- Pese al modesto repunte de la fuerza laboral en Venezuela hasta alcanzar el 51,93%, el país continúa lejos de la media americana (62,7%) debido a la crisis económica, la migración, la alta carga fiscal y la creciente preferencia por el trabajo independiente.
Venezuela cuenta con una de las fuerzas laborales más bajas de todo el continente americano. De acuerdo con datos aportados por The Global Economy, apenas el 51,93% de la población venezolana trabaja de manera formal.
Estos números confirman una mejora en comparación con el año 2024, cuando la fuerza laboral en el país era del 51,02%; sin embargo, se encuentra lejos de los parámetros del continente y es que, de acuerdo con la misma escala de medición, la fuerza laboral en América es del 62,7%.
Otra cosa a tener en cuenta es que, aunque en los últimos años la media de fuerza laboral ha ido creciendo, Venezuela aún se encuentra lejos de su pico histórico que fue alcanzado en el año 2006, cuando la fuerza laboral del país llegó a ser del 64,86%.
La caída en estos números responden a múltiples factores. La marcada crisis económica sobre la que gravita el país desde hace más de una década, el fenómeno migratorio que ha hecho que poco más de 8 millones de personas, la mayoría en edad productiva, abandone el país y el cierre de muchas empresas son factores determinantes para explicar esta realidad.

Salarios, bonificaciones y el reto de la productividad
Expertos consultados señalan que el incentivo para trabajar dentro de una empresa constituida es cada vez menor. El salario mínimo en Venezuela está fijado en 130 bolívares desde el mes de marzo de 2022. Este monto, con el tipo de cambio del jueves 15 de octubre de 2026, fecha en la que se escribe este reportaje, representa 0.15 centavos de dólar.
Para tratar de mantener incentivado a los trabajadores, las empresas en el país han recurrido a la figura de los bonos. Esto se ha convertido en una especie de alternativa temporal que se ha ido prolongando en el tiempo para compensar el deterioro del poder adquisitivo del salario.
Tito López, presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), lo explica de la siguiente manera: «mientras no se pueda aumentar la producción y, mientras no se hagan algunas reducciones en los pagos fiscales es imposible sincerar el salario de los trabajadores».
El principal problema en esta situación radica en que, hoy por hoy, las empresas no cuentan con la producción necesaria para poder hacerle frente a una nómina que se ajuste a la canasta alimentaria que ronda los 700 dólares mensuales, de acuerdo con algunos indicadores nacionales.

Entre la migración profesional y el trabajo independiente
«Yo no puedo ajustar sueldos si no tengo aumento en la producción, si no tengo financiamiento, si no tengo incentivos fiscales y parafiscales. Aquí, de la rentabilidad de tu empresa, se te va más de un 63% en pagos de tributos», manifiesta López.
De acuerdo con lo explicado por López, un trabajador de empresa privada recibe, en promedio, un pago de 545 dólares al mes, sumando salario y bonificaciones; sin embargo, muchas personas prefieren apostar por sus emprendimientos.
A lo largo de los últimos años, La Prensa de Lara y diversos medios de comunicación a nivel nacional han documentado cómo profesionales dejan de ejercer sus carreras para trabajar de forma independiente. Desde maestras que incursionan en el mundo de la peluquería hasta periodistas que empiezan a trabajar el comercio informal, cada vez son más los venezolanos que han decidido apostar por sus emprendimientos, en lugar de trabajar por un quince y último.
Para efectos de este reportaje, nuestro equipo periodístico buscó los antecedentes históricos del porcentaje de fuerza laboral en Venezuela para saber cuándo empezó la debacle. La evidencia documental indica que, para el año 2007, un año después de alcanzar el pico histórico, la media de la fuerza laboral cayó en 64,42% y, desde entonces, los números van en picada.

Evolución histórica y brecha regional
Para el año 2017, una década después, la fuerza laboral en Venezuela cayó, por primera vez por debajo del 60%. Para ese entonces, los números marcaban un preocupante 59,99% en un país que estaba sumergido en un proceso de hiperinflación.
Para el año 2020, Venezuela llegó a su punto más crítico. Las estadísticas internacionales confirman que, en medio de un contexto de inflación y pandemia, la fuerza laboral en Venezuela se redujo a un 48,18%.
Este fue un punto muy bajo. Estadísticamente hablando, se podría decir que de cada 100 consultados, sólo 48 trabajaban de forma regular en alguna empresa o institución gubernamental, un dato demoledor que confirma que el modelo económico venezolano necesita un cambio radical para poder sobrevivir.
Desde entonces, estos números han ido creciendo, pero de forma muy lenta. Para poner un ejemplo, apenas en el año 2002 fue cuando Venezuela volvió a superar el umbral del 50% en cuanto a fuerza laboral activa. Para ese entonces, los números mostraban un 50,88% de la población trabajando.
Cuando se analizan los números actuales de Venezuela con el resto de naciones del continente, la diferencia es bastante grande. En Colombia, la fuerza laboral es superior al 64%; en Brasil, el porcentaje es de 63,5%; mientras que en Chile, uno de los países que más ha crecido en los últimos años, la fuerza laboral es del 61,1%.
Estos tres ejemplos sirven para, de alguna manera, graficar las deficiencias que tiene Venezuela en comparación con otros países del mundo. El hecho de contar con una fuerza laboral tan disminuida tiene un impacto directo en la economía, porque cada vez hay menos producción.
Otra cosa que ha ayudado significativamente a profundizar esta crisis laboral son las trabas burocráticas que, desde las instituciones gubernamentales, se imponen para legalizar algún emprendimiento.
Desde Fedecámaras han denunciado en reiteradas ocasiones el hecho de que las mismas autoridades compliquen la legalización de empresas, lo que hace que el que esté trabajando de forma informal se mantenga en esa posición.
Para tratar de revertir esta situación, los economistas consideran que es necesario cambiar el modelo económico y empezar a generar incentivos reales, para que la clase trabajadora quiera sumarse.
Expertos mencionan que no basta con hacer ajustes salariales, sino que es necesario ir recuperando los planes sociales que, durante años, fueron claves para muchos hogares en Venezuela y que ahora parecen formar parte de un pasado cada vez más lejano.
La Prensa de Lara es un medio de comunicación regional comprometido con la verdad, la investigación y el periodismo de calidad. Sigue nuestro día a día en la web y redes sociales, y adquiere nuestra versión impresa cada lunes, miércoles y viernes en los principales puntos de venta de la región.

