake News

Un efecto importante de los algoritmos de las redes sociales es la priorización de contenidos en función de las interacciones.

Especialistas e investigadores de Fact-checking han resaltado que los contenidos controvertidos y sensacionalistas, en su mayoría distorsionados, suelen generar una fuerte interacción.

Es por esto, que en las redes sociales se observa una rápida difusión de desinformación que supera la información veraz y verificada. Los algoritmos promueven el contenido sin distinguir si está o no verificado.

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