El ahorro en el hogar no es sólo un consejo en Venezuela. Aunque miles de personas hacen malabares para estirar su dinero ante la alta inflación para adquirir productos y pagar servicios de primera necesidad, tanto economistas como psicólogos afirman que reservar una parte del ingreso en un fondo de emergencias es una necesidad y que no debe verse como una utopía. Se puede lograr con planificación y así disminuir los niveles de estrés.
Contar con ahorros ayuda a disminuir la incertidumbre. «Los seres humanos tenemos que usar el dinero para tres motivos: realizar transacciones (comprar), especular (invertir) y por precaución (ahorrar)», expresó el economista Miguel Rojas, presidente encargado del Colegio de Economistas del estado Lara.
Son pocos los venezolanos los que logran ahorrar. Según datos de Ecoanalítica, en noviembre 2025, el 70% del presupuesto de una familia en Venezuela se destinaba a alimentos y cerca de 15% a medicina o salud. Para quienes no tienen un empleo formal o un sueldo fijo, se hace mucho más cuesta arriba agregar a la lista de gastos esenciales el transporte y alquiler de vivienda.
Cristal Alvarado es ama de casa y tiene siete meses de embarazo, afirmó que su esposo es quien cubre los gastos de alimentación, medicinas y consultas médicas, y a tan sólo pocas semanas de conocer a su primogénito, tan sólo han podido ahorrar 400 dólares para gastos del día del parto. «El dinero alcanza para lo esencial: alimentos, médicos, exámenes de laboratorio, ropa y pañales del bebé», exclamó.


Según opinó Sugehy Arambarrio, psicóloga mención clínica, a diferencia de otros países, en Venezuela las teorías económicas hay que ajustarlas a la realidad, porque la población es altamente vulnerable al tema de la gestión del dinero.
«La gran mayoría dice que no puede ahorrar porque el dinero no les alcanza, ya que viven en una fase de desesperanza. Pero tener un fondo financiero es una estrategia de supervivencia, porque tenemos que convivir con una brecha cambiaria, devaluación de la moneda, un colapso en los servicios públicos, emergencias médicas. Y eso genera inestabilidad mental, física y hay quienes tienen inestabilidad laboral…Aunque en Venezuela los niveles de desesperanza hace que no podamos tener control sobre la incertidumbre, la realidad es que nosotros podemos controlar lo que tenemos en la nevera, cómo afrontar si alguien se enferma, asegurar el dinero del alquiler del mes o completar para la comida a través de un fondo de emergencia», explicó.
Ahorrar da seguridad a las personas, las protege y les permite empoderarse, porque es una herramienta para tener autonomía y control sobre las finanzas personales.
«Epistemológicamente, emergencia se refiere a lo que aparece sin aviso. Ahorrar permite que un problema quede sólo en un susto y no se convierta en una catástrofe. Tener un fondo financiero evita pedir prestado, vender objetos valiosos, por lo tanto se disminuye los niveles de estrés y produce paz», mencionó Sugehy Arambarrio, quien ha investigado cómo la situación económica del país afecta la salud mental.


¿Cómo empezar con el ahorro?
El economista, Miguel Rojas, indicó que lo primero que debe hacer una persona apenas recibe un dinero es apartar lo que va a ahorrar y después es que tiene que planificar su presupuesto con base en los gastos semanales, quincenales o mensuales del hogar.
«Hay que pensar que para la familia venezolana el ahorro es difícil, porque los ingresos son muy bajos. En el país ocurre lo que en economía llamamos Propensión Marginal a Consumir (PMC), todo lo que nos ingresa lo consumimos. Pero es importante contar con una ‘caleta’ (fondo), que nos permita actuar ante un accidente o imprevisto», comunicó.
Mencionó que se puede comenzar apartando el 10 o el 15% de lo que gana una persona y ahorrarlo en una moneda dura, que no se devalúe tan rápido en el tiempo, como el dólar o una criptomoneda.
«Generalmente, la sociedad comete un error: primero gasta y lo que le queda lo ahorra. Pero la teoría del ahorro nos dice que primero tenemos que apartar lo que vamos a ahorrar, puede ser un 10%, pero este monto va a depender de lo que ganamos y el nivel de gasto y a partir de allí hacer un presupuesto. Ahorrar tiene que ser una tarea religiosa», opinó.
Sostiene que un monto que podría generar alivio a una persona para atender una emergencia, podría ser $3.000. Esa cifra puede costar reparar un vehículo, cubrir los gastos en una emergencia de un hospital o clínica, o incluso poder cubrir un gasto funerario», argumentó.
La psicóloga Arambarrio, añadió que lo ideal es calcular un fondo de emergencia con base en el costo de vida del núcleo familiar. «Hay que tomar en cuenta la carga que representa cada persona, se priorizan a los más vulnerables respecto a los recursos disponibles, y se utilizan las potencialidades y las habilidades de cada uno de los integrantes para que estén incluidos en ese plan», resaltó.


