La visión integral con la que fue concebida la Asociación Cardiovascular Centro Occidental (Ascardio) en el año 1976, se gesta desde la atención médica y la apertura a la expresión cultural, como una ventana abierta que busca sanar al paciente y compartir la belleza del arte. Una combinación que fortalecen con una galería a cielo abierto, el Museo del Corazón y entre alianzas que respaldan el talento, así como destinando espacios para organizaciones que ofrecen una programación permanente.
Así es como el doctor Bartolomé Finizola Celli, director y fundador, aplica la filosofía del humanismo médico que se fundamenta de la investigación científica que mira más allá de las dolencias del paciente y aprecia todo su entorno. Un fundamento que valora la dignidad humana tanto del paciente o familiares, promoviendo la empatía desde un ambicioso contexto cultural. De allí, se comprende al individuo que trasciende de la enfermedad que lo acercó a Ascardio.
Según la ingeniero Marielba Cordido Rovati, adjunta a la Gerencia de Ascardio, las inquietudes del doctor Finizola siempre definieron un espacio destinado para el arte. Confirma que tuvieron precedentes con diversas actividades y en el año 1999 se concreta la creación del Museo del Corazón, tras la inquietud por el dibujo realizado por un médico residente. Dicha creación mostraba al corazón en cuatro partes, como órgano vital, desde la exploración cardiovascular, la ciencia de la cardiología y finalmente como fuente de inspiración en virtud de múltiples emociones.
“El doctor Finizola, dada sus múltiples ocupaciones y viajes por varios países, se interesó en un espacio de este tipo e incorporando todos esos ámbitos”, explica de un recinto previsto para contar la historia y avances en la cardiología, como un registro histórico con obras artísticas y hasta finalizar en la evolución en pleno siglo XXI.
Dicho espacio bajo la coordinación de María Concepción Finizola, educa e invita al recorrido desde los inicios en el oriente, con la era egipcia y hasta trasladarse hacia el occidente. Son esculturas, pinturas, fotografías, maquetas y demás piezas que respetan los principios de la curaduría y museografía, para que el mensaje sea más comprensible y sin quedarse en los tecnicismos acostumbrados de la medicina.
“Con el Museo del Corazón fuimos creciendo cada vez más y pasamos por etapas más empíricas, hasta profesionales”, precisa de la exigencia con propuestas con tratamiento de curadores. Siempre con ambiciosas expectativas, combinando la muestra permanente que identifica la cronología de la cardiología en el mundo, con una galería dispuesta para exposiciones o seguir sumando piezas. Un espacio ideal para visitas guiadas, donde estudiantes pueden familiarizarse un poco con ese registro histórico.

Las afueras de Ascardio
Las propuestas siempre están marcadas por la libertad del arte y así lo explica Cordido, al destacar la galería a cielo abierto. El propósito está a simple vista, porque logran que las angustias tengan sus pausas y pueden recrearse en los diversos conceptos de las más de 20 obras que dan vida a esos espacios de concreto. Una extensa panorámica que combina piezas de artistas consagrados, emergentes, recién egresados, médicos con habilidades en la plástica y hasta el ingenio de artesanos.
Una de las referencias centrales, es la bienvenida en la entrada principal que aprovecha la amplia visual con un llamativo mural de Virgilio Arrieta, titulado “Historia de un corazón”. Allí muestra escenas que superan la dedicación de un profesional de la medicina, que también refleja a esa unión de latidos que empiezan desde el fervor por San Antonio, con honores a través de sus sones de negro. Es una obra que refleja la protección maternal y la familia que vela por la educación de sus hijos, mientras al fondo como latidos entrelazados, se expresa la urbe y se distingue fácilmente la arquitectura de la Catedral de Barquisimeto.
Luego del auditorio, hacia otro de los accesos principales se percibe la escultura “Mi corazón” y el libro explicativo realizado por Fundición Lemos, en el año 2003, que fue moldeada en bronce sobre una base de acero, colores sobrios que combinan con el tono morado de las flores de trinitarias.
Otra pieza imponente es “Filantropía” del arquitecto y artista plástico, José Ignacio Alvarado, siendo un tributo por el centenario de la cardiología en Venezuela y cuyas ondas van conformando los 100 años, terminando de salir de una especie de espiral en forma de corazón.
Es una secuencia que también incluye obras de artistas como Armando Villalón, Edwin del Moral, César Lobo, entre otros que cambian el escenario en pinturas, esculturas, instalaciones y murales que siempre están inspirados desde el corazón con sus diversas facetas.

