J. Oviedo / J. Orozco | LA PRENSA.- Los cuerpos de seguridad del Estado e instituciones están encima de los “robacobres”. Estos hampones desde hace unos seis meses comenzaron a sustraer los cables de telefonía, luz eléctrica y televisión por suscripción en las comunidades de Barquisimeto, sobre todo en el norte y el oeste, para vender lo que el gobierno nacional definió como “material estratégico”.
Y es que este negocio ilegal pica y se extienda. Los dueños de las chatarreras compran el kilo de cobre hasta en Bs. 22 mil para convertirlos en derivados y luego sacarles el doble de partido. Las comunidades preocupadas por la incomunicación y la falta de electricidad comenzaron a denunciar ante entes policiales e instituciones como el Consejo Legislativo de Lara (CLEL) y el Concejo Municipal de Iribarren.
El CLEL ha recibido, en los últimos cuatro meses, alrededor de 120 de denuncias por el robo de cables y el Concejo Municipal de 10 personas que atiende 6 exponen este problema, por lo que han remitido los casos a autoridades policiales.
El Cicpc Lara también le ha dado palo a los ladrones de cables. Sólo en una semana han sido detenidos cinco malandros en Quíbor, seis por la subdelegación San Juan y nueve en Barquisimeto, además de atacar directamente las ventas de chatarra del barrio El Japón en Barquisimeto.
Fuentes ligadas a los procedimientos informaron que en El Japón era donde había mayor incidencia del comercio ilegal de cobre y otros materiales.
También detallaron que en lo que va de 2017, unas seis bandas dedicadas al hurto de cables han sido desmanteladas y el material incautado. Polilara también ha desmantelado cuatro bandas, una de ellas al norte de Barquisimeto y otra al oeste, donde la mayoría de los detenidos han sido adolescentes entre 15 y 17 años.
El equipo de La Prensa consultó a un joven de 18 años dedicado a esta práctica ilegal, apodado “Cheíto”, y cuenta que su trabajo “tiene precio”, pues él se sube, después, ayuda a pelar cables y armar el botín. Él es el que más cobra.
“Yo cobro 6 mil bolos por kilo, los demás que se maten por lo que queda”, confiesa entre carcajadas.

