- Zulia podría registrar sensaciones térmicas de 50°C.
- El «Súper Niño» de 2026 proyecta ser el más agresivo de la historia y puede poner en riesgo niveles de agua de embalses hídricos.
Aunque los expertos no se atreven a hacer proyecciones de “El Súper Niño”, se espera que, entre en algunos estados como el Zulia, la sensación térmica alcance los 50 grados Celsius. La región andina, los llanos y la zona occidental, también sufrirán de forma directa este fenómeno
Venezuela encarará en los próximos días un fenómeno climático desconocido hasta entonces. El Súper Niño no es un nombre que sea propiamente utilizado por la comunidad científica; sin embargo, este término ya es asociado en el país con sequía, altas temperaturas y la sensación de estar frente a la peor crisis climática de la historia.
La comunidad científica internacional define a El Niño como un evento climático caracterizado por el incremento de temperatura en el océano Pacífico ecuatorial supera ampliamente los +2,0 Celsius (+2°C) por encima del promedio durante varios trimestres consecutivos.

Oficialmente, este fenómeno arrancó el 11 de junio de 2026 cuando la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) lo confirmó.
Impacto climático que ocasionará El “Súper Niño”
A diferencia de años anteriores, esta vez se espera que El Niño alcance una intensidad excepcional y de allí deriva este nombre pero ¿cómo impacta el Super Niño al mundo? Para responder esta interrogante hay que explicar algunos aspectos claves.
En primer lugar, es importante mencionar que este evento no afectará a los países de la misma manera. En la costa del pacifico sur, en donde se encuentran Perú, Ecuador y el norte de Chile, se esperan precipitaciones fuertes e inundaciones.

Es una condición similar a la que se espera que ocurra en el Sudeste de Sudamérica. Allí están ubicadas naciones como Uruguay, Paraguay, el sur de Brasil y el noreste de Argentina.
Al norte de Sudamérica, donde está ubicada Venezuela, Colombia o el noroeste de Brasil, la situación es totalmente distinta. En esta zona, al igual que en Centroamérica y el Caribe, se espera una sequía prolongada y olas de calor intensas y la presencia de incendios forestales.
La explicación técnica de este fenómeno la encontramos en la circulación de aire en el planeta. En condiciones habituales, los vientos alisios soplan constantemente de este a oeste (desde América hacia Asia y Australia) pero, cuando se presentan fenómenos como El Niño, estos vientos se debilitan o incluso, cambian su dirección.
Este fenómeno no crea humedad en el planeta sino que, básicamente, la cambia de sitio. En palabras no tan técnicas, esto significa que, empieza a llover en lugares que generalmente son secos y hay sequía en lugares en los que llueve.
Consecuencias de “El Súper Niño” en Venezuela
Aunque hacer proyecciones es un ejercicio impropio de los ambientalistas, se espera que las temperaturas, en algunas partes del país, alcancen los 40°C. Zulia, por ejemplo, sería la región del país con mayor nivel de afectación.
En la región zuliana se espera que la sensación térmica sea superior a los 50°C. Esta no es una condición nueva para el Zulia. Ya en el año 2023, en medio de una ola de calor generada por El Niño, medios como El Nacional reportaron el aumento de temperatura a estos niveles.
Falcón, Lara, Trujillo, Bolívar, Anzoátegui y Amazonas, también reportaran temperaturas que podrían rondar los 40°C, de acuerdo con algunas proyecciones. Este es un escenario que se replicará en los llanos venezolanos, puntualmente en los estados Guárico, Apure, Barinas, Portuguesa donde la temperatura podría ir de los 38 a los 40 grados.
De acuerdo con la explicación que hacen los expertos en meteorología, en Venezuela el impacto de El Niño se sentirá de forma especial porque su inicio coincide con el periodo de sequía lo que significa que la sensación térmica aumenta de forma considerable.
En un artículo publicado por El Diario, Luis Vargas, meteorólogo, aclara que la severidad de este fenómeno se sentirá entre el 20 de agosto y el 21 de septiembre debido a la declinación solar sobre el territorio nacional.
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) prevé que este fenómeno climático se extienda hasta el primer trimestre de 2027 por lo que es necesario que se adopten medidas para poder mitigar, de alguna manera, el impacto de este fenómeno climático.
Antecedentes históricos del fenómeno El Niño en años anteriores
Para efectos de este reportaje, el equipo periodístico del DIARIO DE LARA, LA PRENSA, midió el impacto que el último fenómeno de El Niño tuvo en Venezuela. La evidencia documental indica que, para el periodo 2023-2024, en el país se reportó una disminución en las lluvias del 16% en comparación con los promedios históricos que se reportaron en 1991 y 2020.

