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viernes, 19 junio 2026
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Crisis en universidades: Venezuela registra el mayor déficit presupuestario de América Latina

El informe más reciente del Observatorio Venezolano de Universidades (OBU) evalúa la realidad presupuestaria de nueve países de la región

El último informe publicado por el Observatorio Venezolano de Universidades (OBU), confirma que la educación superior en Venezuela enfrenta la crisis financiera más severa de la región. De los nueve países latinoamericanos evaluados, el sistema venezolano registra el mayor déficit presupuestario, situándose en el último lugar de financiamiento operativo.

La investigación se centró en analizar las principales universidades de países como Brasil, Chile, Uruguay, Argentina, México, Honduras, Colombia, Perú y Venezuela. En este sentido, los datos confirman que, mientras la Universidad Central de Venezuela presentó en 2025 un déficit presupuestario del 85%, algunas universidades, como la de Sao Paulo tienen un superávit del 17%.

Carlos Meléndez, director de OBU, denuncia que esta situación está asfixiando a las universidades en Venezuela, al punto de convertirlas en estructuras que no cuentan con la capacidad operativa para poder mantenerse activas.

«El informe que estamos presentando analiza los datos de los últimos cinco años. Durante este tiempo hemos visto un preocupante deterioro de la estructura presupuestaria de las casas de educación superior», dijo Meléndez.

En datos, las universidades en Venezuela viven con lo que los expertos llaman «asfixia presupuestaria». Esta realidad se vive en el país desde el año 2017. De acuerdo con lo explicado por Meléndez, el problema se presenta de diversas maneras. En este lapso de tiempo, hay casas de estudio que han presentado un déficit presupuestario del 87%, pero hay otras a las que le han negado el 99% de lo solicitado.

«Lo más grave es que hay un abismo entre lo aprobado y lo que finalmente entregan. Hay casos en donde se aprueba el 4% del presupuesto solicitado, pero entregan el 20 o 30% de lo aprobado. Esto es algo muy grave», dice.

Analizando los datos puntualmente de Latinoamérica, Venezuela ocupa el último lugar entre las universidades analizadas. El país supera por mucho a Argentina, que tiene un déficit presupuestario del 55%. La principal universidad de Colombia tuvo un déficit del 25% y la de Perú del 11%. Otras universidades, como la UNAM de México tuvo un déficit presupuestario de apenas el 0,6%, mientras que en Honduras hizo falta el 6,6% de lo solicitado.

En esta lista hay países como Chile, en los que el presupuesto solicitado se cubrió en un 100%.

Para graficar esta realidad, el equipo periodístico del diario LA PRENSA DE LARA, conversó con directivos de universidades en la región para medir el impacto de la ausencia presupuestaria. La investigación confirma que, en la Universidad Nacional Experimental Politécnica «Antonio José de Sucre» (Unexpo), sólo se aprobó el 3% del presupuesto, lo que hace que el comedor funcione una vez al mes o la flota de transporte no funcione.

Gonzalo Meléndez, presidente de la Asociación de Profesores de la Unexpo (Apunexpo), destaca que la ausencia de un presupuesto digno hace que la operatividad de la casa de estudio se vea visiblemente comprometida. En su denuncia, el dirigente gremial menciona que la institución no cuenta ni siquiera con baños operativos para que los profesores o estudiantes puedan hacer sus necesidades.

Universidades de Lara no escapan de la realidad

La Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), no escapa de esta realidad. Déborah Velásquez de Valecillos, presidenta de la Asociación de Profesores de la universidad, denuncia que la autonomía financiera de las universidades se perdió por completo. En este punto, Velásquez señala que incluso las nóminas son pagadas a través de la Plataforma Patria.

«Nosotros hemos perdido la autonomía. Todo ha sido centralizado como una especie de control. Hasta los estudiantes reciben sus becas por medio del monedero Patria», dice.

En el caso puntual de la UCLA, en sus diversos decanatos, se estima que el presupuesto aprobado para su operatividad en este 2026 fue del 4% de lo solicitado. Al igual que pasa con la Unexpo, la ausencia de recursos limita el funcionamiento de algunos servicios, como transporte y comedor.

«Nuestro sistema de transporte es ahora mismo un depósito de chatarra. No tenemos cómo brindar el servicio a nuestros estudiantes», dice.

Esta realidad es perfectamente replicable en las demás universidades de la región, pero ¿por qué pasa esto? Carlos Meléndez señala que el problema está en el control que el gobierno venezolano quiere tener sobre las universidades.

