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miércoles, 3 junio 2026
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Agrónomos proponen plan para usar menos agroquímicos

Productores y agrónomos en Venezuela están obligados a utilizar nuevas tecnologías por la crisis energética.

Venezuela debe avanzar hacia una política en la que la agricultura dependa cada vez menos de fertilizantes sintéticos o convencionales a través de prácticas orgánicas o ecológicas. Así lo consideran tanto el presidente de la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos y Alimentos (Sviaa), Saúl López, como el ingeniero forestal y profesor de la UCLA, Álvaro Zambrano.

El mundo registra una crisis de fertilizantes por la guerra en Medio Oriente. Ataques como los ocurridos el 19 de marzo en la principal instalación gasífera de Qatar, donde se produce el 20% del gas natural licuado que consume el planeta, o el cierre parcial del estrecho de Ormuz, ruta comercial por donde se transporta la quinta parte del petróleo que consume el mundo, el 30% del gas natural licuado y el 30% de los fertilizantes nitrogenados está causando un impacto en los precios de los alimentos. Y Venezuela no escapa de esa realidad, porque depende de la importación de agroquímicos.

López argumentó que este conflicto bélico ha hecho que los precios de los tres fertilizantes principales que requiere la agricultura para sembrar maíz, arroz y caña de azúcar se hayan disparado, como la urea que aumentó 20%, el nitrato amónico cálcico subió un 15%, el nitrato de potasio que se incrementó 21% e incluso, insumos como la resina para empacado que hoy valen 40% más. Además, los precios del diésel y el gas han aumentado y eso afectará el costo de fletes.

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«Nuestro país todavía tiene una dependencia de fertilizantes. El arroz, la palma aceitera, el reabono que hay que hacer a la caña de azúcar requieren fertilizantes edáficos de base, son productos que se aplican al suelo generalmente en el inicio del cultivo, y ese es un fertilizante que se importa desde Haifa, Israel o desde Triana, España. Y estamos seguros que traerlo a Venezuela va a salir muy caro, porque productores agrícolas tienen muy poca rentabilidad», expresó.

El gas natural es la materia prima fundamental para la fabricación de fertilizantes nitrogenados. Venezuela, aunque cuenta con una industria petroquímica (Pequiven), no produce suficientes fertilizantes, como la urea para abastecer el mercado interno.

«La industria nacional tiene plantas de mezclado físico, eso significa que cada gránulo de fertilizante viene separado. Puedes encontrar uno de urea, uno de fósforo, uno de potasio. El fertilizante químico tiene la particularidad que en cada gránulo están los tres. Ese tipo de tecnología no la tenemos en Venezuela», enfatizó Saúl López.

Agrónomos proponen plan para usar menos agroquímicos

Agricultura 4.0

Desde la Sviaa proponen una solución para que el campo venezolano comience a no depender tanto de los agroquímicos, y es implementar la «Agricultura 4.0», que es encaminarse a la digitalización, a la utilización de nuevas tecnologías, como la Big Data y la Inteligencia Artificial (IA), incluso a la agricultura de precisión.

«La eficiencia tecnológica es la única defensa contra la crisis geopolítica», afirmó la Sviaa en un comunicado difundido a medios de comunicación social, este lunes 23 de marzo. La preocupación central de este gremio es porque a finales de abril e inicios de mayo comienza el ciclo de invierno en Venezuela, que es cuando se producen cereales, como el maíz blanco para fabricar harina precocida o el amarillo para alimentos de ganado o corral, y el arroz. El campo venezolano necesitará en promedio 800 mil toneladas de fertilizantes para este ciclo.

«Proponemos que hay que usar los fertilizantes de manera adecuada, con base en los análisis de suelo, en la agricultura 4.0 y utilizar también biofertilizantes, que son insumos agrícolas a base de microorganismos vivos, principalmente bacterias y hongos», comentó el ingeniero Saúl López.

