El Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) presentaron oficialmente los resultados del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Venezuela 2025. Este informe se posiciona como el estándar técnico para comprender la dinámica emprendedora en el país, transformando percepciones en datos estratégicos para orientar políticas públicas y la reestructuración del ecosistema.
Demetrio Marotta, investigador de la UCAB, señaló que la psicología del emprendedor local opera bajo una dicotomía de «necesidad extrema». El 88 % de los encuestados emprende para «ganarse la vida» debido a la escasez de empleos formales. No obstante, existe un 53,6 % que manifiesta el deseo de «marcar una diferencia en el mundo».
Marotta destacó que solo 1 de cada 3 emprendedores confiesa tener miedo al fracaso, lo que interpreta no como temeridad, sino como una estrategia de supervivencia obligatoria. En un contexto donde el emprendimiento es la única vía de sustento, el miedo se convierte en un lujo inaccesible, apoyado en una autoconfianza donde el 79 % cree poseer los conocimientos necesarios para gestionar su negocio.

El agotamiento del modelo de subsistencia
El profesor de la UCAB e investigador del GEM, Luis Lauriño, advirtió que el modelo de «emprender para comer» ha alcanzado su límite estructural. La Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA) cayó del 11,7 % al 7,7 % en un año, lo que se traduce en la salida de 1,3 millones de emprendedores. En el bienio 2023-2025, la pérdida asciende a 5 millones de personas, una cifra que Lauriño comparó con «despoblar el estado Zulia».
Este fenómeno de «deserción forzada» se debe al agotamiento de los ahorros familiares (bootstrapping), la caída de las remesas y la falta de crédito bancario, que representa apenas el 2,7 % del PIB.
Además, el retorno a una inflación de tres dígitos y la carga tributaria, que puede absorber hasta el 80 % de las utilidades en la formalización, fomentan un «enanismo empresarial» donde los negocios prefieren mantenerse pequeños e informales para no ser asfixiados por el sistema.

El fenómeno del «embudo roto» y el perfil demográfico
Uno de los hallazgos más alarmantes del informe es la estructura de supervivencia de los negocios, descrita como un «embudo roto». Aunque el 77,8 % de la actividad emprendedora se encuentra en etapa naciente (menos de tres meses), apenas un 1,9 % logra transformarse en un Negocio Establecido (EBO), superando el umbral de los 42 meses. La relación actual es de 4 a 1: por cada cuatro personas que inician una actividad, solo una logra consolidarse.
En cuanto al perfil, el 74 % de los emprendedores se ubica entre los 18 y 44 años, el segmento más productivo pero también el más propenso a la migración. Existe una paridad de género casi absoluta en las etapas tempranas (50,3 % hombres y 49,7 % mujeres), mientras que el autoempleo ha crecido hasta alcanzar el 43 %, consolidándose como la principal alternativa ante la precariedad del empleo formal.

El rol de la tecnología como habilitador
Nunzia Auletta (IESA) y Alberto Afiuni (EY Venezuela) subrayaron que existe un «privilegio digital» que define el éxito. Desde la pandemia, se han creado unos 3.000 emprendimientos de base tecnológica que, aunque representan una cifra mínima, son el núcleo de potencial escalabilidad del país.
A pesar de que el uso de herramientas digitales para ventas cayó del 68 % al 43 % por fallas en servicios públicos, la percepción sobre la Inteligencia Artificial es alta (6,4/10), viéndose como una herramienta esencial para compensar la falta de recursos.

Diagnóstico del entorno y comparativa global
Los investigadores Aramis Rodríguez y Patricia Monteferrante, del IESA, explicaron que el Índice Nacional de Contexto Emprendedor (NECI) otorga a Venezuela un puntaje de 3,23, ubicándola en el penúltimo lugar del ranking mundial, cerca de Angola. Mientras que el apoyo cultural y las normas sociales son los puntos más fuertes, el financiamiento y las políticas gubernamentales (burocracia y carga fiscal) representan las mayores barreras.
«El estanque financiero no tiene agua», concluye el informe. Sin canales institucionales funcionales, la energía individual se disipa sin concretarse en empresas sólidas. En este escenario, la tecnología aparece como la única palanca capaz de saltar obstáculos, citando casos como el de Cashea como ejemplo de crecimiento basado en soluciones digitales.
El informe GEM 2025 concluye que es imperativo transitar hacia un modelo de mayor productividad. Sin una alianza público-privada que establezca reglas claras y proteja la innovación, Venezuela corre el riesgo de consolidar un tejido empresarial de baja calidad y continuar perdiendo talento calificado a través de la migración forzada.

