- El máximo representante de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, visitó la ciudad de Bunia con el fin de coordinar acciones frente a la epidemia de ébola que afecta a tres provincias del Congo.
- El brote, causado por la cepa Bundibugyo, carece de vacuna autorizada, pero las autoridades confían en que la atención médica de calidad y las intervenciones conjuntas frenarán la transmisión.
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, arribó este sábado a Bunia, la capital de la provincia de Ituri. Esta localidad representa el epicentro de un grave brote de ébola que se extiende por el este de la República Democrática del Congo (RDC). El funcionario, cuya agenda en la nación africana comenzó el pasado jueves, aterrizó en el aeropuerto internacional de Bunia, terminal que actualmente permanece restringida para operaciones comerciales debido a la emergencia sanitaria.
Durante su encuentro con los medios locales, el máximo representante de la OMS enfatizó que el propósito del viaje es establecer contacto directo con los actores locales en las zonas afectadas. «Estamos aquí para dialogar con la comunidad, para comprender cómo se está llevando a cabo la respuesta e identificar las posibles dificultades a la hora de poder nuestro ofrecer apoyo», declaró ante la prensa.
La visita coincide con el estado de alerta sanitaria internacional decretado por el organismo que dirige, en un contexto donde la RDC —declarada en brote desde el 15 de mayo— enfrenta la crisis con una población de más de 100 millones de habitantes y agudas condiciones de pobreza.
Balance de víctimas por ébola de la OMS
De acuerdo con los datos recopilados por la OMS, la provincia de Ituri concentra la mayor cantidad de contagios confirmados en territorio congoleño, aunque el virus ya se ha extendido a un total de tres provincias del país y cruzó la frontera hacia Uganda, donde el viernes se ratificaron dos nuevos casos, elevando el total en esa nación vecina a nueve.
El balance general emitido el jueves por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África, contabiliza 246 fallecimientos entre más de 1.000 casos sospechosos en la RDC. No obstante, los organismos internacionales advierten que el alcance real podría ser significativamente mayor debido a las limitaciones del país para efectuar diagnósticos de laboratorio rápidos.
La emergencia actual es causada por la variante Bundibugyo, una cepa del virus de la fiebre hemorrágica que registra un índice de mortalidad de entre el 30 % y el 50 %, y para la cual no se dispone todavía de tratamientos específicos ni vacunas avaladas.
Históricamente, el ébola acumula más de 15.000 muertes en el continente africano durante los últimos 50 años, habiendo registrado su peor antecedente en la RDC entre 2018 y 2020 con casi 2.300 fallecidos. Pese a la agresividad del patógeno, Ghebreyesus insistió en que el manejo clínico adecuado es clave para la supervivencia: «La enfermedad del virus del ébola causada por la cepa Bundibugyo puede ser vencida con atención médica de calidad», subrayó Tedros.
Proyecciones del gobierno congoleño
Por su parte, el Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo mantiene una postura de cautela optimista respecto a la efectividad de los protocolos aplicados para contener la transmisión en las regiones bajo riesgo. El titular de la cartera sanitaria, Roger Kamba, señaló la importancia de mantener la cohesión en la estrategia de contención. «El mejor escenario posible es que todas estas intervenciones combinadas nos permitan reducir gradualmente la transmisión en las tres provincias afectadas (Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur)», declaró Kamba.



