Osman Rojas | LA PRENSA.- Como si se tratase de un mal sueño, los epidemiólogos han visto cómo el “demonio de los años 50” ataca de nuevo. Sin que nadie lo advirtiese, el chipo reapareció con fuerza en las emergencias del país y tal como pasó a mediados del siglo pasado, los doctores se han visto de manos atadas ante este fenómeno.
“De dos a tres pacientes por día amanecen en el central por ser portadores del mal de chagas”, confesó el doctor Ruy Medina, director sectorial de Salud en el estado Lara. El especialista dijo que no hay que alarmarse por la incidencia de una enfermedad que jamás ha sido erradicada del país, aunque destacó que las invasiones y las condiciones de pobreza, a la que están sometidas las personas, aumenta la morbilidad.
El chipo es muy común en casas de bahareque y si una persona no tiene cómo vivir en una casa digna va a crear los escenarios para que la enfermedad se desarrolle. Las invasiones que se hacen en zonas montañosas también son culpables de la propagación de este mal”, sentenció.
A nivel nacional se ha desatado una alarma generalizada por el incremento de casos en los hospitales. Táchira y Delta Amacuro han reportado cuatro y tres muertes respectivamente en el último mes.
Seguro son más los muertos, pero el Gobierno nacional no da cifras de lo que aquí pasa. No les conviene que la realidad se sepa”, continuó.
Picada mortal
El chipo fue bautizado con el nombre de “demonio” en los años 50 por lo mortal de su picada y es que, cuando una persona era atacada por el insecto, las enfermedades del corazón eran inminentes.
Según explican los especialistas el mal de chagas es una enfermedad parasitaria tropical que, generalmente se hace crónica. En los pacientes de edad avanzada se puede evidenciar más por las alteraciones cardíacas que pueden generar un paro respiratorio.
Se estima que desde México hasta el sur de la Patagonia hay enfermos por picada de chipos. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) unas 10 mil personas al año mueren por esta enfermedad.
Venezuela no escapa de este fenómeno aunque desde principios de los años 2000, las autoridades no denunciaban un alza en la mortalidad por chipo.

