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domingo, 1 marzo 2026
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El nido que no se vació: Hijos adultos paermanecen en el hogar ante la dificultad de independizarse

Hijos adultos permanecen en el hogar familiar por falta de oportunidades economicas o conformismo.

En muchas casas venezolanas la escena es parecida, el cuarto sigue ocupado, el closet de la adolescencia ahora pertenece a ese adulto que ya pasó los 30, incluso los 40 años de edad, pero que todavía vive bajo el techo de sus padres. No siempre es por falta de ganas de irse, en ocasiones es porque no alcanza el dinero o pesa la comodidad.

A esta realidad se le conoce como el «síndrome del nido lleno», un fenómeno que no solo impacta la autonomía de los hijos adultos, sino que también comienza a pasar factura emocional a los padres.

Para la psicóloga Bárbara Cerón, este síndrome no es solo una cuestión de espacio físico o gastos, es un problema que trasciende a las emociones, ya que vivir en casa de los padres disminuye el proceso de madurez emocional, porque resta responsabilidades, acciones y la adaptabilidad necesaria para enfrentar diferentes circunstancias de la adultez e independencia.

El nido que no se vació: Hijos adultos paermanecen en el hogar ante la dificultad de independizarse

Motivos para quedarse de los hijos

Cerón explica que hay dos realidades detrás de este fenómeno: en primer lugar los hijos que no pueden independizarse por la crisis económica que se ha prolongado, los bajos salarios, el alto costo de la vida y la precariedad laboral hacen que muchos jóvenes dependan del hogar de sus padres para vivir. Para ellos quedarse en casa no es una elección, sino una necesidad.

«También existen los que no se quieren independizar y algunos permanecen allí por comodidad, conscientes de que podrían iniciar su autonomía, pero optan por prolongar la dependencia», comentó la psicóloga.

La especialista resaltó que los padres, aunque saben que ha llegado el momento de dejar el nido, no ponen límites claros, lo que puede generarles frustración.

«Mi hija tiene 36 años y aun vive en mi casa, su realidad no es la misma que la mía cuando tenía su edad porque en Venezuela ahora es difícil adquirir una vivienda», indicó Carmen Rodríguez, habitante del oeste de Barquisimeto.

El nido que no se vació: Hijos adultos paermanecen en el hogar ante la dificultad de independizarse

Padres afectados

El impacto recae principalmente sobre los padres. La psicóloga advirtió que quienes no se atreven a hablar de su incomodidad tienden acumular frustración y estrés. «Hay estadísticas que muestran que mientras más responsabilidades o carga tengan los adultos mayores, más enfermedades van a padecer».

Sin embargo, no todos los casos de convivencia prolongada son negativos. En un sistema familiar donde todos trabajan y colaboran, donde hay roles y responsabilidades clara, esta dinámica puede fortalecer la unión entre parientes.

Para Jhon Cisneros, economista, la capacidad de los hogares venezolanos y el poder adquisitivo influyen en la independencia de los jóvenes actualmente.

En el año 2025, un estudio del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), con base en datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), determinó que durante los últimos 10 años la informalidad laboral ganó terreno hasta el punto de ocupar el 51% de la fuerza laboral del país.

«Trabajar de forma formal no cubre el costo de vida y es por eso que estos jóvenes y adultos no pueden alquilar una vivienda y autosustentarse. Este podría ser uno de los motivos por lo que las personas adultas siguen viviendo con sus padres», dijo Cisneros.

El nido que no se vació: Hijos adultos paermanecen en el hogar ante la dificultad de independizarse

Ángel Guédez, de 28 años de edad, trabaja en un puesto de venta de chicha, sostuvo que aunque su anhelo es irse de la casa de sus padres e independizarse no podría pagar un cuarto ni la comida.

«Ayudo en lo que puedo a mis papás, pero son ellos los que pagan los gastos de la casa porque tienen un negocio familiar. Ellos me cuentan que a mi edad ya habían comprado casa y estaban casados, pero a esta generación le tocó fuerte», comentó Guédez, mientras vendía un vaso de chicha.

El síndrome del nido lleno, no es solo un fenómeno individual, sino un reflejo de las condiciones sociales y económicas del país. En los hogares venezolanos la línea que separa la dependencia de la solidaridad familiar es muy delgada y la clave, según Cerón está en la estructura, responsabilidad compartida, límites claros y comunicación abierta.

«Esto puede transformar un nido lleno en un espacio de apoyo y crecimiento mutuo», dijo la especialista.

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