Ante la proximidad del período de lluvias, la vulnerabilidad de las carreteras de penetración preocupa a más de 3.000 productores agrícolas. Los constantes deslizamientos y desbordes de quebradas no sólo obstaculizan la comercialización de rubros, sino que ponen en riesgo la movilidad de los habitantes de sectores rurales en los municipios Morán, Torres y Andrés Eloy Blanco.
Desde finales de marzo, en Lara los productores agrícolas, ganaderos y caficultores se mantienen en alerta ante la llegada de las lluvias. Advierten que el mal estado de las vías no sólo incrementa el riesgo de accidentes, sino que dificulta el transporte de las cosechas, obligándolos a realizar múltiples viajes. Por ello, exigen el apoyo urgente con maquinaria, aclarando que no buscan ser fatalistas, sino prevenir el deterioro de las hortalizas y productos lácteos.
Una situación crítica
Argenis Giménez es uno de los más de 200 productores con limitaciones en el sector Hato Arriba del municipio Morán, cuyas lluvias de final de marzo dejaron restringido el paso en tres tramos de la carretera. Señala que este 08 de abril empezó la remoción de tierra con una máquina Payloader enviada por Invilara, en el tramo cercano a la escuela granja. Pero siguen esperando por la sustitución de alcantarillas en el sector Santo Domingo y en la quebrada Los Nogales del caserío Rastrojitos, vía hacia la Cascada del Vino y Barbacoas.

«Como productores nos hemos ofrecido a colaborar, porque necesitamos restablecer el paso, tenemos retrasos al sacar nuestros productos», dijo, porque les toca salir con media carga y luego que pasan por esos tramos, deben completar el camión. También optan por cargar la zorra que aseguran en el tractor y tratan de ayudarse entre sí. Sólo les pueden retribuir el trabajo a quienes los apoyan, con un poco de combustible.
Vecinos también exigen que la Alcaldía de Morán agilice el apoyo con los volteos para retirar todos los escombros. Karla Román resalta que agradecen el inicio de la recuperación de la vía, pero no desean se interfieran dichos trabajos, al acumularse el sedimento e interrumpir el paso.
Hacia Villanueva, parte alta de Guarico, laboran unos 3.000 agricultores, principalmente de café, y la vía principal va perdiendo el granzón. Reinaldo Carrasco señala que las lluvias les causan nerviosismo, sintiendo que están cerca de quedar incomunicados, tal como lo vivieron durante septiembre y octubre de 2025.

Lamenta que el Eje 2, que comprende la carretera Villanueva – Marilonza, sufra debido a deslizamientos y la creciente del río que siempre amenaza con tumbar el puente que se encuentra sin defensas, río al que además desemboca una quebrada. «Soporta porque las bases son resistentes, pero no hay que arriesgarse a pasar con carga completa», advierte de la estructura de concreto construida hace más de 50 años. Advierte que los camiones no deben superar los 1.500 kilos, por lo que recurren al transbordo de la carga del camión para no sobrepasar la capacidad que soporta el puente, lo que suma costos por el pago del caletero.
Reconocen la asignación de una máquina por la Alcaldía de Morán en 2025, pero la comunidad y productores tuvieron que alquilar una retroexcavadora, cuya hora valía $100, pero por consideración se las rebajaban a $80. Un gasto considerable de 10 horas diarias durante una semana que no estaba en el presupuesto familiar en los 12 caseríos aledaños.
También el Eje 1, vía hacia Laguneta, tiende a deslizarse y la carretera queda «babosa», con riesgos de volcamientos, lo que dificulta el paso hacia alrededor de 30 sectores.

Productores denuncian situación frágil
En el municipio Torres, el productor Argenis Hernández menciona que a la zona de Monte Cristo, desde Zirumita hasta Altos de Monte Cristo, la perjudica que el granzón se ha desmoronado y la falta de canalización de quebradas, y la pérdida de cunetas que permitían el desagüe para que la fuerza de la corriente no caiga directamente en la carretera, en la parroquia Las Mercedes.
Alertan que más de 200 productores de queso y leche no pueden postergar la venta de unos 15 mil litros diarios, mientras deben enfrentarse a puntos críticos entre Zirumita y Las Yaguas, tales como Pozo Azul, Los Altos, Río Toño y Las Mercedes.
El tramo de Quebrada Arriba hasta San Pedro, en la parroquia El Blanco es cruzado por más de 15 quebradas, pero las alcantarillas se tapan y se pierden por el gran caudal. «Siempre solemos quedar sin paso y toca dar la vuelta por una vía alterna lejana», lamenta Hernández a nombre de ganaderos y productores de maíz, caraotas y café.
En cuanto a Andrés Eloy Blanco, una vecina precisa que los pasos más críticos son los deslaves en Barro Negro, en la vía a Sabana Grande, que afecta el tránsito hacia siete caseríos. Además de la vía hacia Caspo.
Los productores recuerdan la necesidad de recuperación de las vías con maquinaria, previo a las lluvias.

