Grandes expectativas de crecimiento económico se estiman para el estado Trujillo, debido a los estudios de exploración de yacimientos de petróleo y gas e inversión que realiza la compañía española Repsol y Pdvsa a través de la empresa mixta Petroquiriquire, para aumentar la producción en los campos Barua-Motatán, Ceuta-Tomoporo, La Ceiba y La Franquera.
Del estado andino, actualmente se extraen 18 mil barriles diarios de crudo liviano y semiliviano, de los mejores pagados en el mercado internacional. Y según David Morán, experto petrolero e ingeniero industrial, en esa zona, límite con el estado Zulia, hay capacidad para producir en un futuro 300 mil barriles de petróleo por día.
Venezuela recobró la relevancia en el mercado de hidrocarburos mundial por las tensiones que ha generado la guerra en el Medio Oriente y el cierre parcial del estrecho de Ormuz, ruta que conecta a productores de petróleo de Medio Oriente con Asia-Pacífico, Europa y América del Norte. Por allí pasan los barcos que transportan el 20% del petróleo mundial y el 20% del gas natural licuado que consume el mundo.

Además, al poseer una de las mayores reversas mundiales de petróleo, calculadas en más de 303.000 millones de barriles y ocupar el octavo lugar mundial de reservas de gas que ascienden a 200,3 billones de pies cúbicos normales, el país vuelve a atraer la atención de inversionistas.
Tras el restablecimiento de las relaciones entre el gobierno de Delcy Rodríguez y Estados Unidos y la aprobación de nuevas licencias para explotar y comercializar petróleo y gas en Venezuela otorgadas por la administración del presidente Donald Trump, Venezuela retoma una posición interesante en el mapa energético mundial.
El asesor de la Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios de Hidrocarburos (Fenegas), Bernardo Rausseo, indicó que la reciente reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos aprobada por la Asamblea Nacional en el mes de febrero, ha sido fundamental para que Repsol colocara el foco de su inversión en el estado Trujillo.
«Trujillo va a recibir inversión por parte de las empresas transnacionales, por la Ley de Hidrocarburos, en las que las inversiones, el riesgo de esas operaciones y la venta de crudo corre por cuenta de las empresas privadas nacionales o extranjeras», expresó.
Mientras que el ingeniero, David Morán, acotó que a través de Petroquiriquire la petrolera española también lleva un proyecto en el estado Monagas, donde producen alrededor de 22 mil barriles de petróleo diariamente.

A corto y mediano plazo
Bernardo Rausseo, quien también fue presidente de la Asociación Trujillana de Gasolineras, considera que el aumento de la producción petrolera en el estado andino podría darse a corto plazo, en cuestión de ocho a 10 meses. Siendo bastante optimista, cree que si se invierte en infraestructura, se reactivan pozos, se llevan equipos de extracción para aumentar el caudal de crudos livianos, la producción podría llegar a 100.000 barriles diarios de petróleo en ese tiempo.
Pero el ingeniero David Morán es más conservador en las cifras. Él considera que 100 mil barriles diarios de crudo se puede alcanzar en esa zona del país en un lapso promedio de cinco a siete años. «Depende de la velocidad en que esa transaccional pueda invertir», resaltó.
Señaló que en Trujillo debe haber actualmente alrededor de 200 pozos petroleros. Desconoce cuántos de esos pozos se pueden estar explotando en la actualidad, pero destacó que todavía no se ha instalado ningún taladro que dé señales claras de cuándo empezará a aumentar la producción Repsol y Pdvsa en Los Andes venezolanos.
Las ventajas de los crudos livianos es que al tener menos carbón, tienen más hidrógeno que el petróleo pesado y es un producto que se utiliza para producir gasolina.
«Los crudos livianos son mejores para las refinerías venezolanas y de las islas del Caribe. No son crudos rentables para refinerías norteamericanas ni europeas porque allí procesan crudos pesados y extrapesados…El crudo liviano es usado para mezclarse con el crudo pesado», explicó el empresario trujillano, Bernardo Rausseo.

Intención clara
La empresa petrolera española Repsol, el 09 de enero de 2026 hizo público a medios internacionales su intención de aumentar la inversión tanto en Estados Unidos como en Venezuela.
«Estamos listos para invertir más en Venezuela y triplicar la producción allí en los próximos dos o tres años», expresó el ejecutivo Josu Jon Imaz, representante de Repsol al diario el País de España, luego de haber sostenido una reunión en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que tras la extracción de Nicolás Maduro del poder, ha prometido movilizar hasta 100.000 millones de dólares en inversiones petroleras a Venezuela, ofreciendo seguridad jurídica, protección política y respaldo a las compañías que traigan sus capitales.

