- Tras una discusión y agresión física, «El Naudy» y varios cómplices acorralaron a la víctima identificada como Olivio Giménez.
- El agresor le propinó heridas de arma blanca en las extremidades y una puñalada mortal en el tórax, cerca del corazón.
La tarde del 18 de septiembre de 1976 se registró un crimen en Barquisimeto. Una riña en la carrera 30 con calle 25, terminó en sangre. Olivio Giménez Rodríguez se enfrentó a un hombre que constantemente buscaba acercarse a su hermana, la discusión escaló hasta convertirse en una tragedia.
Ese día, Olivio salió de su casa, que quedaba a pocas cuadras, decidido a hablar con un hombre que ya llevaba tiempo «enamorando» a su hermana, pero ella no lo aceptaba y la situación ya le era incómoda. Olivio llegó hasta la acera que estaba frente al bar, que para ese año lo conocían como «La Perla» y ahí observó a quien buscaba.
Ambos comenzaron a discutir y Olivio lo golpeó varias veces en su cuerpo, lo que provocó que el agresor respondiera y este sacó un cuchillo. Él de inmediato corrió para tratar de cubrirse, pero el hombre junto a unos amigos se fue detrás de él y lo agarraron a pocos metros de ingresar al bar.
El hombre a quien le decían «El Naudy» comenzó a reclamarle por los golpes y en cuestiones de segundos le clavó el puñal en el tórax, muy cerca del corazón, mientras que otras heridas se las hizo entre la pierna y el glúteo.

Olivio trató de levantarse y caminar, pero fue imposible, se desvaneció en un rincón, que se ubicaba en la parte externa del bar.
Los vecinos de la zona al ver lo que ocurría comenzaron a gritar por ayuda. Quienes conocían a Olivio corrieron a avisarle a la familia lo que había ocurrido.
Apenas los hermanos escucharon que el joven de 25 años de edad, estaba herido salieron corriendo hasta el sitio del suceso.
¿Qué pasó?, ¿Quién le hizo esto?, ¿Dónde está el responsable?, eran algunas de las preguntas que se hacían los hermanos del joven, mientras trataban de cargarlo para llevarlo a un centro asistencial.
Tres hermanos lo ayudaron, su ropa estaba ensangrentada y él poco podía moverse. Con fuerzas y esperanzas lo trasladaron hasta el Hospital Central Antonio María Pineda para que los médicos le salvaran la vida.
Al ser ingresado al centro de salud lo pasaron de inmediato a la sala de cura, pero el joven no resistió, murió al poco tiempo a consecuencias de la herida por arma blanca que recibió en el corazón.
Una deuda
Luego que los hermanos regresaron al sitio del suceso comenzaron a preguntarles a los vecinos sobre lo que había ocurrido, pero no todos sabían lo que había pasado.
Un grupo de personas contó a los hermanos que Olivio le estaba reclamando algo a un hombre y comenzaron a pelear hasta que lo apuñalaron. Al principio la familia no entendía qué pudo pasar y por qué lo mataron, pero con el pasar de las horas fueron indagando y recordaron que él varias veces había puesto «en su lugar» a un hombre que se la pasaba cortejando a una de sus hermanas.
Los funcionarios de la Policía Técnica Judicial (PTJ) se trasladaron hasta el sitio del suceso para hacer las experticias e interrogar a testigos.

La PTJ comenzó a investigar en los alrededores del bar, así como tomaron muestras de restos de sangre que había en las paredes y puerta del negocio.
Algunos vecinos les contaron a los funcionarios que el responsable había salido corriendo hacia la avenida Libertador, pero que desconocían de su paradero.
«Corrió hacia la avenida Libertador y se llevó el cuchillo», era la frase que más repetían en el sector, mientras que los familiares de la víctima pedían que se buscara al responsable y que pagara por lo que había hecho.
Olivio trabajaba como albañil, pero estaba de reposo por tener un cuadro asmático. Su círculo más cercano fue entrevistado para conocer como fueron las últimas horas del joven.
Los detectives tenían varias hipótesis, el ajuste de cuentas, la riña y hasta un hecho «pasional». También tenían en mente que el crimen se haya perpetrado a manos de integrantes de bandas delictivas, esas que hace 50 años, las personas les temía y cerraban las puertas y ventanas antes de que se metiera el sol.
Las madres apuraban a los niños que jugaban en las plazas y los abuelos decían que el mal andaba suelto en comunidades del oeste de Barquisimeto. No era una exageración. Era una advertencia nacida del miedo.
Pero había algo que a los detectives no les terminaba de cuadrar en el rompecabezas y era la supuesta invitación que tuvo Olivio y que rechazó porque «saldaría unas cuentas».
En poco tiempo se detuvo a implicado del crimen
La noche anterior al crimen, una comadre de Olivio lo invitó al campo junto a su familia, pero él le contestó que no podía ir porque iba a saldar cuentas con un «individuo».
Cuando la comadre contó eso a la PTJ, los funcionarios comenzaron a buscar el nombre de esa persona con la que él se iba a encontrar.