En este sentido, el director de OBU menciona que, mientras el gobierno venezolano asfixiaba financieramente a las universidades tradicionales, en el país iban creando nuevas casas de estudio que tenían como único objetivo crear profesionales con un perfil ideológico distinto. En resumen, el objetivo era crear un sistema de educación paralelo.

«Lo que había que hacer era fortalecer nuestro sistema de universidades, pero esto no se hizo. Se fueron creando universidades en los años en los que, paradójicamente, la matrícula universitaria fue cayendo de forma significativa», dice.

En números, esta realidad se explica de la siguiente manera: entre el año 2013 y el año 2025, la matrícula universitaria cayó en un 34% a nivel nacional. Este fenómeno se explica desde diversos puntos. En primer lugar, los especialistas hablan de un proceso de migración forzada que alejó a los jóvenes de las universidades, pero también hay un desincentivo generado por la misma crisis económica que atraviesa el país.

«La creación de universidades se produjo cuando nuestro país atravesaba la peor crisis educativa de su historia y, el gobierno, lo hacía no sobre la base de necesidades, sino sobre la necesidad política o ideológica. Lamentablemente, esto es algo que se sigue haciendo. En los últimos meses se anunció la creación de una nueva universidad y eso no es lo que necesita nuestro sistema», dice Meléndez.

Para el especialista, lo más preocupante es que estas universidades tampoco están recibiendo apoyo presupuestario. En el informe que fue presentado este jueves se menciona que, aunque estas casas de educación superior están siendo censuradas, se ha filtrado información que revela el estado de vulnerabilidad en el que se encuentran.

Entre estas denuncias resalta la que hacen los estudiantes de veterinaria de la Simón Rodríguez en Barquisimeto, quienes aseguran que no tienen laboratorio para poder hacer sus prácticas. En otras universidades, como la Francisco de Miranda han denunciado los bajos sueldos.

Estructuralmente, estas universidades presentan otro tipo de problemas. En la mayoría de los casos, estas instituciones fueron creadas sin una infraestructura sólida, por lo que se han visto en la necesidad de improvisar y habilitar espacios para la formación de sus estudiantes.

El sueldo más bajo

Además de los problemas presupuestarios con los que deben lidiar las universidades en el país, hay otro tema que no es menos grave: el salario de los docentes. En el informe presentado se analiza el patrón salarial en otros países de la región y esta realidad confirma que, los docentes universitarios de Venezuela son los que perciben un salario más bajo.

Hay que mencionar en este punto que el informe analiza datos de 16 países, incluyendo a Venezuela. La investigación revela que, mientras que un docente universitario en Colombia puede llegar a ganar hasta 3 mil 555 dólares y en México el sueldo puede llegar a 2 mil 283, en Venezuela, el sueldo de estos docentes es inferior a 1 dólar.

El informe muestra el deterioro progresivo del salario. En el año 2018, por ejemplo, los profesores universitarios ganaban 12 dólares y en 2021 el salario era de 11 dólares. Para el año 2022, por una serie de ajustes en el control cambiario, el salario de los docentes universitarios subió a 110 dólares mensuales pero, para el año 2025, el salario cayó a seis dólares al mes. Ya para 2026, la gráfica muestra un triste salario de 0.90 centavos de dólar al mes.

El tema salarial y presupuestario ha concentrado la mayor cantidad de denuncias por parte de los actores universitarios. Según los datos que maneja OBU, en los últimos cinco años se han documentado más de 1.220 denuncias. Esto se traduce en al menos 1.5 protestas por semana.

Estas manifestaciones no han encontrado eco en los actores políticos. De hecho, en este informe se analizan las publicaciones que, en los últimos cinco años, ha hecho el Ministerio de Educación y se concluyó que, más del 50% de estos pronunciamientos corresponden a propaganda o proselitismo político.

Hay mucho control

La ausencia de un presupuesto justo termina generando una crisis estructural que desencadena, generalmente, en una intervención política. Eso es lo que ha pasado con el 85% de universidades en el país que han perdido su autonomía y ahora se encuentran siendo tuteladas por directivos afectos al gobierno venezolano.

Las cifras compartidas por OBU señalan que en Venezuela hay 174 instituciones de educación superior. De estas, 94 son universidades, de estas 69 son públicas y la mayoría son controladas por el Ejecutivo nacional.

«A través de la intervención, como es el caso de universidades como la Rómulo Gallegos, hasta la última que se intervino en 2021, el gobierno ha ido aumentando el control gubernamental sobre las universidades y esto es algo que ancla a las universidades a una posición que evita que sean competitivas», dice Meléndez.

Todos estos elementos alimentan la crisis universitaria que se vive en Venezuela y confirman una realidad que pocos quieren admitir y es que, la agonía de estas instituciones, es cada vez más evidente.

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