Barquisimeto es una tierra en la que reposan gigantes silenciosos. Cuando se habla de la ciudad crepuscular, es normal que a las personas les venga a la cabeza El Obelisco o la Flor de Venezuela como sus dos puntos de referencia arquitectónica, pero la realidad es que la capital larense encierra mucha más riqueza de lo que la gente cree.
Carlos Guerra, miembro de la Asociación de Cronistas en el estado Lara, menciona que, muchos de estos monumentos están incluidos en el catálogo de Patrimonio Cultural (IPC), lo que les valida como obras emblemáticas que deben ser resguardadas y protegidas, pero ¿conocen las personas realmente la riqueza cultural que posee esta ciudad? En el presente texto, el equipo periodístico del Diario LA PRENSA, hace un recorrido por estos lugares que encierran una historia única.


Entre la gloria y el olvido: Los Horcones
Entre los monumentos que son parte de la rica historia de la ciudad, figura, por ejemplo, el de la Batalla de Los Horcones. Edificado en 1930. Esta plaza, ubicada en la parroquia Guerrera Ana Soto, exhibe el monolito donde se homenajea y se recuerda la batalla en la que participó el libertador Simón Bolívar e incluso el general Jacinto Lara, también estuvo allí.
Ese monolito fue mandado a construir por el general Eustoquio Gómez Mato, presidente del estado Lara para ese momento, quien quiso recordar y honrar los momentos históricos que se vivieron en ese lugar.


La Cruz Salvadora: El umbral sagrado de Barquisimeto
Otro monumento histórico que se encuentra en la ciudad de Barquisimeto y que está incluido en el catálogo del IPC es La Cruz Salvadora. Esta obra, que le da entrada a la ciudad crepuscular, tiene un ritual histórico impresionante. De acuerdo con los datos aportados por Guerra, el monumento se empezó a construir en 1855 y se terminó en 1856.
Esta obra tiene una doble historia. La Cruz Salvadora, que está al lado de la plaza Macario Yépez, recoge momentos históricos muy singulares. En primer lugar, este sitio fue testigo de la Batalla de Tierrita Blanca. En ese lugar, las tropas de Simón Bolívar fueron derrotadas por las tropas del ejército realista.
«Ese hecho motivó que el Libertador no pudiera entrar a Barquisimeto porque lo iban a matar», recuerda Guerra. El cronista menciona que, además de este hecho, ese lugar fue testigo de la guerra federal y la guerra civil que se vivió en Barquisimeto.
«Ahorita, recientemente en diciembre, se cumplieron 170 años de la colocación de esa Cruz Salvadora. Es una parte importante de la historia de la ciudad y de la nación, porque allí se libraron batallas», dice.
Además de ser testigo de la cruzada independentista, el lugar en donde está situado el monumento, fue el escenario en donde el presbítero José Macario Yépez Tovar, hizo la emblemática oración en la que pide a la imagen de la Divina Pastora que fuese él la última víctima de la epidemia del cólera en Barquisimeto.


Del estruendo militar a la vida universitaria
Un tercer monumento histórico en Barquisimeto se encuentra en medio del casco central de la ciudad y es el Cuartel Jacinto Lara. Mandado a construir por el general y presidente de Venezuela para es momento, Antonio Guzmán Blanco. Esta estructura era una auténtica obra de arte para ese momento.
El cuartel, mandado a construir bajo un estilo afrancesado, está anclado al quehacer de la ciudad y ahora mismo es ocupado por un decanato de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado.
Pero no todas las obras de patrimonio larense guardan relación con lo militar o lo religioso. El Edificio Nacional, por ejemplo, es una estructura que está protegida por el Instituto de Patrimonio Cultural. Otras estructuras emblemáticas son el Palacio Municipal y el Palacio de Gobierno, que también forman parte del Catálogo de Patrimonio Cultural.
«Estos lugares tienen la particularidad de estar en el corazón de la ciudad y adornan lo que es el casco histórico. Hay que mencionar que la cuadrícula fundacional de la ciudad; es decir, lo que va desde la Torre David hasta llegar a la plaza Lara, todo eso constituye la protección del Instituto Cultural y además de dos decretos presidenciales. Uno emitido en 1984 y ratificado en el 2005», dijo Guerra.
El recorrido por estos íconos barquisimetanos confirma que la capital crepuscular no es sólo el Obelisco, la Flor de Venezuela o el Manto de María. Aunque ciertamente estas obras, mucho más nueva y con mayor impacto mediático, muestran el avance arquitectónico que la ciudad ha tenido en el tiempo, la realidad es que las edificaciones presentes en la capital musical de Venezuela narran una historia única.
Tan grande es la historia que encierra esta ciudad que, en sus calles, se respira nostalgia y se abraza el pasado con la certeza de que cada una de estas memorias sirven para construir el presente.


