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viernes, 20 marzo 2026
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Venezuela cae 61 puestos en el ranking global de felicidad en 14 años

Venezuela ha pasado de ser un referente de felicidad a la nación más infeliz de Sudamérica en 2026 en el puesto número 80.

La percepción de felicidad en Venezuela ha caído de manera drástica en la última década. Datos aportados por informes internacionales mencionan que, en un lapso de 14 años, el país pasó de ser la segunda nación más feliz del continente a ser la más infeliz de América del Sur.

De acuerdo con las estadísticas publicadas en el Informe Mundial de la Felicidad 2026, Venezuela se ubica en el puesto 80 de las 147 naciones evaluadas. Esta posición reafirma a la nación como el país menos feliz de Sudamérica.

En esta escala, Venezuela aparece con 5756 puntos estando por debajo de naciones como Bolivia que tiene 5835 puntos y se ubica en la posición 78. Perú tiene una calificación de 5974 puntos, lo que le ubica en la posición número 72.

Un poco más arriba en la clasificación aparece Colombia con 6040 puntos, lo que le ancla en la posición número 68 entre los países más felices del mundo. El mejor posicionado en esta lista, dentro de Sudamérica, sería Uruguay que, con 6635 puntos está en el puesto 31, lejos de Costa Rica que sería el país más feliz del continente al tener una puntuación de 7439 puntos, lo que le ubica en la cuarta posición a nivel mundial.

Venezuela cae 61 puestos en el ranking global de felicidad en 14 años

Crisis social y el declive de la felicidad

«Se han exacerbado los casos de trastornos mentales, psicológicos y psiquiátricos, como son la ansiedad o depresión. Esto se explica por las situaciones que nos afectan como país. Al tener una incertidumbre alta que perjudica no sólo el tema de la comida, sino también la escolaridad, es común que estas condiciones aparezcan», mencionó Laura Saturno, psicólogo egresada de la UCLA.

Para entender la dramática caída de Venezuela en esta escala, tenemos que retroceder unos años en el tiempo. En el año 2012, por ejemplo, la nación sudamericana ocupaba el lugar número 19 entre los países más felices del mundo y el segundo puesto entre los países del continente.

Para el año 2019, la realidad ya era otra. Venezuela cayó al puesto número 108 con una variación negativa de -1.944. Para 2023 el país se ubicó en el puesto 88 y en el año 2024 subió al 79; sin embargo, el informe de 2025 mostró un retroceso al ubicar a la nación sudamericana en el puesto 82.

La vulnerabilidad psicológica del venezolano ha sido documentada por diversas organizaciones nacionales e internacionales. El informe de Psicodata publicado en 2024 por la Escuela de Psicología de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), indica que nueve de cada 10 venezolanos sufren de algún daño relacionado con la salud mental.

Venezuela cae 61 puestos en el ranking global de felicidad en 14 años

Normalización de la crisis y sus efectos psicológicos

Los datos son mucho más alarmantes. Entre los afectados se pudo determinar que el 20% de la población sufre de algún grado, moderado o alto, de ansiedad y depresión. El 89% de los consultados mostró grados de desconfianza en el otro, mientras que el 37% percibe miedo colectivo. Estos resultados se obtuvieron luego de encuestar a más de dos mil personas con edades comprendidas entre los 19 y los 90 años.

«De alguna manera, el venezolano ha normalizado la situación de crisis, pero esto no es algo bueno. En las consultas vemos que, en la mayoría de los casos, las personas ni siquiera se dan cuenta que tienen un problema porque lo ven como parte de una rutina», dice el psicólogo Manuel León, vía WhatsApp.

El especialista aclara que no es sólo depresión o ansiedad, y las condiciones con las que deben lidiar los venezolanos en la actualidad, sino que también hay sentimientos, como rabia o frustración.

Para tratar de contrarrestar un poco esta situación, los especialistas recomiendan ir revisando las metas de forma trimestral para, de esta manera, pensar a corto plazo en formas de reestructurar un plan cuando las cosas no salen en las primeras de cambio.

Venezuela cae 61 puestos en el ranking global de felicidad en 14 años

La herida de la migración y la ruptura familiar

«Hay personas tan planificadas que, a principios de año, hacen una lista con las cosas que quieren lograr. Esto no está mal, pero se convierte en un problema cuando los objetivos no se logran porque la gente tiende a ver el vaso medio vacío en la mayoría de casos», dice.

La salud mental en Venezuela se encuentra en un estado de tanta vulnerabilidad, que en junio de 2025, Cáritas alertó sobre el aumento de casos de violencia infantil. De acuerdo con la información, este patrón se venía repitiendo desde 2019 y estaba directamente ligado con la prolongación de la crisis. De hecho, uno de los consultados para este informe refiere que el venezolano «vive con la esperanza herida».

Esta realidad contrasta con las raíces históricas del país. Venezuela siempre ha tenido una población alegre. Su gente se caracteriza por ser de las más amables del continente americano y con muy buen sentido del humor.

Otro de los factores que afecta directamente la estabilidad emocional del venezolano es el duelo migratorio. De acuerdo con algunos sondeos, el 75% de los venezolanos sufre por duelo migratorio. En estos datos, los principales afectados serían los niños o menores de edad, quienes han tenido que crecer sin la presencia de sus representantes directos.

«Esta es una realidad con la que deben lidiar la gran mayoría de personas en Venezuela. Crecer con un ser querido en el exilio no es tarea fácil. En los niños, especialmente, esto genera una tristeza y rabia contenida que en muchos casos termina explotando», dice León.

Los expertos señalan que el duelo migratorio va mucho más allá de una simple palabra. Aunque se crea que la tecnología puede acercar de alguna forma a las personas, esto no es del todo cierta. De hecho, la mayoría de personas que atraviesan por esta situación empiezan a sufrir con las videollamadas porque esto termina generando mucha más ansiedad.

En resumen, las personas sienten impotencia al saber que, aunque puedan ver a sus familiares, no los pueden abrazar, viven con una preocupación que va más allá de suplir necesidades materiales porque, la gran mayoría de encuestados, siempre dicen que lo que más les duele es el hecho de sentir que un ser querido puede enfermarse o morir y no poder estar en ese proceso.

Todos estos sentimientos terminan generando no sólo inestabilidad para el migrante, sino también para el que se queda en el territorio nacional. Muchas personas asumen el proceso de migración como una despedida definitiva algo que, se quiera o no, termina impactando directamente en el comportamiento social.

A pesar de esto, son pocos los venezolanos que reconocen que necesitan ayuda profesional y buscan el acompañamiento de especialistas en salud mental.

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