Aclara que esta transición en la agricultura no puede ser en poco tiempo, requiere de por lo menos cinco años de trabajo progresivo y de estudio y formación a los agricultores. Alega que todo debe comenzar por cambiar la mentalidad de los trabajadores del campo. «De un día para otro no podemos sustituir todos los fertilizantes sintéticos, porque se corre el riesgo que pase lo mismo que en Sri Lanka», afirmó.

En ese país insular de Asia del Sur, el gobierno, en 2021 prohibió la importación de agroquímicos, como fertilizantes sintéticos y pesticidas para ahorrarse unos 400 millones de dólares al año en la importación de estos insumos. Sus productores fueron obligados a cambiar de una agricultura industrializada a una orgánica sin la reparación de los suelos y eso hizo que en vez de aumentar la producción de alimentos, se registrara un bajo rendimiento en los cultivos y la pérdida de biodiversidad.

«Nosotros tenemos que interesarnos por la fertilidad del suelo, la fertilidad biológica es una de las menos estudiadas en el país y quizás es la más importante, porque hay bacterias que solubilizan el fósforo, el nitrógeno, el potasio que no está disponible. Bacterias que fijan nitrógeno de la atmósfera de manera natural. Eso hay que promoverlo, el tema de agricultura regenerativa sumado a la tecnología, para que esa dependencia de fertilizantes químicos disminuya», exclamó López.

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Disminuir costos

Para Álvaro Zambrano, ingeniero forestal y consultor ambiental, Venezuela tiene que avanzar hacia un modelo de intensificación ecológica que incluya la disminución de los costos de producción y la restauración de los suelos degradados.

«Tenemos que aprender de compostaje de gran escala aprovechando los residuos, por ejemplo, de la industria azucarera, la cachaza, la pulpa del café, el estiércol del ganado… Eso es una alternativa ecológica que reduce los costos de producción y mejora la salud del suelo», explicó.

Afirma que en el campo se debe aprender de economía circular y aprovechar los desechos. Otra técnica para ir recuperando el vigor nutricional de los suelos es utilizar abonos orgánicos, como la lombricultura.

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«La lombricultura aporta lixiviados (líquido residual), como el ácido húmico y fúlvico, necesarios para la agricultura. Son de bajo costo y son muy eficientes», argumentó.

Sugirió que se aplique la rotación de los cultivos. Esto evita el agotamiento de nutrientes específicos en los suelos. Un ejemplo es lo que ocurre en los llanos occidentales. Allí de diciembre a enero cultivan leguminosas, como frijol, quinchoncho, soya, porque esas plantas capturan el nitrógeno atmosférico y lo depositan en el suelo, así preparan el terreno para sembrar maíz. Eso se debe aplicar en todos los rubros.

Asimismo, enfatizó que se debe trabajar en la agricultura de precisión y diagnóstico. El monitoreo satelital se hace imprescindible en cultivos que requieren de maquinaria, esto permite medir con rigurosidad la cantidad de nitrógeno, la cantidad de fósforo y potasio, mide el pH (Potencial de Hidrógeno), para calcular la acidez o alcalinidad del suelo, y permite saber la humedad o cantidad de agua que necesita la siembra.

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Temen por disminución de insumos agrícolas

Según una publicación del medio financiero Bloomberg, del 13 de marzo, el gobierno de Estados Unidos autorizó una licencia para que Venezuela pueda vender fertilizantes y otros productos químicos a empresas estadounidenses, pero desde la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos y Alimentos (Sviaa), temen que esto disminuya la cantidad de insumos agrícolas disponibles para el mercado interno.

«La medida se produce cuando los agricultores estadounidenses se apresuran a conseguir fertilizantes en la temporada de alta siembra de primavera», reseñó Bloomberg.

La Asociación Venezolana de la Industria Química y Petroquímica (Asoquim), informó que la producción de fertilizantes nitrogenados (urea y amoníaco) en Venezuela, depende del aumento de la producción de gas natural en los complejos petroquímicos de José y Morón, según reseña una publicación web en Bitácora Económica, del 17 de marzo.

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