El Gobierno estima que se deben remover dos millones de toneladas de escombros en La Guaira, tras los terremotos que devastaron ese estado costero y zonas del este de Caracas. Pero tanto geólogos como ingenieros civiles, sostienen que estos desechos se deben clasificar según cada edificación, luego almacenarlos para estudiarlos por un tiempo prolongado.
Eso permitirá determinar cómo se comportaron las estructuras ante los sismos, por qué se desplomaron y hasta tener idea de la calidad de la construcción y saber si se aplicaron las normas sismorresistente.
Tal como si se tratara de un cuerpo al que un patólogo le tiene que hacer una autopsia para determinar la causa de la muerte. En ingeniería existen los patólogos de la construcción, los ingenieros estructurales y los geólogos, deben estudiar esos desechos, ya que son determinantes para actualizar la norma sismorresistente Covenin 1756 y reducir los riesgos en el futuro.
Tanto Michael Schmitz, PD en geofísica egresado de la Universidad Libre de Berlín y miembro de la Comisión de Infraestructuras de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat, como María Alice Olavarrieta, ingeniero civil de la UCLA y especialista en patología de la construcción, ven con preocupación como por redes sociales circulan denuncias sobre que se están removiendo los escombros, sin presuntamente clasificarlos.

«Eso sería una lástima, porque es la oportunidad de investigar, de evaluar, de trabajar en la gestión del riesgo. Esos escombros deberían permanecer en un lugar por un tiempo. Nos están quitando el poder saber realmente cuales fueron las causas por las que los edificios se cayeron», expresó la ingeniero Olavarrieta. Más que un tema de «cacería de brujas», los académicos lo que quieren es aprender de ese doblete sísmico que afectó al país el 24 de junio.
«Esos estudios de los escombros no se hacen de la noche a la mañana, puede tomar décadas. Así ocurrió con los del terremoto de Caracas de 1967, donde se crearon muchas comisiones nacionales e internacionales que identificaron las causas de los colapsos. Asimismo a las investigaciones se incorporaron las universidades más importantes del país», expresó Michael Schmitz.
Investigaciones deben determinar que hacer con escombros
Feliciano de Santis, presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, indicó que luego de esas investigaciones, se debe determinar qué hacer con esos escombros, algunos se podrían reutilizar.
«Lo ideal sería separar el concreto del acero. El acero se puede enviar a fundición, aplicando los principios de la economía circular. Por su parte, el concreto demolido se puede utilizar para múltiples aplicaciones. Existe la tecnología y la maquinaria para hacerlo. El proceso implica separar los escombros de otros elementos extraños como ropa, enseres o madera, depositarlos en un sitio adecuado y comenzar una fase de recuperación de todo el material reciclable», recalcó.
A más de tres semanas de los terremotos, hay miles de familias que aun buscan entre el polvo y los restos de paredes, vigas, columnas, techos y pertenencias, el cuerpo de sus seres queridos para sepultarlos. Muchos trabajan sin maquinarias ni equipos de protección. Tratan de remover pesadas estructuras de concreto con sus propias manos.

El Gobierno informó el 14 de julio, que envió 689 maquinarias a La Guaira. El tiempo para limpiar la zona donde hubo el mayor desastre, dependerá de los recursos disponibles, pero geólogos e ingenieros civiles calculan que podrían demorar de siete meses a un año.
Desplazamientos
Científicos de la NASA, a través de satélites, publicaron el sábado 11 de julio, que la falla donde se registraron los terremotos, generaron un desplazamiento de 60 centímetros de la superficie terrestre.
Las fallas donde se liberó la energía fueron Boconó y San Sebastián. La ruptura se inició en el municipio Veroes, y 39 segundos después en Yumare, cerca de la ciudad de San Felipe, estado Yaracuy, recorriendo entre 160 y 180 kilómetros hacia el norte de Venezuela.
El doctor Michael Schmitz, sostiene que este desplazamiento, es la respuesta natural al movimiento de las placas. Venezuela se encuentra en el límite de dos grandes placas tectónicas, la placa del Caribe al norte y la placa Sudamericana al sur. Ese borde se mueve dos centímetros cada año.
El desplazamiento en la falla San Sebastián, fue entre uno o dos metros, pero no los puede captar los satélites de la NASA, porque se produjeron en el mar de La Guaira.
Feliciano de Santis, indicó que en 1997, en el terremoto de Cariaco, de magnitud 6.9, el desplazamiento de la superficie fue de 45 centímetros.

