El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó su firme respaldo al proceso de transición política que atraviesa el país, destacando su popularidad e incluso estableciendo como forma de broma que «cuando termine con esto, podré ir a Venezuela. Aprenderé español rápidamente. No me llevará mucho tiempo. Se me dan bien los idiomas, e iré a Venezuela. Me postularé a la presidencia«.
Durante un reciente discurso, el mandatario calificó la situación actual como una etapa de estabilización “increíble”, subrayando que su administración mantiene una visión sumamente positiva sobre la figura de la presidenta electa y el equipo que lidera el país en este nuevo ciclo democrático.
Trump hizo especial énfasis en la importancia de haber mantenido el funcionamiento de las instituciones básicas en Venezuela, marcando una clara distancia con las intervenciones internacionales de administraciones anteriores. Según Trump, en Venezuela se ha evitado un «vacío de poder» mediante una estrategia que garantiza el orden y la continuidad institucional.

Trump destaca el rol de EE. UU. en Venezuela
Cerrando su discurso con un tono distendido, el mandatario se refirió a su propia imagen pública en el país suramericano, asegurando que su popularidad está superando los registros históricos locales. Entre risas, bromeó con la idea de postularse a la presidencia de Venezuela en el futuro, según declaró ante la audiencia.
Este balance presidencial refuerza la narrativa de la Casa Blanca sobre el éxito de su estrategia en el hemisferio, presentando la situación venezolana no solo como un triunfo diplomático y militar, sino como la validación de un modelo de intervención que prioriza la estabilidad institucional por encima de la ruptura total de los cuadros del Estado.

