Una adolescente salió a comprar una cartulina y nunca regresó. Aquel 07 de mayo de 2011, la jovencita decidió salir de su casa, ubicada en el barrio El Motor de La Miel, municipio Simón Planas, porque iba a la bodega que quedaba a pocas cuadras, era un trayecto conocido y repetido otras veces, pero ese día su camino fue truncado.
No llegó a la bodega y tampoco llegó a su casa. ¿Dónde está?, ¿qué pasó?, ¿por qué no ha llegado?, fueron algunas de las interrogantes que comenzó a hacerse la madre de la adolescente y de inmediato salió a la bodega a ver qué pasaba.
Al llegar a la bodega le preguntó al dueño por su hija y él dijo que no había llegado a comprar nada. La madre se regresó a ver si ya estaba en la casa, las primeras horas las vivieron los familiares entre la incredulidad y la espera.
Quizás se entretuvo o se fue con una amiguita, pero cuando cayó la noche, la ausencia empezó a pesar, el pueblo comenzó a buscar a la joven, tocaron puertas de conocidos, caminaron hacia calles oscuras para buscar respuestas, el murmullo entre vecinos estaba presente y el miedo se instaló en su pecho.


Pasaban las horas, la madre de la pequeña estaba muy preocupada, quería denunciar, pero no tenían las horas suficientes para formalizar una desaparición.
Lugo de dos días, la familia pudo denunciar la desaparición de la joven y funcionarios del Grupo Antiextorsión y Secuestro (GAES) iniciaron las investigaciones para poder ubicar a la muchacha.
El secuestro lo descartaron al principio, porque nadie se había comunicado con la familia. ¿Era un rapto?, entraba nuevamente la interrogante en todo el pueblo.
La madre acudió a los periódicos regionales buscando ayuda. Entregó una foto y dio un número de teléfono para que lo publicaran y así la contactaran por si sabían algo de su hija.
La desaparición de la adolescente pasó de ser un caso que interesaba sólo a su madre, a familiares y que en cierto modo mantenía a la expectativa a los habitantes de Simón Planas, a despertar el interés general en Lara.
Las probabilidades del secuestro eran cada vez más remotas, nadie llamó exigiendo dinero para la liberación de la joven.


Voces del más allá
Sin pistas claras y con el paso de los días, la búsqueda comenzó a salirse de lo policial. La familia hizo lo que hacen muchos cuando no hay respuestas oficiales y es aferrarse a cualquier posibilidad. Para ese momento, se supo que la madre de la pequeña en medio de la desesperación recurrió a una vidente, persona que dice tener la capacidad de percibir el futuro, el pasado o lo oculto.
Recurrieron a esos presentimientos ajenos y hasta a voces que prometían orientación de donde estaba la muchacha, aún en medio del vacío de información, la familia tenía esperanza de encontrarla sana y salva.
Aparentemente, la vidente, que era caraqueña, pero residía en Barquisimeto, le dijo que pudo percibir a su hija que estaba triste y adolorida, que estaba en un sitio solitario encerrada. Fue lo único que le llegó a decir para ese momento.
Por tercera vez, la madre de la joven acudió a «consulta» con la vidente y ella le dijo que logró descifrar una palabra que la menor le dijo y era «ayúdame». La mujer comenzó a percibir una especie de bolsas negras y trapos alrededor de la adolescente.


Además, le dijo que la joven se encontraba en un caserío, cerca estaba un riachuelo y que era un lugar muy transitado. La madre le pidió ayuda a los funcionarios del GAES y estos rastrearon una zona rural del municipio que coincidía con las características, pero no encontraron ningún rastro.
Lo que se supo fue que la vidente mientras atendía a otras personas en consultas, que no tenían nada que ver en el caso, comenzó a sentir cómo, aparentemente, se le manifestaba e insistía una voz «ayúdame». El llamado fue insistente, la madre asistió nuevamente, pero no hubo una ubicación exacta para dar con ella.
Había pasado un mes de la desaparición de la jovencita, los cuerpos de seguridad seguían de cabeza en el caso, pero no había ningún hallazgo que los llevara a resolverlo.
La madre tuvo un sueño y en este observó a su hija que pasaba por un río de aguas cristalinas, corrió a abrazarla y cuando la tuvo en sus brazos, la muchacha comenzó a vomitar sangre. Asustada se despertó y decidió ir nuevamente a la vidente, quien le explicó que el agua significaba hallazgo.
Lo que no detalló es que este tipo de sueños con sangre enuncian sufrimiento y dolor. Una semana después, el miércoles 15 de junio, en terrenos de una hacienda en Torrellero, sector Corozo, hubo un desenlace trágico.


