Los hospitales de la red pública en Lara ha quedado en inoperatividad, sin herramientas tecnológicas para poder ayudar a los pacientes. Esta es la afirmación que hace Alberto Domínguez, presidente del Sindicato de Trabajadores de los Seguros Sociales en el estado, quien asegura que la inoperatividad de estos equipos es del 90%.
El dirigente sindical menciona que, desde hace aproximadamente 15 años, los centros de salud han ido perdiendo equipos que no son reparados o sustituidos, por lo que resulta casi imposible poder contar con algún departamento de imágenes o con laboratorios dentro de la red pública.
«En el Hospital Central no hay equipos tecnológicos disponibles. El tomógrafo tiene años parado y no se ha recuperado esa área. El servicio de rayos x funciona, pero de manera intermitente. De hecho, en estas áreas sólo se les presta el servicio a algunos pacientes que tienen algún conocido dentro del hospital», denuncia.
Una de las cosas que más preocupa al dirigente gremial es la postura silente que han adoptado las autoridades. En este punto, señalan que el hecho de no recuperar los laboratorios públicos contribuye a la proliferación de estructuras que hacen negocio con la necesidad de los pacientes.

Inoperatividad en otros municipios
«Anteriormente, frente al Seguro Social Pastor Oropeza sólo habían bodegas y ahora todos son laboratorios. Han visto la manera de lucrarse con eso y los que más sufren son los pacientes, que tienen que sacar dinero de donde no tienen para poder costear un servicio que debería ser gratuito».
La inoperatividad de los equipos tecnológicos es algo que no afecta únicamente a Barquisimeto. Domínguez menciona que, prácticamente, en ninguno de los hospitales de municipios ajenos a Iribarren funcionan aparatos de tomografía o rayos x. Esta particularidad hace que, prácticamente, todo paciente que requiera un resultado con imágenes tenga que viajar a Barquisimeto.
Las marcadas deficiencias que hay en estos equipos es algo que ha sido ampliamente documentado por organizaciones no gubernamentales. La Organización Lara Entera por la Salud emitió en 2025 un comunicado en el que pedían que se hiciera una fuerte inversión en las áreas de medicina especializada que funcionan en los principales hospitales de la región. En este punto, recuerdan que el tomógrafo del Antonio María Pineda de Barquisimeto y algunas de las máquinas que están dentro del Servicio Autónomo de Oncología (SAO) están paralizadas.
La precaria situación que atraviesan los hospitales públicos en Venezuela no es algo nuevo. De hecho, durante la pandemia de la covid-19, diversas organizaciones denunciaron que la red hospitalaria sólo podía cubrir el 9% de los ventiladores que se necesitaban para atender a pacientes con complicaciones graves asociadas con el virus. Dicho de otra manera, sólo uno de cada 10 enfermos podía gozar de un equipo especializado.

El desafío médico sin tecnología
Orlando Hernández, médico internista, comenta que la ausencia de equipos tecnológicos que hay en hospitales y ambulatorios hace que sea mucho más difícil poder diagnosticar enfermedades en etapa inicial. De acuerdo con el especialista, muchos de los pacientes que van a estos centros no tienen los recursos para costear un examen en clínicas privadas, lo que retrasa cualquier diagnóstico.
«Hay equipos que son elementales y que no están presentes en estas instituciones. En mi caso personal, me ha tocado ver cómo médicos tienen que usar sus computadoras para poder leer discos con informes, porque no hay en las instituciones. Es una situación que hemos denunciado desde hace tiempo», comenta.
Una de las cosas que más preocupa al especialista es la postura silente de las autoridades con relación a este tema. En este sentido, Hernández menciona que, cuando nacieron los programas de Barrio Adentro y CDI, se abandonaron los ambulatorios de la red tradicional, un error que, al día de hoy, está pasando factura.
«Esta realidad se ve reflejada en embarazos y control pediátrico. En un pasado, no muy lejano, las mujeres se hacían ecos en sus consultas dentro de los mismos ambulatorios, pero ahora la realidad es otra. Hemos tenido casos de mujeres que ingresan a trabajos de parto sin la realización de un eco. Esto es algo muy grave», dice.

Necesidad de dotación y la brecha en el sistema
A juicio del especialista, es necesario hacer una radiografía de los centros médicos para poder saber con qué hay que dotar a cada uno de los hospitales. Hernández, recuerda que hay ambulatorios que no cuentan con máquinas para electrocardiograma o tensiómetros para la presión arterial.
Marcial Daza, exdirector del Hospital Central de Barquisimeto, menciona que el retraso que tienen las instituciones públicas, comparadas con las clínicas privadas, es muy evidente por lo que considera necesario hacer una inversión que pueda recortar esta brecha.
«Nos hemos quedado un poco en el tiempo. La realidad es que los hospitales públicos tienen grandes deficiencias. No hay manera de poder cubrir las necesidades de los pacientes y esto es algo bastante preocupante. La mayoría de pacientes que llegan a nuestras instituciones, necesitan la realización de algún examen y tienen que irse al sector privado», dijo.
Este situación, denunciada por representantes gremiales y líderes sindicales en todo el país, hace que el sistema de salud en Venezuela sea híbrido. Un escenario en donde debe convivir el sector público y el sector privado para poder brindarle atención a un paciente.
Un sistema de salud híbrido y el impacto nacional
«Los hospitales tienen a los médicos que están capacitados para atender cualquier situación, pero las clínicas tienen los equipos para hacer rayos x, placas, tomografías o exámenes de sangre. Es por eso que se dice que en Venezuela la salud no es gratuita», dijo Daza.
A nivel nacional, el panorama es igual de dramático. Médicos en todo el país han denunciado la falta de equipos básicos al punto de que, estimaciones independientes, consideran que el país perdió el 70% de operatividad en los últimos 10 años.
Estos datos confirman que la crisis estructural dentro de los hospitales sigue vigente. Aunque ciertamente algunos hospitales han recibido donaciones de equipos tecnológicos que pueden ayudar a paliar de alguna manera esta crisis, la realidad es que en la mayoría de centros asistenciales se sigue adoleciendo por la falta de equipos tecnológicos, lo que hace que el paciente dependa, casi exclusivamente, del sector privado para diagnósticos de imagen.

