La búsqueda de la identidad es el deporte nacional de la juventud. Históricamente, cada generación ha sentido la necesidad de inventar un lenguaje que sus padres no pueden entender. Hoy, este fenómeno lo conocemos como therian, jóvenes que se identifican con una esencia animal y que son el último eslabón de una cadena que empezó con flores y canciones, y terminó con algoritmos.
Liz Fabiola González, psicóloga, explica que este tipo de comportamiento obedece al deseo de querer romper el molde para diferenciarse un poco de sus padres. «En esta etapa, los adolescentes buscan saber quiénes son o cómo quieren ser. Por eso, a veces cuanto más extraña es la conducta, es más efectivo para el adolescente porque se hace mucho más fácil la tarea de diferenciarse», dice.
La especialista menciona que, el mismo bombardeo de información que hay en torno al tema, hace que sea mucho más fácil de amplificar este fenómeno. A su criterio, las redes sociales llevan a normalizar un patrón que, incluso, puede afectar la funcionalidad del joven.
«Todavía no hay un pronunciamiento clínico sobre este patrón de conducta. No podemos hablar de algún trastorno, porque cada caso es distinto. Puede que sea sólo una moda pasajera, algo que sirva para que las personas drenen sus emociones, pero esto es algo que se debe evaluar. Antes de hablar de algo patológico, es necesario analizar qué tanta funcionalidad pierden los jóvenes», comenta.
Aunque en Barquisimeto no hay registros de therian o comunidades parecidas, González comenta que, lo importante durante esta etapa es el acompañamiento. Sea cual sea el caso, lo normal es que, durante la adolescencia, los jóvenes busquen su identidad y esto es un abanico amplio que incluye sexualidad, ropa o música.


El complejo proceso de construcción de la identidad
En este punto, los especialistas comentan que esta parte de la vida puede ser bastante traumática si el adolescente se deja a la deriva. Los problemas de identidad son tan frecuentes que, ocho de cada 10 jóvenes no saben muy bien qué es lo que quieren para su vida, por lo que buscan refugio en redes sociales.
De acuerdo con esta explicación, los therian sólo están cumpliendo con un ciclo que se repite cada cierto tiempo: la búsqueda de identidad. En este reportaje, el equipo periodístico del Diario de Lara, LA PRENSA, analizó, a diversas generaciones y en distintos contextos sociales para entender el por qué se produce este fenómeno y saber cuáles son las implicaciones psicológicas y sociales que justifican estos comportamientos, entre las etnias.
De acuerdo con diversas investigaciones, la presencia de tribus urbanas han estado vinculadas siempre a la identidad de los jóvenes. En este apartado, existen culturas como los hippies, los emos, los punkeros, metaleros o candys. En estos casos, eran personas que adaptaban su forma de vestir, hablar o ver la vida. Podían generar cierta incomodidad pero, en ningún caso, se rompía con la realidad.
En la gran mayoría, la relación con otras generaciones se fracturaba por un tema cultural y no por un tema de identidad. Ninguna de estas etnias urbanas negaba la naturaleza humana, por muy incómodo que pudiera parecer, en el peor de los casos, esta conducta no era más que una adaptación cultural a nuevas eras.


