- El ecosistema semiárido que abarca cerca del 70 % del estado Lara enfrenta un severo riesgo de desertificación debido a la deforestación y las altas temperaturas.
- Especialistas instan a frenar la intervención humana para evitar que la aridez consuma zonas con mayor humedad.
En el semiárido larense, cada incendio que devora el bosque deja el suelo a la intemperie ante un clima que ya castiga con calor extremo y poca agua. La combinación de estos factores puede acelerar la degradación de los terrenos y aumentar el riesgo de desertificación.
El ingeniero forestal Álvaro Zambrano señala que la fragilidad de este ecosistema, que se extiende por siete municipios y que arropa cerca del 70% del estado Lara, responde directamente a sus propias reglas naturales. En esta zona llueve muy poco y el agua se va rápido, la evapotranspiración, que es la combinación del agua que transpira la vegetación y la que se evapora de la tierra, supera por mucho a las precipitaciones.
Enfatizó que la situación es crítica al combinarse las sequías prolongadas y las altas temperaturas con la intervención humana, reflejada principalmente en los incendios forestales y el «negocio del carbón».
Zambrano dijo que la vegetación cumple una función fundamental en la protección del suelo, pero cuando desaparece, el terreno queda más expuesto al calor y a la pérdida de la humedad, mientras que su recuperación puede ser lenta debido a las mismas condiciones de escasez de agua que caracterizan al semiárido.

Amenaza en el semiárido larense
«Si lo poco que hay, la poca vegetación, se sigue aprovechando, estamos condenando ese ecosistema a la desertificación de esos suelos», dijo Zambrano.
La degradación no solo se limita a las zonas que actualmente presentan características semiáridas. «Si aumentan la desertificación, la pérdida de humedad y la evapotranspiración, bajan las lluvias y sigue la deforestación, el semiárido larense ganará terreno», dijo el ingeniero al Diario de Lara, LA PRENSA.
Para el especialista, la presión del clima y la actividad humana amenazan con expandir la aridez hacia zonas que hoy se libran de ella. El peligro no es solo que la tierra pierda productividad, sino que el rigor del semiárido termine consumiendo áreas que actualmente tienen mayor nivel de humedad.
A este delicado escenario se le suman los incendios, un factor que ejerce una presión letal sobre un ecosistema que de por sí sufre para retener el agua.

Tala, producción de carbón y deterioro del bosque
Las altas temperaturas y la maleza seca crean el escenario perfecto para que el fuego avance sin control. Una vez consumida la cobertura vegetal, el suelo queda directamente expuesto a las condiciones ambientales.
Pero el deterioro del bosque xerófilo no comienza ni termina con los incendios. Francisco Cañizalez, ambientalista y miembro del movimiento Iniciativa Cotoperí, sostuvo que la perdida progresiva de esta vegetación también es debido a la tala y producción de carbón que han venido advirtiendo desde hace años.
El ambientalista alertó que de continuar con la tala y quema para producir el carbón, el semiárido larense podría convertirse en un desierto.
La pérdida de cobertura vegetal (por la tala y extracción de carbón) también puede aumentar la vulnerabilidad del terreno frente al fuego. «En un ambiente semiárido, las altas temperaturas y la baja humedad hacen que ese material vegetal se seque con mayor facilidad y se propague el incendio con rapidez», dijo Cañizales.
Concuerda con el ingeniero de que el semiárido atraviesa una crisis de degradación acelerada por la combinación de la deforestación sistemática por extracción de leña y el cambio climático que está elevando la temperatura de la superficie terrestre a 45°C.
Un caso reciente fue el gran incendio que afectó a la población de Sicarigua, parroquia Las Mercedes del municipio Torres y que consumió hectáreas de vegetación y árboles nativos de la zona.
Las llamas se mantenían fuera de control debido a los fuertes vientos registrados en el sector, lo que provocó que el fuego avanzara con rapidez hacia la comunidad vecina de San Pedro.
Alerta a inicio de año
El ingeniero Zambrano aseguró que el riesgo de incendios forestales en Lara fue advertido a comienzos del año 2026. Envió una carta a las instituciones ambientales en la que alertaba sobre las condiciones que podían favorecer los incendios forestales en sectores vulnerables de la entidad.
Según explicó, la advertencia estuvo sustentada en datos satelitales y proyecciones climáticas. Entre las medidas que planteó estaban la construcción de cortafuegos estratégicos, el aumento del personal en las áreas más vulnerables y la suspensión de permisos de tala y deforestación en determinados municipios y corredores ecológicos.
Entre las zonas señaladas como vulnerables mencionó sectores del semiárido, incluyendo áreas de Carora y Siquisique.
«Esto ya era previsible, ya se había informado sobre eso», sostuvo.
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