Caminar por el Cementerio Nuevo se ha convertido en una carrera de obstáculos por el crecimiento descontrolado e improvisado de fosas que, a juicio de los familiares, ha invadido por completo parte de las calles y aceras internas del camposanto.
Esta situación ha obligado a los visitantes a deambular entre las tumbas y sortear lápidas, debido a la pérdida total de las caminerías peatonales.
Este cementerio, cuyo nombre es El Silencio, está ubicado en la avenida Florencio Jiménez. Familiares denunciaron que esta situación lleva más de dos años, primero tomaron una de las calles, en sentido este – oeste de la ciudad, allí fueron abriendo fosas y dándole sepultura a los difuntos.
«Aquí lo que hay es un desorden porque han abierto fosas entre antiguos panteones y sin contar lo que hicieron en las orillas con las aceras y la calle», comentó Angelina Durán, familiar de un difunto que estaba entre las lápidas.
Se registra anarquía en el Cementerio Nuevo
La evidencia del crecimiento improvisado quedó registrada en las lápidas. Mientras los panteones antiguos albergan restos que datan de 1998, época en la que aún se respetaba la planificación del camposanto, ahora comparten espacio con entierros recientes realizados entre 2025 y 2026. Estas nuevas fosas, encajadas a la fuerza entre los panteones tradicionales, según lo explicado por los parientes, confirman que las áreas de tránsito se han convertido en la única alternativa para los nuevos sepelios.

«Este mismo desastre ha hecho que los familiares pierdan la ubicación de las fosas de los difuntos. Mi hermano murió en el año 2004 y no lo encontramos, porque ahora colocaron fosas por las caminerías o veredas como también le llaman», sostuvo Flor Montes, que estaba frente a la tumba de su madre que murió hace 11 meses.
En un recorrido que realizó el equipo del Diario de Lara, LA PRENSA, se pudo observar cómo quitaron parte de las aceras para colocar fosas, más que todo para niños porque los espacios son cortos.
Las personas tienen que caminar entre las lápidas para poder llegar hasta donde se encuentran sus difuntos.
El año pasado, LA PRENSA publicó que familiares esperaban por nuevas opciones para recuperar la capacidad del llamado Cementerio Nuevo de Barquisimeto, donde se conoció que de las 49 hectáreas que tenía a disposición desde su creación en el año 1968, estaban ocupadas 48 hectáreas en la actualidad.
Además, trabajadores del cementerio contaron que algunas personas les ha tocado sepultar a sus familiares en zonas lejanas, aledañas a invasiones y que muchos parientes se niegan por temor a ser víctimas de la inseguridad.
Un proyecto para el Cementerio Nuevo
La creación de un columbario y tumbas de pared (nichos) para seguir atendiendo el acelerado crecimiento de la demanda local es parte del proyecto que tienen en el cementerio.
Cada «parcela» tendría capacidad para tres difuntos y puede albergar hasta 18 cuerpos por módulo, se ubica cerca del módulo policial interno y que ya han sido ocupados algunos.

Por otro lado, están los columbarios para las cenizas de los que opten por la cremación, donde los familiares puedan acudir a honrarlos y recordarlos. Sólo en una pared de 10 metros de ancho por tres metros de altura.

