- La implementación de sistemas de comunicación alternativa, tanto tecnológicos como gestuales, resulta fundamental para derribar barreras en el entorno educativo y social.
- Especialistas destacan que asegurar este derecho es una responsabilidad colectiva que promueve la verdadera inclusión y la igualdad de oportunidades.
Los Sistemas de Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) son herramientas vitales que reemplazan o complementan el lenguaje hablado, afirma la doctora Angélica Torres, presidenta de la Fundación “Sólo Faltas Tú”. Expresó que la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU reconoce esta comunicación como un derecho humano legítimo, indispensable para lograr la autonomía y la participación social.
Existen dos tipos principales de sistemas: los que no requieren dispositivos físicos externos e incluyen el lenguaje de señas, gestos, expresiones faciales y lenguaje corporal. Los otros hacen uso de la tecnología, materiales o equipos electrónicos, como tableros con imágenes, fotografías, comunicadores portátiles y aplicaciones en teléfonos o tabletas que generan voz artificialmente.

Importancia
Garantizar el acceso a estas alternativas evita el aislamiento, facilita el aprendizaje y permite a las personas con discapacidades motrices, cognitivas o del habla expresar sus necesidades, sentimientos y pensamientos de manera autónoma, desarrollarse en plenitud.
La población en diversidad de un contexto homogenizante como el actual ha logrado abrir caminos de acceso a la igualdad de oportunidades, en la constante lucha por validar sus derechos. Es imperioso, por tanto, que esta lucha prevalezca, y se alce la voz por quienes no puedan hacerlo. Comunicarse es el inicio de la libertad, mientras que privar a alguien de su expresión es tan opresivo como anular su participación social.
La comunicación alternativa es el medio que emplean las personas con barreras de la comunicación oral para expresar ideas y sentimientos. Al respecto, exponen: El término comunicación alternativa hace referencia a todos aquellos recursos que empleamos para reemplazar al habla cuando está ausente o no es comprensible. Para una persona que carece de la habilidad de comunicarse mediante el habla, la escritura, los signos manuales o los signos gráficos son sistemas alternativos de comunicación.
La comunicación, pese a la discapacidad, debe ajustarse tanto como sea necesario para generar oportunidades reales de interacción. Todas las personas tienen algo que expresar y pueden comunicarse en tanto se cuente con los medios, la atención y el respeto de las personas interlocutoras implicadas. Al respecto expone que “siempre que haya un adulto dispuesto a escuchar a un niño con independencia de sus características, por encima de su diagnóstico y superando el silencio, se estará comunicando”.

Los servicios educativos que atienden al estudiantado con barreras de la comunicación se enfrentan a constantes desafíos para mediar aprendizajes. Es necesario, por tanto, generar espacios reflexivos que promuevan el acceso de la comunicación alternativa como un elemento indispensable en la igualdad de oportunidades y así mismo, en la inclusión educativa, y en todos los entornos en los cuales la persona se desenvuelve.
La legislación que ampara la igualdad de oportunidades, los paradigmas actuales que respaldan la atención de personas con discapacidad y la teoría relacionada con la comunicación alternativa.
La inclusión, la convivencia, suponen una participación de todas las personas, en igualdad de oportunidades, y dentro de un contexto abierto a realizar los ajustes que sean necesarios para asegurar la eliminación de barreras excluyentes. Dicha participación versa en una filosofía global, sensible y solidaria, en la que todas las personas implicadas asuman el deber cooperativo de preocuparse por la otredad.
“La inclusión no es una estrategia para ayudar a las personas para que calcen dentro de sistemas y estructuras existentes; es transformar esos sistemas y estructuras para que sean mejores para todos”. En este sentido, la inclusión implica un respeto absoluto por la diversidad, donde la responsabilidad de romper barreras sociales y arquitectónicas le compete a toda la población. Lo anterior supone un sentido profundo de solidaridad, al respecto, agrega que “la inclusión es aprender a vivir, aprender y trabajar juntos; es compartir las oportunidades y los bienes sociales disponibles”.
Comunicación: Barreras y valores
La comunicación es la base de la interacción, constituye un acto social constante de intercambio y reconocimiento del otro individuo. De acuerdo con esto, “es hacer al otro partícipe de lo que uno tiene, quiere o siente. Expresando emociones, necesidades o pensamientos, compartimos información e interaccionamos socialmente”.
Comunicar, por tanto, es un acto elemental en la construcción de aprendizajes, no puede haber educación en silencio, y no puede haber procesos de carácter unidireccional entre miembros del acto educativo.

