Durante la madrugada de este domingo 18 de enero, el presidente de Chile, Gabriel Boric, oficializó la declaración de estado de catástrofe para las regiones de Ñuble y Biobío. Esta medida busca agilizar la disposición de recursos ante una serie de incendios forestales que afectan el sur del país, situados a unos 500 kilómetros de la capital.
Según el último reporte, brigadistas se encontraban combatiendo casi 20 focos activos en el territorio nacional, de los cuales 12 se concentran en las regiones bajo decreto de emergencia.
La directora del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), Alicia Cebrián, informó que aproximadamente 20.000 personas han tenido que abandonar sus hogares. La situación es especialmente crítica en las localidades de Penco y Lirquén, en la provincia de Concepción, la cual permanece bajo alerta roja.


El avance del fuego obligó a la evacuación total del Hospital de Lirquén, afectando tanto al personal médico como a los pacientes, mientras que en las calles se han reportado vehículos destruidos por las llamas.
Situación de riesgo que se ha repetido en Chile
El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, describió un panorama complejo que incluye denuncias de saqueos y el cerco del fuego sobre zonas residenciales. El edil emitió una alerta urgente solicitando el apoyo de la Armada y maquinaria pesada, tras informar que 19 bomberos se encuentran atrapados por las llamas en el sector de Río Chile. Según Vera, la saturación de las vías de escape dificulta la evacuación terrestre en una zona que se encuentra presionada entre los cerros siniestrados y la línea costera.


Aunque por el momento no se dispone de una cifra oficial de víctimas fatales o viviendas siniestradas, la magnitud de la emergencia se asimila a los incendios de febrero de 2024 en Viña del Mar, que resultaron en 138 fallecidos y miles de damnificados.
El despliegue de brigadas continúa de forma ininterrumpida en las zonas afectadas, mientras las autoridades locales y nacionales coordinan esfuerzos para evitar que el fuego siga avanzando hacia centros poblados densamente habitados.


