Este jueves, los dirigentes políticos Juan Pablo Guanipa y María Corina Machado sostuvieron una reunión en Estados Unidos, marcando el fin de un periodo de distanciamiento físico. Guanipa recordó que la última vez que compartieron un espacio presencial fue el 9 de enero de 2025 en Caracas, previo a una etapa que calificó como «difícil», durante la cual ambos permanecieron resguardados.
A través de sus canales oficiales, el dirigente de Primero Justicia reflexionó sobre el impacto de la persecución en el liderazgo opositor. “Ambos perseguidos, ambos puestos a prueba”, señaló Guanipa, subrayando que este tiempo no representó un debilitamiento para su causa, sino una fase que reforzó el compromiso de los actores políticos involucrados.
Para Guanipa, el escenario político ha experimentado transformaciones desde su último encuentro en la capital venezolana. El dirigente enfatizó que la oposición se encuentra en un proceso de preparación para retomar acciones directas en el país. “Pronto estaremos juntos en las calles trabajando por la victoria definitiva de Venezuela sobre la dictadura”, afirmó en su cuenta de la red social X.
Guanipa y Machado se preparana para el retorno a la lucha de calle
Por su parte, María Corina Machado respondió al encuentro con un mensaje que resalta la trayectoria compartida y el costo personal de la actividad política en el contexto actual. La líder opositora calificó el testimonio de Guanipa como un honor a la «valentía, a la resiliencia y a la indoblegable lealtad» hacia el proyecto que lideran.
Machado vinculó este abrazo personal con una meta colectiva para el sector que representa. “Avanzamos juntos, mi amigo, como el extraordinario equipo que es Venezuela, como el gran movimiento que hizo posible el 28J y que hará posible LA LIBERTAD”, expresó la dirigente.
Finalmente, la líder opositora aseguró que este acercamiento físico en el extranjero fortalece la visión de retorno para los venezolanos en el exterior. Según sus declaraciones, el trabajo conjunto se mantiene enfocado en lo que denomina «la tarea» de concretar un cambio político que permita el regreso de las familias desplazadas, concluyendo con su habitual premisa de avanzar «juntos, hasta el final».