Al mediodía, un maquinista-agricultor, subió a su tractor y se puso a arar sus tierras, hasta que en medio de los surcos salieron los restos óseos envueltos en una sábana y fue por el cráneo que el señor reconoció que se trataba de una persona. Asustado, de inmediato notificó a los funcionarios de la Policía, quienes llamaron a la Brigada Contra Homicidios del Cicpc.
Los funcionarios del Cicpc comenzaron a revisar el bulto y fue por el pantalón jeans corto, chemise blanca y brasier azul que la madre reconoció que se trataba de su hija, era la vestimenta que ella cargaba. «Es mi hija, esa es su ropita», gritó la madre y rompió en llanto.
Los funcionarios colectaron todas las piezas óseas para enviar al laboratorio de antropología forense, rastros de sangre y la prenda de vestir para las pruebas hemáticas y así conformar científicamente que fuera la joven.


El sector Corozo queda entre la población de La Miel y Sarare, una vía transitada, donde se escuchan muchos carros, tal como lo describió la vidente.
Tras el hallazgo, las investigaciones siguieron su rumbo, pero fue en febrero de 2012 que lograron capturar a alias el «Chivito», a quien se le atribuyeron 10 homicidios perpetrados en Simón Planas.
Lo vincularon con la muerte de la adolescente porque, supuestamente, antes de que la encontraran muerta, estuvo llamando por teléfono a la familia exigiendo dinero a cambio de decir en dónde se hallaba la joven.
Según lo publicado por medios locales en el año 2012, el crimen de esta adolescente se convirtió en un misterio y fuentes policiales indicaron que no fue resuelto.


Homicida trasladó el cuerpo en vehículo
Al principio de las investigaciones, cualquiera era sospechoso. En medio del caso de la joven, algunos llegaron a decir que hombres que tuvieron problemas con los padres de la adolescente pudieron ser los responsables, mientras que otros decían que pudo tratarse de una violación.
Una fuente policial expresó en ese momento que las circunstancias indicaban que la joven fue asesinada, la envolvieron en una sábana y dentro colocaron su ropa. El o los homicidas trasladaron el cadáver en un carro y a altas horas de la noche lo sepultaron en los terrenos de la hacienda.
Luego del hallazgo y con el pasar de los meses, los exámenes antropológicos forenses revelaron que los restos óseos eran de la joven.
Sin embargo, debido al avanzado estado de descomposición fue imposible para los antropólogos determinar de qué manera fue asesinada la joven y si llegó a ser abusada sexualmente.


Hombre usaba identidad falsa para evadir a la policía
Alias el «Chivito» usaba una identificación falsa, con el fin de evadir los controles policiales y no asumir su responsabilidad en crímenes que había cometido.
Cuando el hombre fue detenido por el Cicpc por ser señalado en el caso de la adolescente, no duró mucho tiempo detenido, pues le dieron libertad bajo condición por no presentar registros policiales; sin embargo, poco tiempo después regresó a la cárcel.
Para ese momento, se supo que al hombre lo señalaban de cometer al menos 10 homicidios. Además, Luis Rodríguez, quien era el comisario de la Policía del estado Lara ese año, informó que este hombre tenía en vigencia una orden de captura por el asesinato de Nilson José Muñoz, de 31 años de edad, y que fue cometido el 10 de enero de 2012.
Según la página del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) al momento de ser detenido, en febrero de 2012, también lo señalaron por los presuntos delitos de usurpación de identidad, resistencia a la autoridad, falsa atestación (testimonio) y uso de documentos falsos.
Fue así como el hombre pasó a juicio por este crimen y fue trasladado a la antigua cárcel de Uribana.
En el año 2013 el hombre permanecía detenido en el penal, pero actualmente se desconoce su estatus.


Sin un móvil establecido
Catorce años después del asesinato de la adolescente en el municipio Simón Planas, el caso no tuvo un móvil determinado, según lo explicado por los cuerpos policiales en ese momento.
De este homicidio se habló mucho en el pueblo y hubo rumores de qué pudo ocurrir, pero no hubo respuestas concretas y de no haber arado el maquinista la tierra, la muchacha habría permanecido bajo tierra.
Algunas personas aún se preguntan por qué ocurrió el homicidio, la investigación avanzó hasta confirmar la muerte, no esclareció la causa.


