En la parte alta de El Trompillo, Barquisimeto, estado Lara, el tiempo parece correr en retroceso. Lo que hace casi cuatro décadas nació como un urbanismo soñado, hoy se desvanece entre el olor fétido de las cloacas y el polvo de una vialidad que dejó de existir.
Tras años de denuncias sobre la rotura de una tubería matriz, el colapso de las aguas servidas terminó por devorar el asfalto, transformando las calles en un camino de piedras casi intransitable que mantiene a los vecinos en un estado de abandono. Ante esta crisis, los habitantes elevan un llamado de auxilio urgente a las autoridades a las que compete el caso, exigiendo la intervención inmediata porque ya no pueden esperar más.
«Ya no pasan las unidades de transporte público por la zona, por las condiciones de la vía», dijo Leymar Cordero, habitante de la comunidad.


Habitantes han buscado solución para las cloacas
Los habitantes han acudido en reiteradas oportunidades a las autoridades municipales y la hidrológica buscando una solución que nunca llegó de forma definitiva. En una ocasión, las cuadrillas hicieron acto de presencia en el barrio, pero la esperanza fue breve: se retiraron sin ejecutar las reparaciones necesarias y, desde entonces, el silencio ha sido la única respuesta.
Esta negligencia ha dejado una cicatriz abierta en la entrada del sector, donde el agua contaminada sigue socavando lo poco que queda de las bases de la vía, incrementando el riesgo sanitario para las familias que allí residen.
La comunidad exige atención inmediata a la crisis de transporte. Resulta insostenible que los vecinos deban caminar diariamente 1.5 km hasta el sector Macías Mujica para abordar una unidad; es un riesgo, especialmente para los adultos mayores y los niños.