Sus antecedentes
Desde inicios de la historia petrolera de Venezuela, Trujillo aparece con potencial energético. En el siglo XIX, la nación no se centró en descubrir el tesoro de hidrocarburos que había en sus suelos, se enfocó en la producción de asfalto obtenido de manaderos naturales, según reseña el libro «Auge y Caída de un Petroestado», del geólogo Ernesto Fronjosa Lasalle, en 2018.
En 1936, el doctor José María Vargas, quien fue presidente de Venezuela, informó en una carta al secretario de Estado del Despacho de Hacienda y Relaciones Exteriores, que se debía analizar el tipo de material extraído de la región de Betijoque, estado Trujillo y Pedernales en Sucre.
«Vargas se refirió a la existencia de hidrocarburos en territorio venezolano y al hecho que ya tenía una botella de este petróleo sacado en la provincia de Trujillo». Así está citado en la biblioteca Fundación Empresas Polar. El visionario médico decía que las minas de carbón y mineral de asfalto en Venezuela serían mucho más significativas en la próxima generación de riqueza para el país, que la plata y el oro.
«En 1866, la legislatura venezolana otorgó una concesión por 20 años al político Pascual Casanova, para explotar las minas de petróleo en el cantón de Escuque, en Trujillo, pero todas estas concesiones fueron tempranamente caducadas al no poder iniciar sus actividades en el tiempo previsto, incumpliendo los contratos». Así está reflejado en el libro de Ernesto Fronjosa.

Descubren yacimiento en Trujillo
En 1970, se descubre el primer yacimiento petrolero en Trujillo. A través de los micros «Hablemos de Petróleo», Bernardo Rausseo, asesor de Fenegas y escritor, transmitidos por la emisora Super K 94.3 FM, contó que en ese año, la empresa Royal Dutch Shell, filial de la Caribbean Petroleum Corporation, extendió sus exploraciones en territorio trujillano con la filial Shell de Venezuela.
«Descubren el campo Barua Motatán, en Santa Isabel, municipio Andrés Bello y a partir de 1975 lo comienza a explotar la filial de Pdvsa Maraven. Operando 26 pozos activos, de los cuales 23 estaban en Trujillo. Con una producción de 36.000 barriles diarios de crudos livianos de 26 grados API (medida de densidad del petróleo)», resaltó.
En 1982 se construyó la planta de gas Motatán Dos, que dotó de gas doméstico a Santa Isabel. En los 90 se desarrolló la política nacional denominada «Apertura Petrolera», planeada durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, en la que se atrajo la inversión de empresas privadas, nacionales y extranjeras en exploración, producción, almacenamiento, transporte, distribución y comercialización de petróleo.
En 1996, la empresa Mobil, en Trujillo, logró perforar el pozo más profundo de Latinoamérica, de 21.000 pies (6.5 km de profundidad), que produjo 4.000 barriles diarios de 21 grados API, en la Hacienda La Perla, municipio La Ceiba.
«Fue perforado por la empresa Cliffs Drilling. Fue el pozo fundador es de una riqueza que se extiende en todo el Sur del lago de Maracaibo, y que pertenece a Trujillo…Allí quedaron las instalaciones para el traslado de ese crudo por oleoductos hacia la estación de flujo de Mene Grande, en Zulia, que son instalaciones que dejó la empresa Mobil», resaltó Rausseo.
Cuando llega al poder Hugo Chávez en Venezuela, esa política de «Apertura Petrolera» se revierte, y el pozo productivo de La Ceiba fue tomado por Pdvsa, en la división Sur del Lago Trujillo.
En 2001, las tierras trujillanas fueron de nuevo exploradas con tecnología de Pdvsa. «Lográndose el descubrimiento de un enorme yacimiento, considerado uno de los últimos descubrimientos hechos en el país. Se trata de Tomoporo, al norte del municipio La Ceiba, y al Sur del campo Barua- Motatán…El primer pozo petrolero perforado en Tomoporo arrojó una producción de más de 5.000 barriles diarios de crudo de 26 grados API y una sorprendente cantidad de gas natural», reseñan los micros «Hablemos de Petróleo».
Se estima que el yacimiento Tomoporo tiene reservas de 2.500 millones de barriles de petróleo, así como una importante reserva de pies cúbicos de gas natural.

Lara se beneficiaría del crecimiento económico
Joel Segura, presidente de Fedecámaras Lara, indicó que si las inversiones se concretan en Trujillo y se logra incrementar la producción de petróleo y gas, las principales beneficiadas serán las empresas de metalmecánica de las Zonas Industriales de Barquisimeto.
«Con el crecimiento económico que tenga Venezuela, las proyecciones del sector metalmecánica son positivas porque estas empresas prestan servicios a la industria petrolera», expresó.
La empresa Repsol Pdvsa llamada Petroquiriquire, S.A, creada en 2006 y que 60% es propiedad de la estatal petrolera y 40% de la empresa privada, requerirá insumos para recuperación de pozos y toda la infraestructura petrolera en Los Andes, ese material se fabrica en Lara.
El sector metalmecánica podría ser aliado estratégico de las transnacionales para levantar la producción de hidrocarburos. Y Zulia se beneficiaría con la demanda de mano de obra, por su experiencia en la producción de crudos livianos.

