- A diez años del cese de reportes epidemiológicos estatales sobre la morbilidad y mortalidad del VIH, estimaciones privadas señalan que solo el 40 % de las 110 mil personas infectadas conoce su estado.
- Aunque el suministro de antirretrovirales se ha estabilizado, la falta de laboratorios gratuitos para pruebas de seguimiento dificulta el control de la infección en el país.
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) sigue siendo una infección viral contagiosa de la que no se habla mucho en Venezuela. Más allá de ser un tema tabú para una parte de la sociedad, desde hace 10 años en los boletines epidemiológicos del país no se habla de la cantidad de pacientes que hay en el territorio nacional.
De forma extraoficial se estima que en Venezuela hay cerca de 110 mil contagiados con VIH pero sólo el 40% conoce el diagnostico. La Unidad de Respuesta en VIH de Acción Solidaria estima que, ahora mismo, hay 65.000 personas que, abiertamente, saben que lo padecen.
De este universo, se calcula que 55.000 pacientes están en tratamiento antirretroviral mientras que las otras 10.000 personas no han iniciado ciclo de tratamiento por miedo, estigma social, proceso de aceptación o por la falta de acceso a los medicamentos según dijo en diciembre de 2025 César Pacheco, director de la Unidad de Respuesta en VIH de Acción Solidaria.

¿Cuál es la situación actual de los pacientes con VIH en Venezuela?
Responder esta pregunta es bastante complejo porque no hay cifras oficiales. Desde hace un par de meses, en el país se han ido publicando boletines epidemiológicos pero, en ninguno de los informes compartidos por el gobierno venezolano, se habla de los niveles de morbilidad y mortalidad del VIH a pesar de que esta infección crónica, es uno de los más de 30 problemas de salud que son de notificación obligatoria.
El silencio que hay en torno a estos casos hace que sea muy difícil hacer una radiografía de la condición real de estos pacientes; sin embargo, la evidencia documental indica que, anualmente, la cantidad de pacientes ha ido subiendo de forma preocupante.
Para efectos de este reportaje, el equipo periodístico del Diario de Lara, LA PRENSA, analizó datos históricos relacionados con esta infección viral que muestran cómo los casos han ido aumentando de forma paulatina. Para 1994, por ejemplo, la tasa de mortalidad era de 4.4% por cada 100.000 habitantes pero, para 2015, este número aumentó a 8.3% lo que representa un aumento del 94%.
En el año 2015, el género masculino representaba el 75% de los casos acumulados, pero curiosamente, la mortalidad aumentó más en mujeres. Otro de los datos que se desprende de la investigación hecha por LA PRENSA es que, sólo en 2016, se diagnosticaron 6.500 nuevos casos de VIH en el país y se registraron 2.500 muertes.
Lo alarmante de esta cifras hizo que el gobierno dejara de publicar información oficial relacionada con esta infección. La postura silente de las autoridades genera angustia en la población. «Es como andar a ciegas», llegó a decir Huniades Urbina, expresidente de la Academia Nacional de Medicina, cuando se le preguntó el riesgo de no contar con información epidemiológica en el país.
Al no tener información oficial relacionada con el tema es prácticamente imposible poder saber cuáles son las zonas del país con una mayor afectación; sin embargo, en el año 2016 se emitió una especie de alerta por el aumento de los casos de VIH en la comunidad indígena y esta es una realidad que se mantiene presente al día de hoy.

En su momento, se dijo que la tasa de contagio en la comunidad Warao era de 9,5% y esta era considerada la más alta dentro de los pueblos indígenas del continente. Sólo por contextualizar esta cifra, el pueblo Chayahuita (Perú), tenía una prevalencia de contagio del 7.5%, mientras que las mujeres Wayúu (Colombia) tenían una tasa del 7%.
Un reportaje publicado por France24 señala que en las comunidades indígenas ubicadas en el delta del Orinoco aparecieron los primeros casos en 2007 y desde entonces los contagios crecieron de forma exponencial.
En estas comunidades, el principal problema es el diagnostico tardío y la dificultad para poder acceder a los medicamentos, dos cosas que inciden de forma directa en el aumento de la mortalidad.
En el año 2024 Onusida denunció esta realidad, aseguran que las comunidades indígenas en donde hay casos confirmados de VIH están siendo olvidadas por las autoridades gubernamentales un problema que afecta no sólo a Venezuela sino también al resto del continente.
En cuanto al suministro de medicamentos, este problema parece haber sido solventado. Luego de las continúas protestas que se registraron entre los años 2017 y 2020, el abastecimiento parece haberse normalizado; sin embargo, el hecho de que en el país no existan laboratorios para procesar pruebas de forma gratuita y que no se haga seguimiento a posibles nuevos casos, hace que sea cada vez más difícil poder hacerle frente a esta enfermedad.
Venezuela atraviesa la peor crisis sanitaria de su historia sin cifras relacionadas con una enfermedad que crece a ritmo vertiginoso. Se calcula que, en el país, hay 110 mil casos de VIH pero, las estimaciones, las hacen organizaciones independientes como una forma de hacerle frente al silencio gubernamental.
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