Evolución digital y la distorsión de la naturaleza humana
Un reportaje publicado por El País de España menciona que, aunque el término Therian puede parecer relativamente nuevo, la realidad es que, desde 1990, en foros de internet se viene hablando de este fenómeno. En estos espacios las personas contaban sus experiencias y hablaban de cómo se sentían atrapados en un cuerpo humano; sin embargo, con el auge de las redes sociales, estos foros fueron escalando hasta convertirse en una corriente que es seguida por cientos de personas en el mundo.
El texto menciona que, con frecuencia, las personas confunden a los therian con furry fandom, una subcultura que admira a los animales antropomórficos; es decir, a las bestias con características humanas, pero son conductas completamente distintas.
A diferencia de los therian, los furry fandom no distorsionan su realidad y no renuncian a su condición de humanos. Sí muestran admiración adoptando avatar en redes sociales, lo que puede servir como una especie de descargo emocional, pero no buscan, en ningún momento, cambiar su esencia.
Eso quizás sea lo más llamativo de los therian. Psicólogos consultados para la elaboración de este reportaje mencionan que, el resto de culturas que han ido apareciendo a lo largo de los años, como los hippies o los emos buscaban su identidad por medio de la felicidad absoluta o la tristeza, dos emociones totalmente humanas.
A diferencia de los therian, estas dos etnias, por poner un ejemplo, buscaban profundizar en las emociones y podían generar simpatía por el simple hecho de mostrar algo que, a su manera, cada uno siente; sin embargo, con esta nueva moda pasa todo lo contrario, promueven la desconexión total de la realidad negando su naturaleza.
Socialmente, este fenómeno no puede ser analizado en Venezuela. Samuel Peña, sociólogo consultado, menciona que no se puede decir que esta cultura es un problema en el país; sin embargo, es preocupante ver cómo en España, Argentina o incluso en Colombia, se han reportado casos de agresión por estos grupos.
«Este es un patrón que no se justifica desde ningún punto de vista. Creo que lo más peligroso de este fenómeno social está en los focos de violencia que esto puede generar. Ahora mismo, esto puede ser visto como un chiste, pero la realidad es mucho más preocupante. Al final, es una conducta poco habitual que, en la convivencia diaria, puede generar incomodidad», dice.
Peña menciona que estos escenarios de confrontación se pueden presentar desde cualquier bando. En Colombia o Argentina se han documentado ataques de jóvenes que se consideran therian, pero esto también se puede dar a la inversa, porque existe la posibilidad de que, en un parque o una plaza, las personas se sientan incómodas al ver a otros con máscaras de animales y corriendo en cuatro patas.
«Salvando las distancias, esto puede generar un sentimiento parecido al de la homofobia. En todo el mundo se registraron casos de ataques a homosexuales, únicamente porque algunas personas consideraban esto como una falta de respeto. Lo mismo puede pasar con estos grupos», dice.
Al igual que los psicólogos, Peña considera que las redes sociales juegan un papel fundamental a la hora de explicar la proliferación de estos grupos. De acuerdo con el experto, el simple hecho de contar con una ventana de exposición que te hace recibir mensajes positivos o de aceptación, hace que sea mucho más fácil asumir una posición desde el punto de vista social.
«A estas personas no les interesa saber si están bien o no, sólo necesitan saber que hay otros que piensan igual que ellos o que apoyan sus ideas. Eso refuerza este tipo de conductas», dice.


Otras tribus
Los therian hoy en día son tendencia pero, en su momento, fueron otras las etnias urbanas que nacieron con igual polémica y que, poco a poco, fueron siendo aceptados por la sociedad. De acuerdo con algunas investigaciones, todo empezó en los años 50 cuando, los rockeros, comenzaron a marcar la diferencia.
La forma en la que vestía este subgrupo era bastante llamativa, lo que ganó críticas e incluso distanciamientos con una sociedad que los etiquetaba como delincuentes o vagos.
Luego de esto, aparecieron los hippies. En teoría, esta cultura revolucionaría que promovía el amor en lugar de la guerra. Su forma de ver el mundo les terminó por separar mucho de una sociedad muy conservadora y tradicional. Al día de hoy, persisten los estigmas sociales sobre una de las comunidades más señaladas en la historia.
La tercera etnia urbana en esta línea serían los punks. Nacidos en Londres en los años 70, este grupo de personas representaba una marcada oposición a todo lo establecido. Luego de ellos siguieron otros grupos. Los grunges, los heavies, los metaleros, los hip-hoperos, todos estos fueron apareciendo en contextos distintos y desafiando los estándares sociales que fueron establecidos.
En resumen, la evidencia documental demuestra que la historia es cíclica y que la aparición de las culturas en busca de identidad y validación forman parte de una sociedad.


