Rafael Piña | LA PRENSA.- Son las 5 de la tarde y por la avenida 20 y la 21 se ven muchas santamarías de locales abajo o trabajadores cerrando. A las 6 de la tarde el corazón comercial de Barquisimeto está casi desolado.
Y es que la dificultad de los trabajadores para conseguir dinero en efectivo, la escasez de transporte público y las pocas ventas ha llevado a los dueños de los comercios a reducir el horario laboral.
“Estamos pasando roncha para conseguir el efectivo y para rematar, el transporte ya no pasa después de las seis de la tarde. Antes mi jefe cerraba a las 6 y 30 de la tarde, pero ahora cerramos a las cinco”, afirmó el señor José Gutiérrez quien tiene su chamba en un local ubicado en la 21 con 23.
En la mayoría de los locales de la 21 están cerrando a las 5 de la tarde donde aseguran algunos dueños que antes trabajaban hasta las 7, pero la crisis en materia de servicios básicos los ha llevado a cerrar temprano. En la avenida 20 ocurre la misma situación y los propietarios alegando que el alumbrado de toda la avenida no sirve, después de las 7 todo es oscuridad y el hampa hace de las suyas.
El presidente de la Cámara de Comercio de Lara, Pablo Chirinos confirmó la realidad que vive el gremio. “El motivo principal del cierre de los comercios es por el transporte público, por ello los empresarios han decidido reducir el horario laboral debido al gran estrés que les produce a los trabajadores”.
Chirinos advierte que el problema del alumbrado de la avenida 20 tiene muchos años así y nadie del gobierno regional en distintas gestiones ha metido la mano para reparar eso donde la inseguridad se apodera de la zona y el poco apoyo policial no cubre los altos índices de robos que ocurren diariamente y más en la noche.
El presidente hace énfasis que tal situación ha generado pérdidas en ganancias, personal y sobre todo en mercancía. Los sitios nocturnos son los que se mantienen abiertos luego de las 7 de la noche, pero tampoco hacen jornadas de trabajo madrugadoras como las realizaban antes.
“Ahorita se trabaja hasta máximo las 12 de la noche y antes eran las 3 de la mañana y esto estaba prendido”, confesó Máryori Peraza una mesonera del bar Giraluna.