Consejo financiero
Sugehy Arambarrio, psicóloga mención clínica, explica que una manera de comenzar a tener un fondo de emergencia es colocarse metas de ahorro.
«Muchos economistas y psicólogos conductuales, hablan que lo mínimo es ahorrar tres meses de los gastos básicos. Pero lo ideal son seis meses. Hay un término financiero que se llama gestión de riesgo. En el contexto venezolano, esa lógica de un fondo único puede ser engañosa, porque los riesgos se multiplican según cuántas personas dependen de ese ingreso. Entonces, más que un monto fijo por cada integrante de la familia, lo ideal es calcularlo con base al costo de vida total del núcleo familiar», destacó.
Las metas que se fije cada persona deben ser asequibles, por ejemplo, ahorrar $20 cada vez que cobre. «La clave es disminuir los gastos hormigas, si una persona acostumbra a comer en la calle comida chatarra, debe comenzar a evitarlo, y así se ahorra esos tres dólares o cinco que pueda costar pagar ese consumo», recomendó.
Explicó que en Venezuela el problema financiero no es sólo matemático, es emocional. «Es un esquema mental, porque la crisis económica tiene muchos años. Entonces, lo expertos en psicología clínica coinciden en que la escasez crónica genera un estado que hace sesgar la realidad o impide ver otras perspectivas. No contar con dinero para cubrir las necesidades básicas, provoca que nos mantengamos en un estado de permanente alerta, en sólo pensar en sobrevivir», argumentó.
Los investigadores han determinado que la situación económica es uno de los principales factores que afecta la salud mental del venezolano. Por eso, los psicólogos están incluyendo hablar de gestión del dinero en terapias. «La situación económica es un problema colectivo, nos invade en masa», expresó Arambarrio.


Ser creativo es una estrategia para ahorrar
Apelar al ingenio o a la creatividad es fundamental para lograr tener un fondo de emergencia, a través de generar ingresos extras.
«Se debe hablar de dinero en familia, porque así nosotros priorizamos los gastos según las capacidades y los recursos, según la actividades de cada integrante. Cada quien puede asumir una responsabilidad dentro de la economía familiar, porque a veces los padres asumen toda la carga financiera, y resulta que los hijos tienen habilidades y pueden ayudar en el ahorro y establecerlo como un hábito», afirmó Sugehy Arambarrio, psicóloga mención clínica.
El ahorro y el dinero debe ser visto por la sociedad como una herramienta que genera tranquilidad y momentos de bienestar. Los economistas señalan que el salario mínimo del país debería cubrir la canasta alimentaria, que en 2025 rondó los $500, según el Centro de Documentación y Análisis Social (Cendas).


La pobreza afecta el pensamiento crítico
Una persona que viva en un ambiente vulnerable, en pobreza extrema, sólo tiene un pensamiento recurrente: sobrevivir. Su situación le impide pensar en otros temas.
Científicos estadounidenses comprobaron que tener escasez de dinero, hace que el ser humano olvide cosas, teniendo una capacidad de atención limitada. Incluso, estudiaron a los niños que crecieron en condiciones de precariedad.
«Si podemos entender cómo esta forma extrema de privación afecta al desarrollo cerebral, quizá podamos aprender algo sobre lo que pasa en los cerebros de los niños que crecen en la pobreza…Afectándose áreas que procesan el lenguaje complejo y la información», reveló Katie McLaughlin, profesora de psicología de la Universidad de Washington, investigación publicada por BBC Mundo en 2017.


Ingresos son en bolívares
En noviembre 2025, la firma económica Ecoanalítica, informó que 70% de los venezolanos ganaba menos de $300 al mes. Sólo 6% de la población económicamente activa superaba los $1.000 mensuales. De ese monto, el 50% era destinado a cubrir gastos de comida, medicinas, gasolina y transporte.
Desde mayo del año pasado, la aceleración de la inflación y la escasez de divisas en el mercado cambiario hizo que el grueso de los pagos, el 80% de la remuneración que recibían los trabajadores en el sector privado, fuera en bolívares y un 20% en dólares.


