Más de 550 familias que residen en los sectores Santa Rosalía y Las Delicias, en la parroquia Moroturo, no aguantan las limitaciones por la falta de servicio de agua durante los últimos cuatro meses. Una situación que provocó una protesta y cierre de la vía principal, ante lo prolongado de este problema en el municipio Urdaneta. Se ven obligados a un gasto adicional a partir de $30 en cisterna y en casos extremos, a que adultos mayores y algunos niños busquen agua en envases pequeños para poder bañarse.
Vecinos de Las Delicias señalaron que fue una medida de presión a la autoridad local, por lo que atravesaron varios troncos y ramas para agilizar la revisión de una cuadrilla de Hidrolara. Dicha concentración, el pasado viernes, se mantuvo las primeras horas del día en la carretera Lara – Falcón, hasta que tuvieron la promesa del alcalde Hamad Al Chaer de servir de enlace con la hidrológica.
«No les prestan la debida atención a un problema tan grave, por lo que insisten en el llamado a organismos correspondientes», dice Eligio Medina, dirigente vecinal, que denuncia cómo les afecta la calidad de vida a la mayoría de habitantes de zonas rurales y de escasos recursos económicos.
Solo en Santa Rosalía hay 549 familias afectadas
Sólo en el caserío Santa Rosalía hay 549 familias afectadas y una de las vecinas, que prefiere no identificarse, precisa que desde final del año 2025 empezaron a sufrir las calamidades y luego se terminó de dañar una bomba. «Tratamos de aportar a la solución y se realizó una recolecta, logrando tener un pote por Bs. 600», dice de un monto que es insuficiente, pero una de las salidas desesperadas de la comunidad.
Describe que entre las 4:30 p.m. a 5:30 p.m., ven a algunos abuelos y niños que llevan sus envases, cuñetes de pintura, para asegurar el agua y poder bañarse. Pueden hacer varios viajes hasta la escuela técnica agropecuaria «Franco Medina» que los apoya y así tratar de ahorrarse el pago al camión cisterna de entre 30 y 60 dólares.
Otro habitante dijo que la situación los lleva a «hacer de tripas, corazón», en cuanto a los sacrificios y que empiezan porque la mayoría de los habitantes trabajan de jornaleros (en la agricultura) y apenas llegan a percibir entre 20 a $30 por una semana de trabajo. Se enfrentan al dilema de escoger entre alimentarse o comprar agua.
Lamentan que cada familia, mínimo consume tres tanques de mil litros de agua a la semana y no tienen el presupuesto para cubrirlo.

