El uso constante de memes y emoticones ha transformado la forma en que los niños y adolescentes se comunican, comprenden y expresan sus emociones. Saben transmitir estados de ánimo con imágenes o frases breves, pero cuando les piden expresar esas ideas en palabras, estructurarlas o explicarlas, el proceso se vuelve difícil.
Edward Alizo, docente de Lengua y Literatura, explicó que los memes han «arropado el discurso» y han desplazado la escritura convencional. «Ya no quieren escribir mucho, porque a ellos (adolescentes) les parece que un meme ya lo dice todo».
El docente resaltó que tanto niños como adolescentes se van apropiando de la universalidad del discurso, que no es casi siempre verbal, sino iconográfico o gráfico. Un mismo meme puede significar cosas diferentes, según el momento social, político o emocional, y lo que hoy comunica, mañana puede perder sentido.
«Los jóvenes comprenden el significado y la carga emocional, por eso su sentido es altamente contextual y generacional. Entre adolescentes funciona, pero fuera de ese código el mensaje se pierde, dejando un vacío en la capacidad de expresarse con palabras», comentó Alizo.


Este fenómeno tiene implicaciones emocionales que van de la mano con lo lingüístico. Andrea Cimino, directora de Criando entre Pantallas y abogada de derechos de la niñez digital, describió que los memes funcionan como un atajo emocional que permite a los adolescentes decir cómo se sienten sin exponerse ni verbalizarlo.
«En el caso de los memes, como es un lenguaje visual, influye o impacta el vocabulario emocional significativamente. Muchos jóvenes saben reaccionar; es decir, mandan estas imágenes para decir cómo se sienten, pero no saben explicar lo que sienten», sostuvo Cimino.
Para Cimino es una forma rápida de comunicar estados de ánimo, pero cuando reemplaza el diálogo, la conversación profunda desaparece y el procesamiento emocional queda incompleto.
Esa brecha entre reacción visual y discurso verbal, coincidieron especialistas, representa un costo invisible, empobrece el lenguaje, limita la comunicación afectiva y reduce la capacidad de resolver conflictos o pedir ayuda, incluso en espacios presenciales, donde no hay pantallas de por medio.


Los datos globales muestran que este fenómeno afecta a millones de jóvenes conectados. Según estudios recientes, entre el 90 y 95% de los adolescentes de 13 a 17 años usan plataformas como YouTube, TikTok e Instagram.
Más de 5.560 millones de usuarios utilizan las redes sociales; es decir, un 67,5% de la población mundial. Son datos del estudio «Digital 2025: Global Overview Report» que demuestran que, en 2025, las redes sociales formaron parte inseparable del día a día para muchísimas personas.
Esta franja de edad (13-17 años) es la más activa en la creación y difusión de memes y contenidos visual, según explicaron los especialistas. A nivel mundial, los jóvenes de 18 a 29 años de edad son los que más interactúan en redes sociales.


Cómo influye el uso de este lenguaje
El lenguaje en las redes sociales de la generación Z y Alfa puede ser muy peculiar e incorporan términos con siglas como cringe (vergüenza ajena), ghosting (desaparecer), stalkear (investigar), bae (pareja/amigo íntimo), random (aleatorio), flexear (presumir), mood (estado de ánimo) y storytime (anécdota).
Sin embargo, en la actualidad uno de los fenómenos comunicativos más populares entre los menores es el «meme», pero esto influye en la comunicación y el lenguaje porque reducen ideas complejas a frases cortas y visuales, crean un «lenguaje paralelo, impacto en la ortografía, evolución del vocabulario».
Génesis Pineda, psicóloga infantil en neurodesarrollo, reveló que desde la perspectiva psicológica el hecho que utilicen los memes como medio de comunicación, en primer lugar, se vuelve una forma inadecuada e ineficiente para transmitir lo que se siente.
«El hecho de no poder comunicarlo de manera seria, tranquila y ecuánime, hace que sea totalmente subjetivo el comunicar las emociones o incluso comprender las emociones ajenas», dijo Pineda.
Pineda acotó que no es una herramienta positiva para expresar emociones, ciertamente los seres humanos tienen mecanismos de defensa o mecanismo para desviar la manera en que pasan por una situación difícil.


Humor que hiere
La psicóloga Pineda advirtió que detrás de muchos memes circula un humor que causa daño en los jóvenes.
«Muchas veces romantizan o idealizan conductas que son inadecuadas y no permitidas o realmente no válidas, bien sea por tema de aceptar emociones, manejar emociones o incluso el pedir ayuda. Se presta para que las personas utilicen un mecanismo pasivo-agresivo para ofender al otro», dijo Pineda.
La especialista resaltó que, incluso para también ofenderse a sí mismos por medio de burlas, creyendo que es la mejor forma de desviar la situación en vez de confrontarla.
Además, Cimino agregó que el problema no es el humor, sino cuando se normaliza que la risa siempre sea a costa de alguien, porque ahí deja de ser creatividad y se convierte en deshumanización.
«Cuando la burla se viraliza el daño se amplifica, ya escapa simplemente de que hicieron un meme y lo distribuyeron en el salón, sino que la burla fue llevada a redes sociales, se viralizó y el daño escapa de sus manos», dijo Cimino.
La viralización de memes con contenido burlón puede generar ansiedad social, miedo al ridículo y disminución de autoestima.
«No uso el meme para burlarme de nadie. Con mis amigos es más bien para decir cómo estamos sin hacer un drama, a veces mandas un meme y el otro ya entiende si estás cansado, fastidiado o feliz. Es como nuestro código, algo rápido entre panas», comentó un estudiante de cuarto año de bachillerato.
El reto, coinciden los especialistas, no es prohibir los memes ni demonizarlos. La clave está en acompañar, educar y crear espacios donde los jóvenes puedan regresar a la palabra, el relato y la expresión «cara a cara». Es decir, que el meme sea un punto de partida y no un punto final.


Crecer entre pantallas y códigos visuales
Nacer en la era digital implica crecer rodeado de pantallas, redes sociales y lenguajes visuales que se aprenden, antes incluso de escribir. Para muchos adolescentes, la comunicación no comienza con palabras largas, sino con imágenes, íconos y videos cortos.
Unicef ha destacado que estar en línea ofrece muchísimas ventajas para niños y niñas (y también para adultos), desde mantenerse en contacto con amigos y familiares hasta acceder a oportunidades emocionantes de aprendizaje y a un sinfín de opciones de entretenimiento. Sin embargo, toda esta tecnología conlleva riesgos y preocupaciones, como la privacidad digital, la seguridad en línea y la exposición a contenido dañino.
El grupo de especialistas consultado por el Diario de Lara, LA PRENSA, explicaron que esta generación no sólo consume tecnología, sino que se socializa, se expresa y construye identidad dentro de entornos digitales.


