- El Hospital Pastor Oropeza de Barquisimeto enfrenta una crisis estructural caracterizada por la falta de insumos, maltrato al usuario y condiciones de insalubridad críticas.
La imagen no puede ser más desgarradora. A las afueras del Hospital del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) Pastor Oropeza de Barquisimeto hay una familia entera reunida. Son poco más de las 10:00 de la noche y están allí desde las 4:30 de la tarde, pero aún nadie les da información sobre su familiar: una señora, de 71 años, que ingresó a la emergencia por un fuerte dolor en el pecho y, cinco horas y media después, no había sido atendida.
La escena se repite casi con todos los pacientes que ingresan a la institución. Es como si el hospital tuviese una especie de regla no escrita en la que las personas deben esperar mucho para poder ser atendidas. En teoría, el Pastor Oropeza es uno de los centros más grandes de Lara; sin embargo, familiares, pacientes e incluso el propio personal médico lo describe con una sola palabra: infierno.
«Te tratan como si estuvieras pidiendo un favor», es la queja que se escucha con más frecuencia dentro de la institución. En este punto, las quejas sobre maltrato verbal y trato indigno se repiten una y otra vez: personal de seguridad que grita, funcionarios que ignoran a quienes suplican atención y médicos que atienden con visible agotamiento.
La realidad que se vive dentro del Pastor Oropeza revela que, dentro de los hospitales públicos, no es sólo la falta de recursos, sino también la falta de empatía se ha vuelto contagiosa en un sistema colapsado. Los familiares de pacientes hospitalizados dicen que tienen que «pelear», para obtener información de sus seres queridos.
Pero el horror no se limita al maltrato a familiares y pacientes. Estar en las instalaciones de este centro de salud es adentrarse en un paisaje de abandono. El estacionamiento, según pudo confirmar el equipo periodístico del diario LA PRENSA, está lleno de basura acumulada, montones de desechos que nadie recoge.
En los rincones de este centro médico hay perros que buscan comida entre la basura que botan algunos de los familiares que están allí esperando, o que la traen de los contenedores que están en los restaurantes ubicados frente a la institución hospitalaria. Estos animales comen frente a la gente que se encuentra allí esperando y en más de una ocasión se han registrado enfrentamientos entre animales. Una escena impropia de un centro de salud tan importante.

Crisis de insalubridad en el Pastor Oropeza
La presencia de animales no se limita sólo a perros. Cuando cae la noche, en el estacionamiento y en los espacios destinados para la llegada de ambulancias hay ratas. Así como pasa en la morgue del Hospital Central de Barquisimeto, el Pastor Oropeza también está infectado de roedores que se dejan ver en las áreas hospitalarias sin temor, es como si estos animales ya asumieran que el hospital les pertenece.
Esta situación no es nueva. Ya en el año 2019, el centro médico enfrentó denuncias relacionadas con insalubridad. En su momento, se hablaba de la posibilidad de cerrar áreas de hospitalización por el hecho de contar con espacios que no cumplían con los estándares internacionales de higiene.
«A uno le toca venir aquí y quedarse, porque no hay de otra, pero esto es cada vez más indignante», decía la señora Yamileth Gutiérrez, suegra de una muchacha que se encontraba en sala de parto esperando para poder ser atendida.

Problemas estructurales y falta de servicios básicos
De acuerdo con lo explicado por trabajadores del centro médico, el problema del Pastor Oropeza es estructural. El hospital se ha convertido en un lugar al que acuden masivamente las personas, porque la red ambulatoria no está trabajando. Esto hace que la institución esté constantemente abarrotada, condenando a pacientes y a familiares a tener que esperar durante largas horas para poder ser atendidos.
Otro de los problemas presentes en la institución es la falta de servicios esenciales, como baños. Las personas denuncian que, cada vez que tienen que hacer sus necesidades, van y alquilan el baño en algunos de los restaurantes cercanos o se van hacia la parte oscura de la institución.
Esto, a su vez, genera otro problema. Por los lados de la cancha, que está dentro de esta dependencia del IVSS, hay oscuridad en las noches y es un sitio donde prácticamente no se puede estar, porque el olor a orine es extremadamente fuerte.
Todos estos factores hacen que el Pastor Oropeza de Barquisimeto sea una especie de monumento a la desidia. Los familiares de pacientes hospitalizados señalan que la institución ni siquiera cuenta con medicamentos e insumos por lo que, cada vez que se presenta una emergencia, ellos deben salir a comprar lo que el hospital no tiene.
«El problema con los centros de salud es que no se dan abasto para la cantidad de pacientes que llegan. Lamentablemente, el problema de las ratas en los hospitales no es nuevo, esta situación se viene denunciando desde hace años, en el Hospital Central, por ejemplo, hay animales de este tipo en los cinco pisos», dijo Ruy Medina, exdirector de salud en la entidad.
En resumen, la situación dentro del Pastor Oropeza empieza a tornarse caótica. La mala atención con la que deben lidiar los familiares y pacientes, además de la ausencia de higiene convierte a la institución médica en un centro de agonía para muchas personas que, lamentablemente, se tienen que quedar allí esperando, por el hecho de no contar con los recursos para poder pagar un centro privado.

Hospitales en crisis
El Seguro Social Pastor Oropeza de Barquisimeto no es el único que tiene problemas estructurales graves. LA PRENSA DE LARA ha publicado en días recientes investigaciones que confirman que otras instituciones médicas, como el Hospital Central de Barquisimeto o el Luis Gómez López, también muestran problemas ligados con insalubridad y operatividad.
En el Antonio María Pineda, por ejemplo, la situación con las ratas es un problema que ha escalado de forma significativa en las últimas tres semanas. Luego que este medio de comunicación denunciara que hay roedores comiéndose el cuerpo de personas fallecidas.
Este problema, de acuerdo con lo explicado por Medina, es de vieja data y ha sido un tema de debate constante, pues no afecta únicamente al área patológica, sino que también hay zonas como la emergencia o los pisos de hospitalización en los que se dejan ver estos animales.
En el Luis Gómez López la situación es un poco más crítica. Allí hay gatos, perros y una estructura que se cae a pedazos. Cada vez que llueve, la institución se moja. Los familiares de pacientes hospitalizados aseguran que los gatos duermen en las camillas donde acuestan a los enfermos, en resumen, un caos.
De este modo, los tres hospitales más grandes e importantes de Barquisimeto tienen problemas de insalubridad. En cada una de estas instituciones, la insalubridad es evidente y los pacientes y familiares terminan resolviendo algunos de los problemas de estas instituciones.

