Los intereses profundos en el autismo, a menudo llamados “intereses especiales” o hiperfocos, son pasiones intensas y absorbentes hacia temas específicos que actúan como reguladores emocionales, fuentes de placer y mecanismos de seguridad para las personas autistas. Así lo refiere la doctora Angélica Torres, presidente de Fundación Sólo Faltas Tú.
Explica que no se trata simplemente de aficiones, sino que ofrecen orden, estructura y una forma de conexión, permitiendo a la persona alcanzar altos niveles de conocimiento o habilidades técnicas.
Precisa que las características claves son comportamientos egosintónicos (producen bienestar), intensos y, a menudo, repetitivos.
Tienen además la función de ayudar a regular experiencias sensoriales, reducir la ansiedad y comprender el mundo, convirtiéndose en un refugio y motor de aprendizaje. Estos pueden tener temáticas bien sean comunes o específicas (dinosaurios, trenes, música, arte) hasta áreas muy inusuales (horarios de trenes, taxonomías, sistemas técnicos), enfocándose a menudo en el funcionamiento del mundo físico.
Precisa que es también “Monotropismo”, es decir, que se relaciona con la tendencia del cerebro autista a enfocarse intensamente en una sola cosa (atención monotrópica).
“Permitir que niños y adultos autistas profundicen en sus intereses mejora su bienestar y calidad de vida, recargando su energía y permitiéndoles conectar con el entorno desde un lugar de seguridad”, dice la doctora Torres.


¿Cómo apoyar los intereses profundos?
La doctora Angélica Torres, de la fundación Sólo Faltas Tú, precisa que en caso de familiares de personas autistas o quienes son allegados, deben comprender y validar estos intereses, ya que se convierte en un acto de apoyo y respaldo. Insiste en que es necesario:
Valida su interés sin juzgar: lo que para ti es un dato curioso, para una persona con autismo es una fuente de vida.
Integra el interés en el aprendizaje: el interés es la llave que abre la disposición al aprendizaje y la comunicación.
Respeta los tiempos de hiperfocos: trata de no interrumpir de forma brusca; avisa con antelación para facilitar la transición mental.
Provee recursos: facilita el acceso a herramientas relacionadas con su pasión; esto demuestra que su forma de ver el mundo es valiosa.


Beneficios de los intereses profundos como regulación:
Gestión de la ansiedad: funcionan como un refugio seguro que minimiza el estrés y la frustración.
Predictibilidad: ofrecen un entorno estructurado y controlado, ideal para personas autistas que buscan estabilidad.
Foco y calma: permiten la inmersión en una actividad positiva (dibujo, idiomas, organización, lectura, etc.) que ayuda a reducir la ansiedad.
Identidad y autoestima: ayudan a la persona a comprender, validar su procesamiento y mejorar su autoimagen.


¿Cómo utilizar esta estrategia?
Integración: en lugar de eliminarlos, fomentar el uso de estos para reducir la sobrecarga sensorial o emocional.
Adaptación: usar los intereses profundos para enseñar nuevas habilidades, como la identificación de emociones a través de personajes de sus temáticas preferidas.
Apoyo: aceptar e incluir sus intereses como parte de su rutina para mejorar su bienestar general y regulación.


Uno de los grandes mitos existentes en la actualidad es:
“Los intereses profundos (o intereses especiales) no son sinónimos directos de rigidez cognitiva”, dice la doctora Angélica Torres.
Explica que los intereses intensos son pasiones profundas, mientras que la rigidez cognitiva es la dificultad para adaptarse a cambios o nuevas perspectivas. “La rigidez se manifiesta como una resistencia a modificar rutinas o pensamientos”, dice.
Torres, además, precisa que la rigidez cognitiva es una característica del funcionamiento del neurodesarrollo que genera ansiedad, mientras que los intereses profundos pueden ser pasiones estructuradas, que suele servir como una estrategia autorregulatoria.
“Emplear estos términos como sinónimos es un grave error que puede además impactar en la planificación de los apoyos brindados a la mente neurodivergente y por ende en su calidad de vida”, dice Torres.
Los intereses profundos son un elemento extremadamente importante en el desarrollo personal y, a menudo, profesional de las personas autistas. Para muchas personas autistas, los intereses profundos pueden hacer que las experiencias de aprendizaje no deseadas sean manejables para alguien que sólo quiere hablar sobre algo que ama especialmente.
“Hay que alentar a las personas a usar esa cosa como una herramienta importante para ayudar a los niños o adolescentes autistas a abordar los objetivos de aprendizaje desde sus propias fortalezas, lo que fomenta las oportunidades de crecimiento. En situaciones ideales, un interés especial puede incluso convertirse en una carrera profesional”, dice Torres.
Según Angélica Torres, la neuroinvalidación suele mostrar el procesamiento individual del autista como inadecuado, cuando no lo es, es distinto al de la mayoría. Es preponderante un cambio de mirada. Un conocimiento real de muchos aspectos que durante años han sido derogados y que han traído consigo graves consecuencias en la estabilidad emocional del autista.
Han sido violentados en su naturaleza y las intervenciones principalmente dirigidas a la neuronormatización para ser aceptados en entornos en los que se categoriza a seres humanos como más o menos “funcionales” más o menos valiosos, cuan más similares sean al procesamiento neurotípico. Las prácticas de apoyos deben estar basadas en conocimientos actualizados, con manejo neuroafirmativo que promueva la integridad, favorezca la autoestima, y la autodeterminación.


