Un juego al cansancio es como definen usuarios del transporte público de las parroquias El Cují y Tamaca, porque la mayoría de prestadores del servicio les exigen el pasaje a Bs. 100. Afirman que ignoran la Gaceta N° 43.284 fijada por la Autoridad Metropolitana de Transporte y Tránsito (AMTT) a final de 2025, además de representar un gasto extremo que afecta el presupuesto familiar y obliga a algunos a quedarse en casas céntricas de familiares.
«¡Aquí me ves con la maleta, voy de regreso a mi casa!», dice la señora Mariely Puertas, quien venía llegando acompañada de su hija liceísta a la parada cercana al Hospital Central Antonio María Pineda. Venía arrastrando su maleta negra de ruedas, porque suelen quedarse en la casa de unos primos para evitar los cuatro pasajes diarios desde el sector El Trapiche, tanto de ella como de la adolescente, a quien tampoco le respetan el 50% de exoneración estudiantil ni aún estando uniformada con camisa beige.
Confiesa que es una medida para evitar el gasto diario, para no sacrificar víveres o proteínas. «No vale regatear y más aún, que luego de las 6:00 p.m. pueden cobrar hasta $1 por persona, siendo la tarifa que suelen tener los carros de cinco puestos llamados rapiditos», dijo. Afirmó que los pasajeros no andan exigiendo rebajas, sino que se respete la tarifa, la cual no debería pasar de Bs. 80.


Usuarios guardan silencio al cobro excesivo a estudiantes
La estudiante universitaria María Flores, con su uniforme de la escuela de Medicina, dijo que la mayoría de los transportistas la obligan a cancelar Bs. 100, sin tener otra opción mientras el resto de pasajeros guardan silencio.
Nidia Castillo, de 67 años de edad, tenía sus tres billetes de Bs. 20 en la mano, porque ella siempre paga exacto Bs. 60, pese a tener el beneficio de exoneración por ser adulto mayor. Se queja porque no respetan ese derecho que recuerda la AMTT, y es que siendo docente jubilada no percibe mayores ingresos. «El dinero se necesita principalmente para la alimentación», dice y reclama por el maltrato de algunos colectores que la amenazan con bajarla de la unidad.
Tanto Castillo como la señora Nelly Herrera prefieren el Transbarca, para no pasar el mal rato por los abusos de algunos colectores, a quienes acusan de incluso forzar con el pago antes de montarse en la unidad.


