- La falta de agua potable dispara los casos.
- Los enteroparásitos colonizan el organismo.
La prevalencia de la Parasitosis intestinal suele ser ignorada por la población, a pesar de que los especialistas afirman que afecta al 70% de los larenses. Esta incidencia, que se mantiene en alza desde 2019 según expertos en protozoología, está asociada principalmente al consumo de comida callejera sin la debida higiene y manipulación. El panorama se agrava por las deficiencias en los servicios públicos —que comprometen el suministro de agua potable— y por la falta de un lavado de manos frecuente.
Ante esto, infectólogos y epidemiólogos insisten en mantener la higiene, evitar la automedicación y cumplir con el tratamiento adecuado, advirtiendo que los casos graves pueden llegar a comprometer los pulmones.

Suele pensarse que la Parasitosis intestinal se limitan a los pequeños gusanos blancos que causan molestias anales, ignorando la existencia de una amplia variedad que provoca infecciones intestinales y graves afecciones cutáneas o sistémicas (como la escabiosis, la malaria y la leishmaniasis). De hecho, son mucho más comunes de lo que se cree, debido a la falta de higiene y a las condiciones insalubres del entorno.
El doctor Luis Traviezo, bioanalista y especialista en protozoología, recuerda que encabezó el estudio sobre «Frecuencia de contaminación por enteroparásitos en pasamanos de autobuses de Barquisimeto» en 2019, que advierte la prevalencia de Parasitosis intestinal entre el 27 y 71% de los larenses, predominando el Blastocystis de los protozoos (con una presencia de 30 a 40%), que suelen ser microscópicos; es decir, de diminutas dimensiones. Mientras los helmintos se asocian con gusanos o lombrices, y los ectoparásitos se encuentran en las superficies e igual se pueden multiplicar en el tracto digestivo.

Lavado de manos para prevenir la parasitosis intestinal
Es indispensable el correcto lavado de manos con jabón, o aplicar alcohol para combatir no sólo la Parasitosis intestinal, sino también agentes, como virus. También se previene con la aplicación de gel antibacterial mientras se encuentran en la calle. Traviezo sin ánimos de atemorizar, recalca que del análisis del tubo de pasamanos en autobuses encontraron siete tipos de parásitos. Las muestras se tomaron durante el momento de mayor movilidad de usuarios.
Los riesgos de Blastocystis se evidencia cuando hay diarrea, náuseas, se baja de peso, prurito anal, malestar general, vómito, dolor abdominal, flatulencias, fiebre, evacuaciones con sangre e intestino irritable.

