El doblete sísmico que afectó a Venezuela este miércoles 24 de junio, ha dejado más de 3.000 fallecidos, miles de heridos y damnificados, un evento natural que ha llamado la atención de los científicos.
De acuerdo a físicos, geólogos y expertos en sismología, los dos terremotos consecutivos que afectaron la zona norte del país caribeño, y que estuvieron separados por tan solo 39 segundos, configurarían lo que se conoce como «doblete sísmico».
Un «doblete sísmico» ocurre cuando se dan dos terremotos principales pero el segundo no puede ser considerado una mera réplica del primero ya sea porque ambos movimientos telúricos poseen una intensidad similar o porque sus epicentros son cercanos entre sí.
Precisamente esto ocurrió en el país. El primer terremoto, que se produjo en la zona de la costa central a las 18:04, tuvo una magnitud 7,2 y tuvo su epicentro cerca de la ciudad de San Felipe, en el estado de Yaracuy, unos 280 km al oeste de Caracas.
El segundo terremoto ocurrió 39 segundos después, a solo 45 kilómetros, con epicentro cerca del municipio de Yumare. Ese sismo fue incluso más potente que el anterior, llegando a una magnitud de 7,5.
«Entendemos que estamos ante un doblete sísmico: dos terremotos que ocurrieron muy cerca tanto en el tiempo como en el espacio», explicó el 25 de junio a BBC Mundo William Barnhart, coordinador adjunto del Programa de Riesgos Sísmicos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El primer terremoto provocó una redistribución de los esfuerzos tectónicos que se acumulan por años e incluso siglos.
Ese movimiento puede ser suficiente para desencadenar un segundo terremoto en una falla o zona que ya estaba a su límite de ruptura.
«Si hay una falla que se rompe cercana a otra que está a punto de romperse, entonces se puede disparar la ruptura y adelantarse años o décadas», afirma Antonio Villaseñor, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Barcelona, Españ
Lo ocurrido el 24 de junio de 2026 constituye evento de escala geológica extrema, una ruptura en cascada que inició en San Felipe (Yaracuy) con una magnitud de 7.2, transfiriendo esfuerzos de manera inmediata hacia la falla de San Sebastián, donde se registró un sismo principal de 7.5, esta manifestación de la naturaleza inyectó en la corteza terrestre una energía geométrica que superó en 32 veces la liberada en el histórico terremoto de Caracas de 1967.
Doblete sísmico era esperable
Para los expertos, lo que ocurrió en Venezuela era esperable.
El país está ubicado en una zona especialmente sensible. Justo donde ocurrieron los terremotos, confluyen dos placas tectónicas, la del Caribe y la sudamericana, lo que hace que sea un área sísmicamente activa.
El último terremoto de una magnitud similar en esa área se dio hace más de 100 años, el 29 de octubre de 1900, por lo que los científicos venían hace un tiempo esperando un movimiento telúrico fuerte.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el segundo y mayor de los dos terremotos ocurridos el miércoles 24 de junio se desencadenó por una “falla de deslizamiento superficial”, justamente cercana al límite de ambas placas.
Un deslizamiento superficial se da cuando las fallas o fracturas en estas placas se mueven horizontalmente.
La zona donde ocurrieron los sismos forma parte de un sistema de fallas.
Se trata de una especie de red de fracturas tectónicas que son las que se encargan de absorber el movimiento entre ambas placas.
Con información de BBC News