Los vecinos comenzaron a describir al responsable del crimen, con coraje decidieron delatarlo y es que se trataba de un vecino de la comunidad.
«El Naudy es el responsable», fue lo que dijeron varias personas cuando fueron abordadas por los funcionarios.
Al tener un retrato hablado y el nombre del asesino, la PTJ inició la búsqueda del hombre.
No había pasado ni 24 horas cuando los funcionarios le seguían los pasos a «El Naudy».
El responsable de la muerte de Olivio se escondía en la urbanización Nueva Segovia, en un terreno baldío. Los funcionarios comenzaron a preguntar por él y en horas de la madrugada dieron con su ubicación exacta.
«El Naudy» al ver que los funcionarios llegaron al sector trató de huir una vez más, pero estaba acorralado.
Los funcionarios le dieron la voz de alto y él se detuvo. Uno de los detectives le colocó las esposas y le indicó que quedaba detenido por la muerte de Olivio.
Al principio el homicida no hablaba, solo observaba toda la escena. Los policías lo montaron en la patrulla y se lo llevaron detenido hasta el comando.
El detenido presentó varios registros policiales, entre esos por el delito de hurto. Además, el hombre estaba siendo investigado por un homicidio que ocurrió en el año 1975.
En el crimen de Olivio «El Naudy» no actuó solo y los funcionarios se trasladaron hasta varios sectores de Barquisimeto para dar con el otro cómplice, pero no hubo rastros.
«El Naudy» era investigado por homicidio
«El Naudy» se salvó en el año 1975 de ser enjuiciado por un crimen que cometió en contra de un bachiller, pero doce meses después le tocó darle la cara a la justicia.
Luego de la captura del hombre, fuentes policiales indicaron a los periodistas de la época que él estuvo involucrado en el homicidio de un adolescente, hecho ocurrido el 3 de agosto de 1975 y que inculparon a un profesor.
Aunque «El Naudy» fue detenido junto a dos hombres más, los periodistas desconocieron el motivo por el que seguía en la calle cometiendo fechorías.
«El Naudy» no solo cometió crímenes también estuvo involucrado en varios atracos en Barquisimeto, con arma de fuego y blanca.
Tras las investigaciones y señalar a «El Naudy» como el responsable de la muerte de Olivio, el hombre fue encarcelado y se inició el proceso judicial.
A «El Naudy» le dictaron sentencia y permaneció varios años tras las rejas.
Robos y homicidios ocurrían en el año 1974
Hace exactamente medio siglo, las páginas de sucesos de los diarios larenses dejaron de reportar hurtos menores para registrar un espiral de violencia. Hampones asaltando comercios a punta de pistola y ajustes de cuentas que dejaron a familias enlutadas.
Según los reportes, que están archivados en la Hemeroteca, los malandros se aprovechaban de la escasa iluminación y la confianza de algunas personas que trancaban las puertas con candados simples para irrumpir en los establecimientos comerciales. Bajo amenazas de muerte a los encargados, cargaban con las gavetas de las cajas registradoras y sacos de mercancía.
Debido al alto índice delictivo, los comerciantes se molestaron y comenzaron a exigir patrullaje por las zonas para que dieran con todos los responsables. En Barquisimeto de los años 70, los grupos delincuenciales operaban en varias zonas de la ciudad, siendo el centro y oeste los más golpeados.
Los funcionarios de la Policía Técnica Judicial (PTJ) estuvieron de cabeza en los casos para poder dar con los responsables. En septiembre de 1976, el comisario de la región centroccidental indicó que los funcionarios estaban dando con todos los criminales y prometió que la ciudad iba a ser más segura.
Incautan arma homicida
Durante el proceso de investigación, los funcionarios de la Policía Técnica Judicial lograron ubicar el arma que usó el agresor para quitarle la vida a Olivio Giménez.
El arma quedó bajo rigurosa custodia en el departamento de criminalística para las experticias dactiloscópicas, que se hace en estos casos.
Según lo reportado por los periodistas de la época, las evidencias no tardaron en confirmar la vinculación directa del sospechoso con el violento suceso que enlutó a la familia Giménez. Entre actas policiales y pruebas, el caso dio un paso hacia los tribunales.
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