«Es una situación que se multiplica fácilmente, cuando ingresa un pasajero que antes fue al sanitario y no se lavó las manos. Sin imaginarse, al sujetarse termina contaminando el pasamanos y dejando la posibilidad del contagio en masas», advierte el especialista.
Enciende las alertas acerca de la importancia del hábito de lavarse las manos y hasta la cara, al regresar a casa, considerando que en estudios anteriores de Parasitosis intestinal, se han conseguido hasta cinco parásitos diferentes en las manillas de puertas.
Las alertas sobre Parasitosis intestinal, también incluyen a los billetes y monedas, en especial de baja denominación porque son de alta circulación, pueden llegar a acumular unos 14 parásitos diferentes. De allí, que la población debe estar pendiente de los puntos de venta de comida rápida, atendidos sólo por una persona, quien debe cobrar y preparar los alimentos. Un acto que exige el lavado de manos con jabón, para así poder retomar la manipulación de los alimentos. Afirman que no se debe estar ante un agente contaminante que amenaza con dañar la salud.
Las buenas prácticas agrícolas también son necesarias para prevenir la Parasitosis intestinal, al referir que en otro estudio realizado encontraron 43,3% de las muestras de lechuga con 11 especies de enteroparásitos. Urge disminuir el riesgo de contaminación durante la siembra, cosecha, transporte y comercialización de los productos del campo, lo cual se complementa con el debido lavado de las hortalizas en los hogares y conservarlas limpias, porque contienen alrededor de 20 vitaminas y 11 minerales que contribuyen a una adecuada alimentación.
Traviezo precisa que durante los últimos seis años, ha sido común la infección por Enterobius vermicularis, con mayor incidencia en zonas rurales, la que suele incomodar mayormente durante las noches con una picazón en el ano. «No hay que olvidar que se transmite de persona a persona, tras un proceso en el que la hembra parásito tiene varios huevitos y aprovecha de salir cuando el cuerpo se relaja. Pone los huevos en los márgenes del ano con una especie de almíbar que produce la molestia. Los niños no suelen aguantar y al rascarse, contaminan sus uñas, llegando a contagiar a otros niños, sólo con tocarles», precisa y resalta que también puede influir en esos hogares sin sanitarios, viéndose obligados a deponer sus heces en el patio.
Además de considerar que algunos suelen ser muy livianos y permanecen hasta 15 días en el ambiente, en el aire, siendo movidos por la brisa. Cita como uno de los lugares con más amenazas los desbordes de cloacas, cuyas aguas residuales van corriendo por las calles o en el interior de las casas, causando un foco contaminante y de tiempo indefinido.
«Es algo muy común, pero es tan delicado atravesar por una cloaca que se deben tomar las previsiones, más aún entre vecinos que soportan varios meses con este problema», lamenta el especialista, recomendando que los transeúntes se protejan con tapabocas o mínimo cubrirse con un pañuelo, para evitar inhalar el aire enrarecido.
La contaminación también se expande en los zapatos de la gente y en los vehículos que atraviesan el derrame de aguas negras.
Bien alerta ante la Parasitosis intestinal
Según Traviezo, la diarrea no puede verse a la ligera y menos cuando se trata de parásitos tan agresivos como el causante de la amebiasis. Las heces con sangre deben llamar la atención, considerando que se trata de un cuadro fuerte de diarrea, cuyo parásito rompe la mucosa y puede afectar al hígado, incluso con el peligro de generar mayores complicaciones al perjudicar los pulmones.
Los cuadros diarreicos pueden ser comunes en casos de Parasitosis intestinal; por ello, la prioridad es el diagnóstico oportuno. Tal como recomienda el infectólogo, Antonio González Mata, este debe respaldarse en resultados de laboratorios confiables que permitan identificar el parásito y prescribir el tratamiento adecuado para evitar recaídas.
Recomienda la desparasitación de los niños, dos o tres veces al año, para ir depurando el organismo, bajo la debida vigilancia médica.
Traviezo advierte que el Blastocystis es uno de los parásitos más comunes y puede ser muy resistente al tratamiento, encabezado por la línea de antiparasitarios con imidazol (metronidazol, tinidazol, entre otros). «El problema persistente es que el tratamiento, por lo general es por siete a 10 días. Pero cuando el paciente siente la mejoría a las 48 horas, se confía tanto que suspende el tratamiento, desconociendo que es contraproducente». Lamenta que una mayoría de los parásitos quedan vivos y se convierten en más resistentes para generar daños con recaídas.
La relación que explican los especialistas es sencilla, coincidiendo en que la parasitosis «entra por la boca y sale por el ano», por lo que es indispensable la prevención y blindarse de los factores externos que propician la incomodidad de estas afecciones gastrointestinales, causantes de tanto malestar, afectación de la salud que pueden terminar en complicaciones severas, con órganos vitales.
Cuidado con cuadros gastrointestinales
Este período de lluvias en el país que se extiende hasta final de año, representa la incidencia de cuadros intestinales, principalmente con pacientes con diarrea. Explica el epidemiólogo, Iván Molina, advirtiendo que la población debe prevenir y acudir al médico.
«La coloración del agua suele alterarse y es delicado para el consumo, que exige sea potable», recalca el especialista del riesgo de parasitosis y la complejidad, dependiendo del tipo de parásitos, además de la alteración de la mucosa por los procesos largos que terminen con recaídas.
También advierte la contaminación de hortalizas y frutas, aquellas expuestas a la superficie del suelo que terminan recogiendo los restos fecales en zonas rurales insalubres, donde los habitantes realizan sus necesidades en zonas cercanas a cultivos. Sin el debido lavado, las familias son afectadas por parásitos.
Iniciar por los servicios y conciencia preventiva
El contexto que señalan los especialistas en torno a la parasitosis intestinal es multifactorial, con riesgos que pueden empezar por las fallas en saneamiento ambiental, acelerada sobrepoblación, fallas en la higiene, deficiencia en el servicio de agua potable, cambios alimenticios con el abuso en comida ambulante y consumo de alimentos crudos.
El problema de almacenamiento de agua que se generaliza entre los larenses, debido a las deficiencias del servicio diario y sin garantía de que sea potable es uno de los principales detonantes de estas afecciones, cuando dirigentes vecinales han denunciado que el líquido llegó turbia y en varias ocasiones es salado.
El infectólogo, Antonio González Mata, destaca que frente a este tipo de situaciones es preferible retomar el hábito de hervir el agua, reconociendo que inicialmente el sabor es diferente y luego los miembros de la casa se van adaptando, porque lo importante es conservar el buen estado de salud y sin riesgos de diarreas o demás síntomas que por el descuido, lleguen a provocar la deshidratación del paciente. Además que la persona no puede diferenciar entre parasitosis o el daño prolongado al contraer una bacteria, cuyo diagnóstico puede ser de una evaluación especializada, con un costo de hasta $50, siendo un monto que no está disponible en las familias de escasos recursos económicos.
En cuanto a la alimentación, las hortalizas deben estar bien lavadas, removiendo toda la tierra y sucio de la cosecha para disponerlas bajo la conservación. «A veces se pueden ignorar aspectos tan sencillos, como el consumo de ensaladas crudas, las cuales no pueden superar las 24 horas, porque se dañan y se pueden contaminar con alguna bacteria», advierte de este proceso tan delicado que exige el consumo el mismo día.
Otra investigación impulsada por el doctor Traviezo, expone la reutilización de aguas por agricultores para el rendimiento agrícola, pero que terminan siendo una entrada de microorganismos contaminantes a las cosechas. De allí, la cautela que exige empezar desde la mentalidad del productor y el cuidado personal del consumidor.
Abstenerse de la comida rápida sin la debida manipulación, es otra de las iniciativas para blindar al organismo.
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