Más de 500 productores del municipio Morán registran retrasos para distribuir sus cosechas, mientras que en Urdaneta los habitantes de dos parroquias están casi incomunicados. Las lluvias continuas que azotan la región desde el martes han provocado deslizamientos de tierra y crecidas de quebradas que mantienen las vías cubiertas de sedimentos. A los pobladores les preocupa la lentitud del tránsito, lo que compromete los traslados de emergencia hacia el Hospital Central Antonio María Pineda de Barquisimeto, dada la gran distancia que separa a estas jurisdicciones rurales de la capital.
El recorrido por la vía hacia Los Humocaros depende de los trabajos de remoción de sedimentos por parte del Estado que se realizan desde el sábado en el caserío Quebrada Negra, donde una máquina está abriendo paso hacia el cerro, debido a que el borde de la carretera se socava y se está perdiendo el canal en dirección Humocaro Bajo – El Tocuyo.
Belkis Mogollón, habitante, indica que los vecinos agradecen estos trabajos tan necesarios antes de quedar incomunicados. Es un problema que empezó con unos baches cercanos al borde del río Tocuyo y que con tanta humedad y por el paso de vehículos pesados, por ser la vía principal, se fue desprendiendo la capa asfáltica.
«Nos toca comprender la dinámica de estos trabajos, con su debido tiempo de espera», señala sobre un período de tiempo que en ocasiones puede extenderse a una hora, entendiendo que la máquina remueve la tierra que se acumula en la carretera, para después empezar a formar una especie de muro de contención.

Impacto de las lluvias
Otro de los sectores afectados está a varios kilómetros de distancia, en Hato Arriba, donde iniciaron la reparación de alcantarillas, con sus interrupciones por las condiciones climáticas. Argenis Jiménez comenta que los productores tienen dificultad para llevar sus cosechas a la venta en el mercado mayorista, principalmente en tramos cercanos a la escuela granja del sector. Sufren porque el ramal que les permite desviarse está en franco deterioro con gruesas grietas y el terreno se transforma en lodo intransitable, sólo apto para vehículos de doble tracción, para lograr despachar las cosechas del momento, tal como cebolla, tomate, remolacha y zanahoria.
Explica que les perjudica en rendimiento y calidad, «porque toca hacer el esfuerzo de sacar las hortalizas por partes, debido a que los conductores de unidades tan pesadas pueden perder el control y sufrir un accidente». De hecho, no ha podido cargar la cosecha en su camión y debe hacerlo en su camioneta 350, para evitar los riesgos y no perder la cebolla.
Es una realidad que se aprecia en los videos grabados por los pobladores, al observar camionetas que son remolcadas por un tractor o a los agricultores les ha tocado meterse al barro espeso e intentar ayudar a empujar hasta que logre salir del área donde está atollada, pese a que la aceleran con fuerza, intentando avanzar.
«Uno solo pide que no llueva tanto y que las lloviznas sean leves, para evitar más daños», exclama Carmen González, quien reside en Humocaro Alto, temiendo que sigan creciendo las quebradas, como suele pasar en la llamada «Ladillos», que siempre amenaza a los habitantes del caserío El Molino.
Mientras que Eligio Lucena, dirigente vecinal de Urdaneta, denuncia que los habitantes de las parroquias Siquisique y Xaguas no soportan la pérdida de la vialidad en los tramos de Guanarito, La Estación, Cauderales y Los Tanques, ante las crecidas constantes de quebradas que colapsan porque tienen más de 15 años sin ser canalizadas.
«Es un peligro, durante este período de lluvia el tránsito es más pesado porque se terminan enlodando, así como lo incómodo de las piedras que obligan a disminuir la velocidad», señala de la exigencia de vehículos con cauchos resistentes y pasar orando, rogando a Dios que no se despierte la furia de las quebradas.
Lamenta que es una situación que limita los traslados de emergencia, al conocer del caso de un paciente adolescente que iba grave por inmersión y fue referido a la emergencia del Hospital Central Antonio María Pineda. «La ambulancia no tenía las mejores condiciones y ameritó el transbordo en otra ambulancia. Un tiempo que pudo ser ganado para recuperar la vida de este joven», dijo.

