- Los rescatistas que siguen en el terreno con maquinaria pesada, tienen como objetivo central: quitar los escombros para extraer cuerpos con dignidad.
- Entre las 24 y 72 horas, los equipos de búsqueda internacional fueron fundamentales, fue la etapa pico del operativo en la que accionaron equipos humanos con herramientas especializadas y livianas
A 30 días de los terremotos más mortíferos que se han registrado en Venezuela, las probabilidades de hallar gente con vida prácticamente se han extinguido. Los rescatistas que siguen en el terreno con maquinaria pesada, tienen como objetivo central: quitar los escombros para extraer cuerpos con dignidad.
Misiones humanitarias internacionales de Colombia, Estados Unidos y Europa desde la semana pasada han retornado a sus países.
Actualmente se aplica la fase cinco del Insarag (Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate), un protocolo de la ONU, al que están adscritos 90 países y aplican cuando ocurren sismos u otros desastres naturales. Se está en la etapa de finalización del rescate y transmisión de información, según explicó Jacobo Vidarte Donaire, experto en gestión de riesgo y eventos adversos.

Los rescatistas, por lo general, tienen esperanzas que haya personas con vida bajo los escombros más pesados, hasta los 25 días de haber transcurrido los terremotos.
«Siempre hay una posibilidad que las personas hayan quedado en una zona donde entren corrientes de aire y haya estado cerca de una nevera, con comida y agua. Tras el día 25 pueda estar débil, pero seguir respirando. En ese tiempo se hace especial búsqueda en los edificios colapsados en zonas donde hubo licuación del suelo (donde la fuerza del sismo destruyó la rigidez del suelo, provocando que perdiera toda su capacidad para sostener el peso)», comunicó Vidarte, comisionado de la Alcaldía de San Diego, en Carabobo.
Cuando los equipos determinan a nivel técnico y científico que no hay señales de vida en una estructura, se retiran y entran los equipos pesados como grúas. Eso es lo que se está viendo en el estado La Guaira.
Aún en esta etapa, el trabajo de la maquinaria debe regirse por garantizar la dignidad humana. No se trata de aplanar el terreno sin cuidado, sino de ir levantando losas y escombros paulatinamente para extraer los cuerpos con respeto, precisó Vidarte.
Lo que se registra en las zonas más afectadas de La Guaira, es que la propia gente y voluntarios, sin equipos de protección y con sus propias manos, sigue intentando remover los escombros para hallar los restos de sus seres queridos y darles una sepultura digna. Muchos se mantienen las 24 horas en el lugar, sin descanso, comen y duermen entre el polvorín, rodeados por moscas, la fetidez y la contaminación, esto debido a que las maquinarias enviadas no son suficientes para extraer con rapidez todos los cuerpos.
La ONU estima que por la magnitud del doblete sísmico, debe haber entre 40 mil y 50 mil personas desaparecidas, aunque el Gobierno dejó de publicar estas cifras.

Fases de rescate
Desde las primeras horas tras el doble terremoto que activó las fallas de Boconó, Morón y San Sebastián, llegaron a Venezuela misiones humanitarias internacionales con equipos de búsqueda y rescate urbano. Se calcula que las naciones enviaron más de 3.000 rescatistas. Pero muchos ya cumplieron su trabajo en Venezuela y los procedentes de Colombia, Estados Unidos y Europa comenzaron a retirarse.
Según el protocolo Insarag, en las primeras 12 horas los rescatistas y bomberos nacionales evaluaron daños e identificaron estructuras colapsadas con probabilidad de albergar supervivientes.
En las primera 24 horas fue la fase dos. Se extrajeron a las víctimas que se encontraban en la superficie o atrapadas por escombros ligeros.

Entre las 24 y 72 horas, los equipos de búsqueda internacional fueron fundamentales, fue la etapa pico del operativo en la que accionaron equipos humanos con herramientas especializadas y livianas, como geófonos que permiten percibir respiración de un ser vivo a través de los escombros. Cámaras de fibra óptica para observar en espacios reducidos con gran resolución, y caninos para localizar a personas atrapadas en áreas complejas.
Entre el tercer y quinto día se activó la fase cuatro. Se trabajó en accesos profundos. Es la etapa cuando el tiempo de extracción de una sola persona toma de cuatro a 12 horas continuas de corte, apuntalamiento y remoción manual de escombros.
Luego de la primera semana se aplica la fase cinco, cuando los equipos médicos, ingenieros y rescatistas determinan que ya no hay señales de vida tras múltiples barridos. A partir de ahí, autoridades locales dan la orden de remover escombros a gran escala.
CECODAP: ALBERGUES DEBEN BRINDAR SEGURIDAD
Carlos Trapani, abogado y coordinador general de Cecodap, especialista en derechos de niños, niñas y adolescentes, indicó que la seguridad en los albergues transitorios no puede reducirse a tener un techo, una colchoneta y alimentos.

«Un refugio es verdaderamente seguro cuando protege la integridad física y emocional de los niños, preserva la unidad familiar y reduce los riesgos que surgen de vivir con muchas personas en un espacio colectivo. Los albergues deben contar con control de acceso, identificación de residentes y personal, iluminación suficiente, baños seguros y diferenciados, espacios con privacidad, rutas de evacuación, supervisión permanente y mecanismos confidenciales para denunciar situaciones de violencia o abuso», argumentó.
Resalta que es fundamental escuchar a los niños y a sus familias, ya que ellos pueden identificar lugares, horarios o dinámicas que les generan miedo.
DEBEN SABER IDENTIFICAR SEÑALES DE VIOLENCIA
El abogado Carlos Trapani sostiene que en cada refugio transitorio debe haber personal para identificar casos de violencia contra mujeres, niños, niñas y adolescentes.
«Deben existir equipos capacitados para detectar señales de violencia, separación familiar, afectaciones emocionales, discapacidad, enfermedades crónicas y otras condiciones que requieran atención prioritaria. Los estándares humanitarios exigen que la protección infantil, la prevención de la explotación y el abuso sexual y los mecanismos de quejas estén incorporados desde la instalación hasta el cierre del albergue», expresó.
Indicó que las familias deben preservar su autonomía. «La seguridad debe construirse con reglas claras, presencia institucional, participación comunitaria y respeto a la dignidad», acotó.
SALUD REPRODUCTIVA
El médico pediatra Huníades Urbina, también contó que en los campamentos transitorios se vigila la salud sexual y reproductiva de las adolescentes.

En estas condiciones de hacinamiento, los jóvenes interactúan de cerca y es vital promover la responsabilidad. Debemos dotar de preservativos a estos espacios y contar con kits de atención para situaciones de violencia o abuso sexual, los cuales deben ser provistos por el Ministerio de Salud», acotó.
Asimismo, vigilan la salud de las embarazadas y mujeres que han dado a luz en condiciones de vulnerabilidad.
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