La devoción por la Divina Pastora, así como la llegada de la imagen al país está inmersa en varias historias y versiones que datan desde 1703, cuando empieza a difundirse el culto en Sevilla, España y luego transciende fronteras hasta llegar a Venezuela en 1713 de la mano de los capuchinos.
Sin embargo, otra versión señala que la imagen llegó en 1740, para aquel entonces el párroco del pueblo de Santa Rosa encargó a un escultor español que hiciera una estatua de la Inmaculada Concepción.
Inesperadamente, la figura que se entregó fue de la Divina Pastora, el sacerdote quería devolverla, pero la caja de embalaje no pudo ser levantada y el pueblo tomó esto como una señal de que la estatua debía permanecer en Santa Rosa.


Un origen milagroso para la historia de la Divina Pastora
La historia relata que el sacerdote capuchino Fray Isidoro de Sevilla participó en 1703 en las festividades de San Juan Bautista, donde realizaron una procesión y al culminar recibió una visión en uno de sus sueños en la que se le apareció la Virgen María en un paisaje campestre, rodeada de árboles y ovejas, conmovido por la belleza de esta imagen, acudió al taller de Alonso Miguel de Tovar, un famoso pintor de la época y le pidió que realizara a la imagen que tuvo en su sueño.
Meses después la pintura de la imagen salió en procesión por primera vez de la iglesia San Gil y recorrió las calles de Sevilla, mientras los fieles rezaban el rosario recibió la advocación de Pastora, dando comienzo a esta devoción mariana. Se dice que años más tarde, el escultor Francisco Ruiz Gijón, esculpió la imagen tamaño natural de la Divina Pastora.
En 1703 las Misiones de los Capuchinos llegan a Venezuela con diferentes imágenes religiosas y según la historia probablemente venía una de la Divina Pastora. Habían transcurrido más de seis décadas cuando el Templo de Santa Rosa se convirtió en el Santuario de la virgen, el promotor del culto de veneración a esta imagen fue el presbítero Sebastián Bernal, quien dedicó toda su trayectoria sacerdotal en impulsar esta devoción que en un principio se celebraba el 8 de septiembre.


Oswaldo Silva, presidente de la Sociedad Divina Pastora, dijo que aunque hay dudas con respecto a la llegada de la imagen (porque hay dos tiempo, uno en 1715 y otro en 1746), la virgen se ha convertido en la patrona sentimental de los Barquisimetanos.
Silva cuenta que en 1812, hubo un terremoto y el templo de Santa Rosa se destruyó, sin embargo el lugar donde reposaba la imagen de la Divina Pastora quedó intacto. Luego de eso, los padres José Macario Yépez Tovar y José María Raldíriz Ávila comenzaron la construcción del actual templo de Santa Rosa en el año 1836 y fomentaron el culto durante 15 años. A finales de 1855 en Venezuela se registraron muchos muertos por el cólera y ante el poco avance de la medicina, estos curas se aferraron a la fe para atender a los infectados.
El padre Macario Yépez sintió una inspiración de Dios y propuso fundar un monumento a la Cruz Salvadora, en el sitio histórico de tierritas blancas, hoy conocido como la plaza Macario Yépez, este se concluyó el 14 de enero de 1856. Yépez dijo que para darle realce a la bendición llevaran en procesión a la Divina Pastora desde Santa Rosa hasta el monumento, donde los esperaba la imagen de Jesús de Nazareno y entre la multitud pidieron por el cese del cólera.


Durante la procesión sucedieron hechos milagrosos. Silva cuenta que una mujer llamada Seferina Cristina, quien estaba moribunda por el cólera y de un momento a otro se levantó sana. A las 4:00 pm la imagen junto al pueblo llegó a la iglesia Concepción donde estaban otros devotos, en ese momento el padre Yépez subió al púlpito para dar un mensaje alentador a su feligresía y exclamó: “virgen santa Divina Pastora, por el bien y la salvación de este pueblo, te ofrezco mi vida y que sea yo la última víctima del cólera”.
La virgen permaneció por 20 días en la iglesia Concepción y regresó a Santa Rosa, luego fue llevada a Cabudare y Yaritagua, pues también habían registrado víctimas del cólera.


Según datos históricos, cuatro meses después el padre Yépez contrajo cólera y sanó, pero después enfermó de fiebre tifoidea lo que le ocasionó la muerte. Luego de la muerte de Macario Yépez el padre José María Raldíriz determina que la imagen de la Divina Pastora visite la ciudad de Barquisimeto todos los 14 de enero como una muestra de gratitud a la Madre de Dios.
Tanto el padre Yépez, como Raldiríz son recordados por incentivar la devoción a la Divina Pastora, el primero por dar el origen a la salida de la virgen desde Santa Rosa hasta Barquisimeto y el segundo porque decretó que la imagen volviera a las calles cada el 14 de enero de 1857.


