El sistema de salud pública en Venezuela enfrenta un colapso crítico, con una operatividad de apenas el 50% en sus hospitales, marcado por una grave escasez de insumos, déficit de personal médico y una infraestructura deteriorada que impide la atención oportuna.
Profesionales de la psicología en Venezuela enfrentan un déficit del 60% en el sector público, lo que causa saturación y precarias condiciones laborales.
Los hospitales de Venezuela viven una crisis por la falta de camas disponibles para sus paciente, que en promedio es significativamente menor que los demás países latinoaméricanos.