Espacios compartidos
Cordido resalta la receptividad con la apertura de espacios para organizaciones que hacen vida con actividades permanentes, tales como La Casa de la Música, Fundación Fototeca de Barquisimeto y la Unión de Narradores Orales y Escénicos (UnoEs). Son agendas que mantienen al público cautivo con la programación que siempre los conecta con Ascardio, a sabiendas que no se limitan a la formación científica, consultas con especialistas, realización de exámenes y cirugías.
Alfredo Ramírez Torres, directivo de La Casa de la Música, precisa que en el año 2023 se concreta este proyecto, luego de las conversaciones entre Milagro Gómez de Blavia y el doctor Bartolomé Finizola. Luego se fue incorporando el resto del equipo, contando con un espacio físico que permitía la formalidad para resaltar la trayectoria de insignes de la música, la formación del cuatro y agenda dominical de presentaciones.
Agradece que entre los primeros tributos por el 125 aniversario de la Orquesta Mavare y un encartado en honor a los virtuosos Alirio Díaz y Rodrigo Riera, que contó con el apoyo del diario La Prensa de Lara.
Destaca que la escuela de cuatro atiende a niños de la comunidad “La Feria”, cuya duración es de cinco meses. Luego fueron incorporando al personal interesado. “En Ascardio siempre hay una vinculación con la música y te abren las puertas para este tipo de propuestas en torno al hecho cultural”, precisa.
Desde mediados de 2025, organizan los domingos musicales, previstos a inicio de cada mes, con la presentación del maestro guitarrista Valmore Nieves, grupo Matices de Lara, Na Guará de Ensamble, la banda juvenil Pandijazz, entre otros.
La Fototeca de Barquisimeto también cuenta con una galería, donde su titular Carlos Eduardo López, permanentemente inaugura exposiciones y están acompañadas de recitales, conversatorios y demás actividades hasta el cierre.

El centro cultural “Dr. Segundo Ceballos”, también tiene su sede para las funciones de los narradores de UnoEs, donde el productor Elienay González siempre está confirmando los encuentros temáticos de acuerdo a las efemérides, los cuales realizan durante la tarde de los días sábados y generalmente es quincenal. Siempre sorprenden con sus historias, teatro y varían con los invitados especiales.
Marielba Cordido destaca que además de estos espacios, Ascardio apoya a la Orquesta Sinfónica de Lara (OSL), a través de la maravillosa alianza de conciertos pedagógicos mensual. Un complemento desde hace dos años que sorprende el trajín de la cotidianidad y preocupación por alguna enfermedad, con el escape a través de un selecto repertorio.
También les dan la oportunidad a pasantes del Decanato de Humanidades y Artes de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), quienes pueden ofrecer un momento diferente a pacientes durante la consulta médica u hospitalización.
“Es un vínculo maravilloso desde el año 2025, con la empatía de un sano momento de esparcimiento”, señala Cordido y recalca que también tienen pasantes de la escuela de artes plásticas Martín Tovar y Tovar, quienes han expuesto sus obras en varias oportunidades.
Así se materializa esa ambición que posiciona a Ascardio como vitrina cultural, donde los directivos tienen la sensibilidad a flor de piel, sin perderse la oportunidad de ser los espectadores en primera fila en cada una de las presentaciones.

