A las 4:00 am, una llovizna constante cayó sobre el pueblo de Santa Rosa. Que el tiempo atmosférico estuviera así, causó sorpresa para miles de feligreses de la Divina Pastora que amanecieron en su morada para acompañarla en procesión a la catedral de Barquisimeto, este 14 de enero. La lluvia se mantuvo hasta pasada las 6:30 am, y algunas personas se pudieron resguardar en el templo, donde las misas no cesaban.
Laura Vargas lucía un traje parecido al de la virgen, era de flores rosadas. Informó que se vistió como la Pastora de Almas para pagar una promesa. “En junio estaba en coma por una hemorragia interna. La Divina Pastora se me presentó en sueños, me puso sus ovejas y su bastón en las piernas y me dijo: ‘Tú puedes levantarte de esa cama’. Cuando desperté comencé a recuperarme”, contó la señora entre lágrimas. Indicó que viajó desde Carora, municipio Torres, y llegó a Santa Rosa a las 6:00 pm del 13 de enero para participar de la vigilia.


Piden por la intercesión de la Divina Pastora
Mercedes Montilla, de 87 años, se acercó al santuario de Santa Rosa de Lima a las 3:00 am de este 14 de enero, aunque sufre de artrosis. Indicó que su promesa consiste en escuchar la misa auspiciada por al arzobispo de Barquisimeto, que despide a la Divina Pastora de su pueblo, para iniciar el recorrido por las parroquias de la ciudad.
“Pido a la Divina Pastora mucha paz, pido por los sacerdotes, por la iglesia católica, que no nos abandone nunca en esta religión, y que nos conceda la paz de Venezuela que tanto anhelamos”, expresó.
Martha Estupiñán, custodiaba la imagen del “Niño Jesús Pastorcito de Almas”, que es el patrono de la vicaría Nuestra Señora de Monte Carmelo, en el Kilómetro 8 vía Quíbor. Contó que su comunidad religiosa vino a Santa Rosa y la imagen acompañaba a la Divina Pastora.


“Le pedimos a la Divina Pastora mucha paz para Venezuela y que aumente la fe de los jóvenes”, comunicó.
A las 7:00 am la imagen de la Divina Pastora fue sacada del templo, en hombros de sus celadores y cuando pasó por la puerta los pétalos de rosas blancas y rosadas comenzaron a caer. La feligresía se llenó de algarabía y comenzaron a corear los cantos marianos. La virgen salía a la plaza de Santa Rosa con un cielo nublado, tiempo fresco y aires de esperanza.