Entre septiembre y octubre de 2023 se reportó un incremento importante de temperatura. En las regiones de los llanos, el oriente, los andes, el sur y la región zuliana se reportó un incremento de 0.8°C por encima de lo normal.
Este patrón, de acuerdo con un informe publicado por Inameh, se produjo por el debilitamiento de los vientos alisios debido a perturbaciones en el Atlántico, lo que intensificó el aumento de la temperatura del aire en el país.
Entre diciembre y enero, el déficit de precipitación fue mayor al 20%; no obstante, en febrero se observó un ligero superávit de lluvia en la región norte debido a situaciones meteorológicas particulares.
Pero este no fue El Niño más fuerte que atravesó Venezuela en su historia. Datos aportados por instituciones nacionales confirman que, el ciclo de 2015, es considerado hasta ahora el más agresivo. Para ese entonces las precipitaciones cayeron a picos extremos.

En números, las precipitaciones disminuyeron entre un 30 y 40% por debajo de los promedios históricos. La región del norte, la parte costera del país y la región central fueron las zonas más afectadas.
Los estragos de esta sequía se sintieron en todos los niveles. Lógicamente la parte agrícola sufrió bastante; sin embargo, la mayor crisis se vivió en el sector eléctrico. Una nota publicada por El Estímulo señala que, en el año 2015, la represa de El Guri bajó, en un lapso de 14 meses, 8 metros sus niveles de reserva.
Los medios de comunicación también documentaron para entonces la afectación de miles de hectáreas debido a la proliferación de incendios forestales en parques nacionales y zonas protegidas.
Volviendo al panorama actual, lo que más preocupa a las autoridades es que, de acuerdo con algunas proyecciones, existe entre un 80 y 90% de probabilidades de que el fenómeno de El Niño que se vivirá en este 2026 sea más fuerte que el del 2015 lo que podría generar una nueva crisis eléctrica en el país.
En este punto, hay que recordar que el sistema eléctrico en Venezuela depende en su mayoría del embalse del Guri lo que significa que, ante un periodo de sequía, el servicio podría sufrir un nuevo colapso.
Estos dos últimos eventos climáticos demuestran que el país necesita preparar una estrategia para afrontar los procesos de sequía. Con una crisis estructural tan marcada, cualquier cosa que pueda comprometer la producción agropecuaria o que termine por afectar el maltrecho servicio eléctrico es un problema.
Datos aportados por Luis Vargas revelan que este será el cuarto episodio de El Niño con parámetros de intensidad muy fuerte.
Además del mencionado caso de 2015-2016, Venezuela vivió etapas de sequía extrema en los fenómenos del 1997-1998 y en 1982-1983 cuando, por primera vez en la historia, se registró una sequía tan prolongada en el país.
Previo a esto, Venezuela vivió hasta 6 ciclos de El Niño de intensidad fuerte, 7 de intensidad moderada y 11 de intensidad leve.
Por ahora, el plan que ha expuesto el gobierno encargado de Venezuela, se centra en la generación de 4800 megavatios adicionales para aportar al Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Las autoridades también han solicitado el uso responsable de recursos naturales y el monitoreo a cuencas, así como extremar medidas para prevenir incendios forestales.
Otros países de la región, como Argentina, también han activado un programa de monitoreo sobre las lluvias. A diferencia de Venezuela, se espera que en los próximos meses las lluvias en la nación aumenten lo que podría generar inundaciones. Por ahora no hay planes concretos pero sí un monitoreo preventivo en zonas de riesgo.
Brasil, el país más grande de Sudamérica, vivirá con una dualidad especial este fenómeno. En una parte del territorio lloverá mucho y en la otra habrá sequía. Por ahora, la nación carioca centra sus esfuerzos en mitigar el impacto que la ausencia de lluvias tendrá en zonas agrícolas.
En Chile el impacto de este fenómeno también será variado, dependiendo de la zona. Ante esta particularidad, el gobierno chileno ha publicado una serie de recomendaciones que van desde la conservación de reservas de agua, hasta la planificación de programas agrícolas partiendo desde el déficit hídrico. Entre las recomendaciones que se hacen también se habla de proteger los cultivos del frío.
En el caso puntual de Venezuela, todavía no se anuncia un plan para ver cómo se protegerán los cultivos durante el tiempo que se prolongue la sequía algo que genera una preocupación especial en los agricultores.


