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lunes, 6 julio 2026
lunes, 6 julio 2026

Más allá del colapso: La emergencia habitacional que enfrenta el país tras el doblete sísmico

Venezuela tiene una crisis de viviendas, porque más de 180 edificios han colapsado

Venezuela atraviesa una emergencia habitacional sin precedentes tras el doblete sísmico del pasado 24 de junio de 2026. Tanto el Gobierno a través de una Comisión Presidencial como profesionales de la ingeniería civil y estudiantes de la UCV han conformado brigadas de inspección técnica, para saber si las edificaciones del Distrito Capital y La Guaira, que quedaron en pie tras los dos terremotos del 24 de junio de 2026, pueden ser habitadas o por el contrario requieren ser derribadas, por presentar profundas grietas en sus estructuras (columnas, vigas o entrepisos).

Estas evaluaciones permitirán actualizar la Norma Covenin 1756 del año 2019, y saber la magnitud de la necesidad de vivienda que ahora tiene Venezuela, por la cantidad de damnificados que ha dejado esta tragedia.

Hasta el 5 de julio, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, reconocía que había 3.342 fallecidos; 16.740 heridos; 17.345 damnificados; 856 edificios afectados, entre ellos 190 llegaron al colapso total y 995 réplicas.

Pero estas cifras de edificaciones contrastan con las imágenes satélites presentadas por la NASA ese mismo día, en las que señala que el doblete sísmico podría haber dejado unos 58.870 edificios dañados o destruidos entre La Guaira y la Gran Caracas. Luego de captar datos del radar del satélite Sentinel-1.

Caraballeda, Macuto, Naiguatá, La Guiara y Catia la Mar son las localidades más afectadas donde es visible que más de la mitad de las estructuras están en color rojo, lo que significa que pueden tener más del 75% de probabilidad de daños o ya colapsaron.

Grietas peligrosas

Ingenieros civiles y geólogos explicaron qué grietas deben encender las alarmas de la población cuando aparecen en edificaciones, después de un terremoto.

Grietas en revestimientos o en paredes, por lo general no presenta mayor peligro; pero si se detecta en una columna o en una viga de carga, la situación cambia radicalmente, según indicó Julio Gutiérrez, presidente del Colegio de Ingenieros del estado Lara.

«Aunque las personas suelen identificar con facilidad qué es una columna, no ocurre lo mismo con las vigas de carga, que es el elemento horizontal que soporta la losa del techo o del entrepiso. Esa fuerza se transmite directamente a la columna, y esta, a su vez, la transfiere a las zapatas de la fundación. Estas vigas se encuentran a lo largo de toda la estructura, dispuestas y soportadas entre una columna y otra», explicó.

La razón por la que una fisura en la pared no resulta tan peligrosa, es porque con un movimiento telúrico estas pueden aparecer en cualquier momento, porque el planeta Tierra se encuentra en constante movimiento.

«Cuando una grieta en la pared aparece de forma como una escalera, se debe a una falla en el mortero, que es el concreto pobre con el que se ligan los bloques de cemento. Si la grieta baja con ese patrón, es una fisura normal provocada por la retracción, la temperatura o por el dinamismo habitual de la Tierra. Nosotros no sentimos esos micromovimientos, pero la infraestructura y la superestructura de una edificación sí los absorben», comentó.

Existen grietas en forma de equis (X) que indican un daño estructural grave. Tras el sismo, esas paredes se vienen abajo, sufren cizallamiento que compromete la estabilidad de la construcción.

Alega que una grieta en una pared de bloque, de drywall (cartón-yeso) o de poliestireno (anime), no ejercen ninguna resistencia estructural, forman parte de la mampostería y su función es únicamente divisoria y de cerramiento de un inmueble.

Expertos explican sobre la emergencia

La habitabilidad de una edificación se mide por el estado en que se encuentran sus vigas, columnas, losas y los sótanos, si son edificios, porque son los que soportan el mayor peso.

Las fisuras pequeñas (de un milímetro), no importan tanto. Cuando son grietas mayores, es cuando llama la atención de especialistas. Así lo resalta María Alice Olavarrieta, ingeniero civil de la UCLA y especialista en patología de la construcción.

«La función de un edificio no es quedar perfecto después de un sismo. Su objetivo primordial es que, si es necesario, se resquebraje por completo, pero mantenga la estabilidad suficiente para permitir la evacuación. Cuando vemos edificaciones donde solamente se parten las paredes, los vidrios, las ventanas, o donde las puertas se trancan y se destrancan, podemos concluir que la estructura se movió muchísimo por el terremoto, pero estructuralmente se mantiene estable», aclaró la ingeniero.

Inspección rápida

Actualmente, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), aplica inspección rápida postsismo, para clasificar las edificaciones afectadas por el doble terremoto, mediante la «metodología del semáforo».

Primero, se clasifica en rojo estructuras que están severamente dañadas o inestables, con el fin de que las personas no las ocupen. Luego están las edificaciones que se clasifican con el color amarillo, que requieren ser sometidas a una investigación más profunda. Finalmente, las marcadas con verde son viviendas o locales que quizás tengan grietas menores en la mampostería o en los cerramientos, pero que están completamente aptas para ser habitadas. Así lo explicó Feliciano de Santis, presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos.

Estas inspecciones las hacen ingenieros civiles, estructurales, especialista en patología de la construcción y de suelo.

«Todos los edificios al norte de la avenida Francisco de Miranda, en Caracas, registran daños importantes. Específicamente en Los Palos Grandes, Altamira y San Bernardino. En contraste, hacia el sur de la Francisco de Miranda, en Colinas de Santa Mónica o Valle Abajo, ahí no pasó absolutamente nada», comunicó.

Sostiene que desde los ingenieros civiles de gran trayectoria, como los estudiantes de ingeniería, se han abocado masivamente a visitar comunidades para hacer estas inspecciones en los inmuebles. «Ahorita nos encontramos estrictamente en la fase de asistencia y atención a las estructuras que presentan problemas. Cada vez que visito más edificios siento que la población está más tranquila y acata las recomendaciones que les damos. Además, la ciudadanía ya está aprendiendo: saben que si no hay daños visibles en columnas, vigas o entrepisos, el edificio se encuentra estructuralmente bien», comentó.

Hay un inminente crisis habitacional en Venezuela

El Gobierno y gremios del sector construcción en Venezuela evalúan el desarrollo de viviendas rápidas para brindar atención a las familias damnificadas por el doblete sísmico. Pero Julio Gutiérrez, presidente del Colegio de Ingenieros del estado Lara, señala que aunque el país cuenta con tecnología, requerirá de una gran inversión pública, privada y de organismos multilaterales para brindar respuesta.

«Hay que tomar en cuenta que el impacto social es complejo. Es probable que esas familias ya no puedan vivir cerca de sus zonas de trabajo o entornos habituales. Muchas de estas soluciones habitacionales se construyen en explanadas o terrenos periféricos, donde inicialmente no hay servicios de transporte consolidados, lo que representa un cambio drástico para los ciudadanos. Incluso, evaluar la reubicación en otros estados del país demuestra la gravedad de la situación«, argumentó.

Venezuela podría demorar lo que resta del año en remover los desechos y escombros en las zonas destruidas por los dos terremotos.

«Para iniciar los proyectos de las nuevas edificaciones, el terreno debe estar completamente limpio. No se puede diseñar un cálculo estructural sin ejecutar un nuevo estudio de suelo, la zona debe estar despejada», señaló.

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